Brindar una mejor calidad de vida a las personas con discapacidad

Brindar una mejor calidad de vida a las personas con discapacidad 00

 

(10/10/2017) “No es suficiente la buena voluntad para atender a las personas y mejorar día a día su calidad de vida”, apunta el Hno. Jorge Silanes al comienzo de la charla en el Pequeño Cottolengo de Claypole, donde forma parte del Equipo de Conducción. Esa pasión por crecer y mejorar la calidad de vida de las personas a quienes se brindan servicios y apoyos ya había sido sintetizada por san Luis Orione en la identidad misma de sus cottolengos: “Estar a la cabeza de los tiempos”, no cejar en el compromiso por cada persona, contemplando en su humanidad al mismísimo Hijo de Dios. “Es ver y servir a Cristo en el hombre, así que no podemos menos que tratar de ser cada día mejores para servir mejor al Señor”, acota Silanes.

A diferencia de los tiempos en que el Apóstol de la Caridad recorrió las tierras que recibió en donación para abrir el Pequeño Cottolengo Argentino, existe hoy en la sociedad una mayor conciencia sobre la singularidad y los derechos de las personas con discapacidad. Así lo establece la Declaración Universal de los Derechos de las Personas con Discapacidad (Naciones Unidas, 2006), de donde surgen los nuevos paradigmas: ejercicio de derechos, autonomía, calidad de vida, entre otros.

Beatriz Pérez es magister en Integración de Personas con Discapacidad por la Universidad de Salamanca y Coordinadora Técnica en el Secretariado Asistencial de la Obra Don Orione y participó junto con la Universidad iSalud en la elaboración del programa del Curso de Capacitación de Auxiliares para la Atención de Personas con Discapacidad, que se dictara en el Cottolengo de Claypole.

El curso tuvo una duración total de 242 horas cátedra a lo largo de 16 semanas, incluyendo un intensivo entrenamiento práctico. “Se abordaron los aspectos sociales, psicológicos, sanitarios y jurídicos, juntamente con las acciones de cuidado y de promoción de la persona con discapacidad, como así también sobre el concepto de la persona con discapacidad como sujeto de derechos en el marco de la ética y del carisma orionita”, explica Beatriz Pérez.

El objetivo fundamental del curso es el de implementar todas las acciones que se requieren para lograr una mejor calidad de servicios en procura de una mejor calidad de vida para nuestros residentes y concurrentes. “Ello implica –acota Beatriz– la capacitación permanente de los recursos humanos afectados a la atención de los mismos”.

 

“Yo crezco, tú creces”… y mejoramos todos

La decisión de generar ámbitos de capacitación concretos que abarquen a la totalidad del personal no es nueva. Beatriz Pérez destaca que “siempre hemos realizado capacitaciones a través de nuestros profesionales y el de otras instituciones. Queríamos y necesitábamos dar un paso más, es decir, dar sistematización y título reconocido oficialmente para certificar la idoneidad. Pero las urgencias –sobre todo económicas– hicieron que la decisión de comenzar se atrasara más de lo deseable”.

“Tomamos la decisión de empezar a pesar de que el presupuesto anual es ajustado y que los pagos de las obras sociales siguen siendo irregulares, porque la prioridad siempre son nuestros residentes y los resultados ya están a la vista”, comenta el responsable de Administración del Cottolengo, Marcelo Bezek.

El de Claypole es uno de los cottolengos más grande de América Latina y una institución modelo calificada con la categoría “A” por el Registro Nacional de Prestadores del Ministerio de Salud de la Nación. Cuenta con alrededor de 400 empleados. Sonia Díaz, quien trabaja como auxiliar de la Escuela Especial y que también se desempeña en distintos hogares durante los fines de semana, reflexiona que “es muy valiosa la capacitación porque hace que mejoremos día a día en nuestras actividades, porque aprendemos cosas nuevas e intercambiamos experiencias con otras personas”.

En definitiva, esta acción, como cada una de las que se encara desde el Secretariado Asistencial de la Obra DonOrione, tiene un objetivo primordial: “Queremos que el Cottolengo siga creciendo con el mismo amor por la Divina Providencia que tuvo Don Orione. Estas obras de fe y caridad son una respuesta humana y cristiana para personas con discapacidad y promueven el empoderamiento de la persona como sujeto de derechos, brindándole los apoyos necesarios para mejorar su calidad de vida”, concluye el Hno. Silanes.

Por Germán Cornejo para Revista Don Orione

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