fbpx

Mensaje de los religiosos capitulares a la Familia Orionita

Mensaje de los religiosos capitulares a la Familia Orionita

(03/06/2016) "Ahora nos queda la tarea más importante, la de llevar a la práctica las indicaciones que el Señor nos regaló en estas semanas de reflexión. Es una tarea que pide la adhesión y la participación de todos, para volver al origen de nuestra vocación, al calor del primer amor."

 

 

MENSAJE A LA FAMILIA ORIONITA

Montebello della Battaglia, 31 de mayo del 2016

Queridos hermanos y hermanas de la Familia orionita

Ya casi termina el 14° Capítulo general, iniciado en el Santuario de la Virgen de la Guardia de Tortona, cercanos a nuestro Fundador y a sus primeros colaboradores: Don Sterpi, Don Pensa, Don Goggi y el Canónigo Perduca. Animados por nuestros santos de familia, hemos iniciado los trabajos capitulares con el deseo de recorrer, si bien en un contexto social, eclesial y económico muy diverso, sus pasos, para continuar siendo signo en el mundo, como servidores de Cristo y de los pobres. Queriendo absorber hasta el fondo la gran riqueza carismática que nuestra historia nos dejó, aprovechando el lugar significativo donde nos encontramos, hemos iniciado los trabajos en la misma Sala del Capítulo general que eligió al primer sucesor de Don Orione.

Durante las semanas pasadas hemos querido soñar una Congregación nueva, nueva en la fidelidad al carisma, en la comunión fraterna y en el celo apostólico. Para realizar este proyecto hemos vuelto al sueño de Don Orione, donde muchas personas, de cada pueblo, nación y lengua, se reunían, en una sola familia, bajo el manto de María. Aquella gente, protegida por el mando azul, conservando la propia cultura, la propia lengua y el color de la propia piel, hacía experiencia de unidad. También nosotros, perteneciendo a Provincias diferentes, hemos experimentado la alegría del encuentro y de un trabajo que nos pidió abrazar e integrar nuestros dones y nuestros límites.
Un momento particularmente positivo del Capítulo fue la participación de las hermanas, de las consagradas del ISO, de algunos amigos del Movimiento Laical Orionita y
otros colaboradores. Su presencia renovó la alegría de pertenecer a una Familia que respira un único carisma para trasmitir al mundo entero, “con el paso rápido de quien tiene prisa” (Papa Francisco a los participantes del 14° Capítulo general). En efecto, nuestro carisma es un don que no podemos tener para nosotros mismos, y para no marchitarse, necesita ir por los caminos del mundo, hacia los humildes, sumergido en el fuego de los tiempos nuevos.

Queriéndolo encarnar en el hoy de la Iglesia y del mundo, hemos buscado expresar Líneas de acción que enfoquen nuestra identidad de Servidores de Cristo y de los pobres, teniendo unidas, como nos recomendó el Papa Francisco, las tensiones espirituales de nuestra identidad: “Fueron llamados y consagrados por Dios para permanecer con Jesús (cfr. Mc 3,14) y para servirlo en los pobres y en los excluidos de la sociedad. En ellos, ustedes tocan y sirven la carne de Cristo y crecen en la unión con Él”. (Papa Francisco a los participantes del 14° Capítulo general). La formulación del itinerario que marcará la vida de la Congregación en los próximos seis años nos ha convencido aún más del valor precioso de nuestra llamada, vocación que hay que mantener, renovar y donar.

Como sucede en cada Capítulo general, hemos elegido los superiores que nos guiarán en el próximo sexenio. Ellos, como lo repitieron varias veces, desean servirnos, hablando a nuestro corazón, convencidos que algunos nuevos inicios personales, comunitarios y de Congregación, no podrán tener lugar si no es ofreciendo a ellos nuestra plena disposición. Ésta requiere, de nuestra parte, actitudes de apertura y colaboración.

Queridos hermanos y hermanas, sentimos la exigencia de agradecer la participación de ustedes en el Capítulo general, iniciada con la contribución elaborada en las comunidades y continuada, en estos últimos días, con el acompañamiento de la oración. Aunque si físicamente no estuvieron con nosotros, los hemos sentido muy cerca. Esta actitud fraterna, que muchos nos manifestaron, hizo posible que el Capítulo general fuese un valioso tiempo de Congregación, donde todos, y no sólo los delegados, fuimos protagonistas en el recibir y abrazar un don que nos supera, que “genera vida… y suscita nuevas vocaciones” (Papa Francisco a los participantes al 14° Capítulo general).

Ahora nos queda la tarea más importante, la de llevar a la práctica las indicaciones que el Señor nos regaló en estas semanas de reflexión. Es una tarea que pide la adhesión y la participación de todos, para volver al origen de nuestra vocación, al calor del primer amor.

Estamos seguros que desde el cielo Don Orione nos impulsará a realizar lo que él mismo ha implorado para nosotros.

María, Madre de la Divina Providencia y nuestra patrona, interceda por nosotros.

Los miembros del 14° Capítulo general

TOP