Don Orione acude al terremoto en Messina

Don Orione acude luego del terremoto en Messina Don Orione en Messina, sobre las ruinas del terremoto junto a un grupo de benefactores, unos meses después del terremoto

 

(28/12/2017) En la madrugada del 28 de diciembre de 1908 se produjo un excepcional movimiento de tierra, seguido por un tsunami en la ciudad de Messina, próxima al estrecho siciliano de Italia. Los muertos ascendieron a ochenta mil. El temblor había durado solamente 37 segundos.

Don Orione se enteró de la noticia por los diarios, al día siguiente del desastre. Buscó ansiosamente detalles de la inmensa tragedia, sentía un irresistible llamado interior que le parecía provenir de los desconocidos supervivientes, necesitados de todo.

Don Orione sube al tren que va a Messina el 4 de enero de 1909. Se lanza confiado en la Providencia y sin reservas, en medio de esas ruinas de desesperación con un solo programa: Convertirse en padre de los huérfanos.

Todos lo vieron, desde la mañana a la noche, con su andar rápido, recorrer la ciudad en ruinas, ayudando y consolando, sin descansar, pasando de una obra de caridad a la otra.

Cuando el cuerpo estaba extenuado se recostaba en un establo, en la pesebrera, acompañado por dos animales.

Estaba desecho, extenuado, pero siempre dispuesto a acudir ante el gemido del herido, el estertor del moribundo, el llanto de un niño y en todo lugar donde reinase la desventura, siempre obedeciendo las órdenes del que dirigía, o convirtiéndose en organizador donde la necesidad lo requiriese, sin descansar.

 

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