"Amen a los jóvenes y cuiden de todo lo bueno que tengan"

Patricia Brondo, Osvaldo Bastías y Sandra Pierro

 

Por Comunidad educativa orionita de Mendoza

Hace cien años llegaba a nuestra tierra Don Orione. La fuerza de su corazón que buscaba hacer el bien y la audacia de no ponerle límites a su capacidad de amar, hicieron que su obra traspasase fronteras geográficas y también superara los límites temporales.

Don Orione hoy ¡sigue vivo! Vivo junto a Jesús, y se hace presente en el tiempo a través de sus “hijos”. Hijos que siguen a Jesús al modo de Don Orione. De modo particular, en la obra de sus escuelas, donde miles de maestros, profesores, preceptores, catequistas, directivos, auxiliares, asumieron la tarea de "sembrar a Jesucristo en los jóvenes".

Como homenaje agradecido a cada uno de ellos, compartimos las despedidas llenas de cariño a tres docentes que, viviendo el carisma de Don Orione, hicieron presente a Jesús en una de nuestras escuelas: el Instituto P. Valentín Bonetti, de Mendoza. Como tantos otros, hicieron historia, la construyeron y fueron protagonistas de ella. Por ellos, nuestras escuelas tienen “aroma orionita” en sus paredes y dejan huellas de vida en los niños y jóvenes que se forman con Don Orione.



"No se trata de llegar a la cima del mundo y saber que venciste. Se trata de sentir que en el camino te fortaleciste"

 

Los docentes recorremos dos caminos paralelos: la docencia y nuestra vida particular. En el primero acompañamos a los alumnos en sus aprendizajes y también en el inicio de sus propias historias de vida. Entonces nos hacemos partes de sus alegrías, de sus logros y también sus tristezas. Paralelamente vamos recorriendo el propio camino, armando nuestra propia historia de vida. Así acompañamos a nuestros hijos, a nuestra familia, disfrutamos juntos las alegrías y nos refugiamos en ellos en las tristezas.

La historia de Sandra Pierro, la "seño Sandra", nos recuerda que el camino nos va llevando en constante escalada. Y vamos aprendiendo que no se trata de tener a todas las personas del mundo para sí, sino de saber que en algún lugar alguien vela por ti. Se trata de ser abrigo, de tener morada en otros corazones y así tener amigos en todas las situaciones. Porque no podemos tener todo… ¿Cuál sería la gracia del mundo si fuese así?

Por eso, seño Sandra, prefiere las sonrisas y los presentes que la vida trae cerca de ti. A seguir recorriendo el camino y fortaleciéndote de lo que te trae. Estamos felices de haber sido parte y haber compartido un tramo del recorrido. ¡Sos parte de la historia de este querido Valentín Bonetti! ¡Hasta siempre!



El aula, tu lugar en el mundo

 

Quiénes hemos tenido la oportunidad de trabajar durante algún tiempo junto a la profesora Patricia Brondo admiramos su gran entusiasmo ante la tarea docente. Sintetizar su trayectoria en pocas líneas resulta difícil porque son más de 35 años de vocación puesta al servicio de la escuela orionita. 

Nacida en Mendoza, estudió Profesorado de Matemática, Física y Cosmografía. Mamá de Nicolás, Lucas y Agustín. Transitó las aulas del Instituto Padre Valentín Bonetti como alumna, docente, coordinadora de área y ocupó un cargo de en el Equipo de Conducción como Directora de Estudios.

Hizo de la enseñanza de la matemática un momento de encuentro, donde las palabras de Don Orione: "¡No les encomiendo las máquinas, les encomiendo las almas de los niños y jóvenes, su formación moral católica e intelectual. Cultiven su espíritu y su mente, eduquen su corazón!", atravesaban cada saber y cada práctica. Definió al aula como su lugar en el mundo, el espacio donde la interacción entre los estudiantes y el conocimiento la llenaban de felicidad. También es destacable su labor orionita muy cercana a las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad.

Las palabras y los gestos se multiplican para decirte "gracias Patricia", porque enseñaste que lo más importante era reconocer los propios talentos, confiar en ellos y perseguir los sueños.

Con la alegría de la misión cumplida y la certeza de que seguiremos unidos en el carisma, le decimos "hasta siempre" a quien con su sonrisa y buena disposición ha quedado en el corazón de aquellos que alguna vez fueron sus alumnos y colegas.

 

“Enseñar es dejar huella en la vida de una persona”

 

Durante muchos años, nuestro querido profesor Osvaldo Bastías se dedicó a educar a los niños. Ahora puede mirar hacia atrás con orgullo por todo lo logrado.

Su aspecto serio y sereno, recto pero cariñoso a la vez, marcó su paso por las aulas. Su dedicación día tras día lo hará permanecer para siempre en los corazones de todos aquellos que lo tuvieron como su maestro. Osvaldo entregó su tiempo y talento de muchas maneras diferentes.

 Ahora saborea los muchos recuerdos que creó a lo largo de los años en las aulas. En este tiempo de planificar el futuro y vivir experiencias nuevas, le decimos que acá sigue estando su segundo hogar, "tu escuela". Te esperamos siempre con los brazos abiertos, con una sonrisa cariñosa, con ojos colmados de ternura.

Querido "Profe Osvaldo", te extrañaremos mucho porque dejaste huellas en cada uno de nosotros. ¡Gracias por ser parte de esta historia, de nuestra historia, de la historia de nuestro querido Bonetti! Que el AVE MARÍA Y … ¡¡¡ADELANTE!!! te siga acompañando como hasta hoy.

Prontos a culminar como Familia Orionita la celebración de los cien años de la llegada de Don Orione a nuestra patria, vale compartir con afecto a tantas personas que, en las escuelas, como en cada una de las obras orionitas, se sumaron a vivir según el sentir de Don Orione.

Como Sandra, Patricia y Osvaldo, son tantos quienes hacen que estos cien años estén llenos de vida. ¡Gracias a todos quienes se comprometen desde su lugar a ser constructores de la historia de Don Orione en Argentina. ¡Ave María y adelante! 

Gracias a vos,  si al leer estas líneas te sentís orionita, y Gracias Sandra, Osvaldo y Patricia por haber hecho presente a Jesús en la escuela manteniendo vivo el sentir de Don Orione!!! 

P. Cristian Ducloux.

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