Entre los santos brilla la luz del estratega de la caridad

“¡Don Orione ya es santo!”

En el frío amanecer del 16 de mayo (de 2004) la frase se repite miles y miles de veces. En cada comunidad orionita; en los hogares frente a los televisores; en sitios remotos a través de Internet...

“¡Don Orione ya es santo!”

Palabras que se hacen gritos de júbilo y oración silenciosa; que se leen en la pantalla de la computadora con alguna lágrima en los ojos. Palabras que resuenan en el alma.

“¡Don Orione ya es santo!”

El día tan esperado llegó. Allí está Juan Pablo II anunciando a toda la Iglesia, a todo el mundo, frente a los peregrinos que se han reunido en la plaza San Pedro y los millones que siguen sus palabras por televisión, que Don Luis Orione, el “estratega de la caridad”, ya es santo.

Entonces, la emoción contenida se abre en un aplauso, un abrazo, una súplica, un “gracias”, un recuerdo, una mirada al cielo...



En todo el país, ¡Don Orione santo!

 

En la mañana que recién comienza, después de la vigilia que con tanto esmero y creatividad prepararon las comunidades para esperar el anuncio de Don Orione santo, es tiempo de festejar.

Sueltas de globos y desayunos con mate cocido y cafecitos; campaneadas y caravanas de autos; misas de acción de gracias que congregan a una multitud de fieles... A lo largo de todo ese domingo, en las comunidades orionitas se comparte la alegría con las puertas y el corazón abiertos para recibir a la gente del barrio, a peregrinos de otras parroquias y a todos quienes quieren estar cerca del Apóstol de la Caridad en este día inolvidable.

Es la fiesta de la Familia Orionita, pero también de todo el pueblo fiel y, aún, de la sociedad argentina, que reconoce en Don Orione al “padre de los pobres y los desamparados”; que siente a Don Orione como un verdadero hijo de esta tierra.

“Ama, Señor, a la Argentina, porque la Argentina ama a tus pobres”. El entrañable afecto de Don Orione por nuestra patria aflora con fuerza este domingo de mayo. Moviliza, llama, convoca a miles de personas. Muchas de ellas vuelven a una iglesia después de años. Otras traen a su familia y amigos para que conozcan el Pequeño Cottolengo. También se acercan ex alumnos, antiguos miembros de oratorios y grupos juveniles, amigos y bienhechores de la Obra, y hasta quienes con profunda emoción muestran una foto y comentan: “¿Ve a ese señor parado junto a Don Orione?, es mi padre”.

Este 16 de mayo la Familia Orionita se ve tan grande como el mismo Don Orione la soñó en su juventud.

 

 

 

Junto al corazón del santo “que se hizo argentino entre los argentinos”

 

Apenas pasadas las 15 horas, el cielo gris de la tarde de Claypole se ilumina con la presencia de Don Orione. Avanzando entre la multitud reunida en torno al altar levantado en el predio del Pequeño Cottolengo, la reliquia del corazón del nuevo santo acaricia el alma de los presentes.

“Señor que nuestra vida sea arcilla blanda entre tus manos, para que tú puedas moldearla…”, canta la multitud, mientras los concelebrantes se preparan para iniciar la Misa Central de Acción de Gracias.

“Verdaderamente hoy es una gran fiesta para la Pequeña Obra de la Divina Providencia porque el Papa ha canonizado a vuestro fundador”, expresa al comienzo de su homilía el Nuncio Apostólico, Mons. Adriano Bernardini, quien preside la eucaristía junto a Mons. Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora, y Mons. Oscar Villena, obispo emérito de San Rafael, quien conoció en vida a Don Orione.

Luego, Mons. Bernardini invita a los fieles reunidos en torno al altar a meditar sobre la santidad de Don Orione y su amor por Argentina: “Él se hizo argentino entre los argentinos y todavía hoy continúa estando en medio de ustedes físicamente con el mismo corazón que, entonces vivo, había latido tanto por este país dejándole tantas instituciones que continúan creciendo y que son un tesoro precioso para la Iglesia argentina. Ciertamente, Don Orione no se imaginaba que el Señor trabajaría tanto en Argentina a través de él durante sus dos visitas. Esto es cuanto logran realizar los santos, aquellos que han comprendido el amor de Dios y se han entregado enteramente a Él. Aquí está el secreto de la santidad de Don Orione: que se ha entregado completamente. Queridos amigos: que la celebración de hoy sea un motivo de alegría, porque Don Orione vive en el cielo junto a Dios Padre”.

En el final de la celebración, dos de los residentes del Pequeño Cottolengo, Jesús y Carlitos, entregan al Nuncio y a los obispos, obsequios hechos con sus propias manos. Un aplauso lleno de afecto envuelve el altar.

La tarde empieza a despedirse, pero todavía quedan fuerzas para marchar, en procesión, hasta la capilla-santuario del cottolengo y adorar la reliquia del “estratega de la caridad”. Entonces, el último “¡Viva Don Orione!” de una jornada inolvidable, saluda con alegría y devoción al corazón del santo que “vivo o muerto” quiso volver a su amada tierra argentina.

 

 

hitos 01 003



Don Orione Santo en la Catedral de Buenos Aires

 

Unos días después, en el atardecer del viernes 21 de mayo, la Catedral de Buenos Aires congregó a las comunidades de Buenos Aires de la Familia Orionita para dar gracias y celebrar la canonización de Don Orione. De manera especial, estuvieron presentes personas que conocieron en vida al nuevo santo y delegaciones de los pequeños cottolengos y hogares del Gran Buenos Aires.

Con el templo colmado por invitados especiales, delegaciones de colegios de la Obra y muchos fieles que se acercaron movidos por su devoción a Don Orione, el acto comenzó con la proyección de un emotivo video en el que se mostraron testimonios de la vida y la obra de Don Luis Orione.

Luego, presidida por el (entonces) Card. Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, tuvo lugar la celebración de la Eucaristía. “¿Querés encontrar a Jesucristo?, andá al límite y quedate en el límite. Allí esta Jesucristo, y eso lo entendió Don Orione”, expresó en su homilía.

Al referirse a la santidad de Don Orione, el Cardenal Bergoglio resaltó esa actitud de estar siempre alerta para ponerse “en camino buscando ese arrabal existencial para encontrar ahí a Jesucristo; ese es Don Orione, esa es su enseñanza, nos marca el cielo, nos marca el encuentro con Jesucristo”.

Con palabras cargadas de afecto, Mons. Bergoglio le pidió a ese hombre que en sus visitas a la Catedral “nunca se ponía en primera fila”, que escuche “la voz de la Iglesia que hoy le dice: ‘Vení siervo bueno y fiel; vení, no te sientes tan en el fondo. Vení más arriba... Y cuando no queramos caminar, empujanos al camino de la ternura hasta llegar al límite”.

Una vez finalizada la Misa de Acción de Gracias, una procesión llevó hasta la Plaza de Mayo las banderas argentina y papal. Allí, los alumnos de los colegios orionitas soltaron decenas de globos que llevaron hasta el cielo de la noche porteña algunos pensamientos de Don Orione, el “Apóstol de la caridad sin límites”.



hitos 01 003

 

Lo mirarán a él, nos mirarán a nosotros

 

Desde aquel 16 de mayo de 2004, las miradas de millones de personas se posaron sobre Don Orione, buscando descubrir y profundizar en su carisma, pidiendo conocer y participar de su obra por los más olvidados de nuestra sociedad.

"Lo mirarán a él, nos mirarán a nosotros". Las palabras del entonces superior General de la Obra, P. Roberto Simionato, con motivo del anuncio de la canonización de Don Orione (julio 2003), presagiaban cuál sería el desafío que como familia deberíamos asumir desde ese momento.

Compartimos extractos de aquella carta del P. Simionato que nos invitaba a reflejar el carisma y la obra de nuestro querido san Luis Orione.

 

Don Orione será reconocido como Santo. ¿Y ahora qué? La conclusión es fácil: ¡tenemos que prepararnos! En la Plaza San Pedro todos observarán extasiados el rostro sonriente y cautivador de Don Orione; pero después ¡nos mirarán a nosotros! Probablemente querrán descubrir los reflejos de su fisonomía en todos los que lo seguimos como “padre” y “modelo”. Tienen derecho a encontrarlo en nosotros.

Pero, ¿qué tenemos que hacer? ¿Qué consecuencias se siguen para nuestra vida de religiosos y religiosas o laicos? A cada uno de nosotros nos corresponde prepararnos y mirarnos al espejo; hacer más bello y digno el rostro de nuestras comunidades y de las instituciones. Don Orione continúa hablando a través de nuestra vida y de nuestras obras.

En concreto, me gustaría señalar tres cosas:

1. El estudio de Don Orione. A Don Orione no se lo aprende sólo en los libros, pero también en los libros, en las fuentes, en los testimonios. Volvamos a estudiar a nuestro Santo para comprenderlo cada vez más y mejor. Para no traicionar su carisma.

2. Imitar al Fundador. Hay una parte de la experiencia del fundador que es suya personal, pero también existe una parte decisiva, que llamamos “carisma del fundador”, que se revela como experiencia del Espíritu, trasmitida a los propios discípulos para ser por ellos vivida, custodiada, profundizada y desarrollada. ¡Qué responsabilidad! Estamos llamados a ser, cada uno en su estado y en su propia esfera, verdaderos “sucesores” de Don Orione.

3. Ser santos también nosotros. Don Orione nos repite: “Tengo necesidad de hijos santos”. Para hablar de santidad, los que somos pecadores deberíamos comenzar por decirle al Señor que queremos comenzar de nuevo. Déjenme soñar con una Familia Orionina que retoma el camino de la santidad. No hablo de cosas extraordinarias. Hablo de la santidad cotidiana, la de peones de la Divina Providencia; hablo de “espíritus activos y contemplativos”.

La canonización del Fundador es un momento único e irrepetible; una gracia, un estímulo sin par. Después tendremos que seguir trabajando para que el soplo de caridad, de Providencia, de eclesialidad, y ese amor tierno y fuerte a Cristo, a la Virgen y al Papa, que ha traído a la tierra Don Orione, no se agoten a los pocos meses, sino que continúen fructificando y lleguen hasta los confines de la tierra. ¡Cuánta necesidad existe todavía de que la gente, los pobres, los que sufren sientan que nuestro Padre está en los cielos pero también junto a ellos para confortarlos!

Hago mías las palabras de la madre General de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, Hna. Ortensia Turati: “Quisiera que la canonización nos estimulase a recorrer el camino de una santidad encarnada: siguiendo a Don Orione, contemplativo de la historia; dejándonos contagiar de su locura por las almas; imitando siempre su optimismo y audacia. Porque en un mundo que va perdiendo cada vez más el sentido de lo trascendente, para replegarse sobre la riqueza, sobre el poder, sobre el hedonismo, la figura y la santidad de nuestro Fundador nos presentan un modelo de vida y de santidad que contrasta con la lógica del mundo y es al mismo tiempo una respuesta a las expectativas profundas del corazón de la humanidad”.

¡Ave María y adelante!

 

hitos 01 003

 

Artículo publicado en Revista Don Orione N°29 (2004)

 

Search