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Hasta siempre Hno. Dante!!!

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El jueves 12 de junio ha partido a la casa del Padre nuestro querido Hermano Dante Andrada fdp, quien cumplió más de cincuenta años de vida religiosa en la Obra Don Orione, y su compromiso en el área educativa de distintas casas de la Congregación ha dejado recuerdos muy queridos, propios del carisma orionita que lo ha marcado para siempre.

El superior de la provincia religiosa argentina de la Obra Don Orione, P. Omar Cadenini, emitió un comunicado recordando Dante:

"La noticia del fallecimiento del querido Hermano Dante Andrada, por un lado nos conmueve y por otro, en parte es un final anunciado.
Me encuentro terminando una semana de retiro espiritual junto a muchos religiosos nuestros, y anoche hicimos un recuerdo de nuestro querido Hno. Dante y casi como denominador común a todos nos venían imágenes de lo "buena persona que era", siempre tenía una palabra de aliento, especialmente para los más jóvenes, siempre nos preguntaba por nuestros familiares, se interesaba por nuestra salud, por los estudios, etc.

Dedicó mucho de su vida a los colegios, pero su corazón estaba en el Cottolengo de Claypole, adonde llegó hace muchos años desde su Córdoba natal, habiendo dejado el seminario diocesano de Córdoba, animado por su director espiritual a buscar una congregación que se dedique a la asistencia por su delicadeza para con los enfermos.

Siempre alegre, entusiasta y me gustaría que lo recordásemos como alguien que "amo mucho a la congregación" (con sus luces y sombras) a la cual dedico sus mejores energías y servicios, incluso los más ocultos.

Agradezco a la comunidad del Cottolengo de Claypole por los cuidados y la cercanía, especialmente en estos últimos tiempos, como así también al personal que nos acompaña.

Querido Hno. Dante, te despedimos con dolor, pero seguros que el Sagrado Corazón de Jesús y Don Orione, te reciben con los brazos abiertos en el paraíso".

Su gratitud

El año pasado, al cumplir cinco décadas transitando la voluntad de Dios, el Hno. Dante compartió unas reflexiones que llevaremos siempre en nuestro recuerdo :

“Hoy quiero expresar, desde mi corazón, sentimientos de gratitud por mis 50 años de vida consagrada. He tenido, a través de tantos años de vida religiosa, el celoso acompañamiento de todos los superiores que me ayudaron a ser fiel a la promesa realizada.

Viene a mi mente un grato recuerdo cuando era novicio y recibí muchas gracias espirituales, guiado por un destacadísimo maestro.

Después de profesar, y cumpliendo con mi voto de obediencia, fui destinado a Sáenz Peña, Chaco, como educador y asistente de los pupilos, descubriendo mi gran vocación por la docencia.

Decía el P. Ignacio Iglesias, `la primera mirada de una persona consagrada en la escuela no es la tarea de realizar, sino quien le envía, para preguntarse qué es lo que quiere´. Compartiendo este concepto siempre consideré muy importante la presencia, en el ámbito escolar, de los consagrados, a la par de las otras personas de la comunidad educativa.

La vocación es una realidad dinámica que acogemos y cultivamos con fidelidad progresiva, en la unión con Dios, la vivencia del carisma y la renovación continuada. Por lo tanto debemos ser nosotros los que tenemos que testimoniar la espiritualidad y el carisma fundacional.

Cursé los años como maestro y profesor, poniéndome al servicio de la educación, previa lectura de la carta de Don Orione, para saber qué quería el fundador de sus escuelas, docentes y alumnos, hermoso legado que nos ha dejado de su pedagogía paterno-cristiana.

Respeté siempre a todos los integrantes de los distintos estamentos de las comunidades educativas donde fui destinado: Sáenz Peña (Chaco), Claypole, Rosario y Villa Domínico.

He formado también parte, desde los inicios, del Secretariado Educacional de la Obra. Participé de asambleas, capítulos provinciales y generales, llevando siempre los aportes que nuestro San Luis Orione nos enseñó con su vida y ejemplos evangélicos.

Nuestra existencia es un proyecto que se inicia gracias a Dios y en Dios, y que un día terminará en Él, así que, una vez jubilado, me ofrecí para ir a la comunidad de Sáenz Peña donde finalicé mi misión de educador.

Dios es el principio y el fin de nuestro existir, y nuestra vida no es más que el trecho entre estos dos puntos básicos que debemos aprovechar al máximo para alabarle, darle gracias y servirle en los hermanos más necesitados.

Sólo suscita gratitud el don que se realiza con el debido respeto, estima y voluntad de colaboración. Este gesto es, por una parte un gesto de humildad, ya que uno se reconoce menesteroso, y por otra parte, una manifestación de dignidad, ya que muestra que se haya dispuesto a estar a la recíproca en caso necesario, al menos con la intención.

Recordando las palabras de San Agustín que expresaba: `Que era injusto que no dejemos de ser agradecidos por tantos beneficios recibidos´, es que quiero expresar hoy mi infinita gratitud a Dios, a nuestra Santísima Madre que siempre me ha cobijado bajo su manto, a todos mis cofrades sacerdotes, hermanos, hermanas y a los laicos en general con quienes compartí muchos momentos de mis actividades y misión como religioso.

He tratado de hacer de mi vida una entrega de amor y de servicio, deseando con mi acción transmitir la presencia de la ternura de Dios que se regala, haciéndolo desde el carisma de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.

A todos, ¡¡¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!

Hno. Dante Luis Andrada"

Quienes tuvimos la gracia y el honor de conocerte, como integrantes de la familia orionita te decimos ¡¡¡Gracias, y hasta siempre Hno. Dante!!!.

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