El café de Don Orione

El cafe de Don Orione 00

 

(02/07/2018) Don Orione supo hacer del café un momento de confianza, misericordia y encuentro.

Cuentan que, en cierta ocasión, se le presentó una señora muy preocupada. Le contó que su familia estaba amargada y convulsionada por odios y rencores mutuos. Don Orione la escuchó en silencio, como solía hacer cuando era consultado sobre algún tema importante, y le dijo:

- “Vea, señora, haga así. Invite a sus parientes que están peleados; prepáreles un buen almuerzo y, al final sírvales un buen café... Yo mañana rezaré el asunto a Nuestro Señor en la Santa Misa y... ¡ya verá!

- Pero, Don Orione, ¿no será que se vayan a pelear al encontrarse y no resulte el remedio peor que la enfermedad?

- Hágame caso, señora, prepáreles un buen café; a mí también me gusta mucho el café, y verá que todo se arreglará!

 

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Así lo hizo la señora, no sin algún recelo. Los invitados fueron a su casa, se sentaron a la misma mesa, pasó el tiempo de la comida en un ambiente de frialdad decepcionantes... Apenas se conversaba de algún argumento indiferente. Llega el momento del café. ¡Se sirve a todos un cafecito exquisito! alguien comenta su bondad, otro dice un chiste, todos intervienen, se anima la conversación de una manera imprevista e inexplicable!... Hasta que todos se sienten conmovidos, emocionados, se piden disculpas recíprocamente, se abrazan, se besan... y ¡retorna la paz y la amistad más sincera en todos!

 

Esta anécdota fue publicada por el Boletín “Pequeña Obra de la Divina Providencia” (Argentina), octubre de 1949.

Por P. Facundo Mela para http://loqueyorecibi.blogspot.com/2018/06/el-cafe-de-don-orione.html

 

 

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