En el día exacto de los 100 años de la llegada de Don Orione a la Argentina, su corazón sin límites nos recuerda que el encuentro con el rostro doliente del prójimo nos obliga a estar siempre en primera fila en la denuncia de las injusticias y en el hacernos voz de los maltratados, abriendo corazones y manos para ser "profetas de la caridad ante los nuevos desafíos" de este tiempo.

Don Orione partió con su naciente Congregación a esparcir la “semilla” de la caridad de Cristo hasta los confines del mundo. Por y para esto llega a América Latina… Y la autenticidad y fecundidad de esta “semilla” está hoy ante nuestros ojos, a 100 años de su llegada. La Hna. M. Mabel Spagnuolo nos propone algunas claves de lectura para la actualización del carisma a 100 años de la llegada de Don Orione a América Latina. 

Paternales y maternales; fuego y paz; vivaces y serenos… Los ojos de Don Orione han dejado huellas profundas en quienes los cruzaron. Su mirada sigue siendo una guía y un espejo para la Familia Orionita en este camino de preparación al Centenario.

El “método paterno-cristiano” de educación que Don Orione bocetó en Victoria un año después de su llegada a la Argentina, alumbra también el acompañamiento a las chicas y chicos de nuestras comunidades en situación de consumo problemático de sustancias.

Queremos conocer algo de aquello que sintieron los primeros misioneros enviados por Don Orione a la Argentina. Su testimonio nos enciende el corazón con aquel fuego y espíritu de caridad para ser apóstoles de una evangelización nueva.

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