"Los testigos serán mi ángel de la guarda y el tuyo"

Los testigos sean mi angel de la guarda y el tuyo

 

(19/04/2018) El 19 de abril de 1912, el Papa Pio X recibió a Don Orione, quien le expresó un deseo que guardaba celosamente: hacer los votos religiosos perpetuos ante la presencia del Vicario de Cristo, el Papa. Pio X aceptó inmediatamente poniendo a los ángeles como testigos…

En su encuentro hablaron de los progresos de la misión orionita en la "Patagonia" romana (al sur de Roma), y frente a la benevolencia del Papa, Don Orione se atrevió: era un deseo que guardaba celosamente, pero casi demasiado hermoso para ser realizable... Se trataba de pedir una "gracia grandísima" al Santo Padre, quien respondió sonriendo:

"Veamos un poco cuál es esa gracia grandísima" – le dijo Pío X. Su deseo era: hacer los votos religiosos perpetuos ante la presencia del Vicario de Cristo, el Papa.

El Santo Padre aceptó. Al término de la audiencia, Don Orione preguntó cuándo debía volver para los votos: "Pues, ahora mismo", respondió el Papa...

"Dios mío, ¡qué momento!". Don Orione se inclinó temblando: "Pero en aquel instante tan solemne, tan santo, recordé que eran necesarios dos testigos, según las normas canónicas, y los testigos faltaban, porque la audiencia era privada. Entonces levanté los ojos al Papa y me atreví a decirle: "Santo Padre, harían falta dos testigos, a menos que Vuestra Santidad se dignase dispensarlo".

Y el Papa, mirándome con una sonrisa celestial en los labios, me respondió:

- "Los testigos serán mi ángel de la guarda y el tuyo".

Así fue cómo, con dos ángeles por testigos, a los pies del Santo Padre, "del mismo modo que a los pies de Nuestro Señor Jesucristo" Don Orione emitió sus votos perpetuos. Jamás lo olvidará.

INFO: Cf. Giorgio Papasogli, Vida de Don Orione, cap. XXVII: Profesión solemne.

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