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Un año de Francisco

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La sonrisa franca, el abrazo afectuoso, los gestos fuera de protocolo, la palabra que siempre llega al corazón, la coherencia de vida, la firmeza que no es cerrazón, el llamado a dialogar siempre... Casi que ya nos hemos acostumbrado al papa Francisco, a su estilo de cercanía y humanidad, de pastor con “olor a oveja”.

Pero lo cierto es que ha transcurrido un año desde aquella tarde en la que la velocidad de las redes sociales nos mostraba en pantallas de todos los tamaños que el cardenal Jorge Bergoglio, ese mismo que muchos se lo cruzaron en el subte porteño o un domingo cerrando el estacionamiento de la Catedral de Buenos Aires, era el nuevo Papa.

Desde aquel día, las ventanas de la Iglesia se abrieron como medio siglo antes cuando el Concilio Vaticano II. Y un aire nuevo, fresco como el pampero del sur, pareció acariciar el rostro de millones de cristianos, de creyentes, de mujeres y hombres de buena voluntad.

A lo largo de este primer año de Pontificado, el papa Francisco se ha preocupado especialmente en mostrarse cercano y afectuoso con la gente, ha utilizado en sus mensajes y escritos un lenguaje claro y sencillo, al alcance de todos, ha resaltado siempre la misericordia y la ternura de Dios y ha dado los primero pasos para reencaminar a la Iglesia, una institución golpeada por los escándalos, centrada en sí misma y en la autoridad papal, ahogada por la estructura, demasiado concentrada en el dogma y la especulación teológica antes que en la profecía y la actualidad del Jesús que “acontece”, que sigue pasando por la vida personal y por la vida de los pueblos con su mensaje misericordioso y liberador.

Para la Familia Orionita esta elección fue recibida con mucho entusiasmo y emoción dada la cercanía del cardenal Bergoglio a la Obra de Don Orione en Argentina. Como Arzobispo de Buenos Aires participó en muchas ocasiones en asambleas, encuentros y capítulos, en celebraciones de votos religiosos, ordenó sacerdotes de la Obra y ordenó también a Mons. Adolfo Uriona como obispo.

Quienes seguimos a Don Orione siempre hemos manifestado que somos herederos y debemos –por tanto– honrar a los cuatro grandes amores de Don Orione: Jesús, las almas, María y el Papa…

(Para leer la nota completa, se puede solicitar el envío de la Revista Don Orione Nº 60 a info@donorione.org.ar)

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