Los Atletas del Cottolengo conquistaron el fin del mundo

Los Atletas del Cottolengo conquistaron el fin del mundo

Matías López, Claudio Montero, Nicomedes Aranda y Federico Argüello durante la travesía por los paisajes fueguinos (Fotografía: Viva el Color) 

 

(21/03/2019) El Grupo Aeróbico del Cottolengo de Claypole sigue en movimiento y sus dos embajadores, Federico Argüello y Nicomedes Aranda, volvieron a cumplir el sueño de participar en las competencias de atletismo más exigentes junto a los profesores Claudio Montero y Matías López.

Gracias a las donaciones que realizaron distintas personas y empresas, estos atletas lograron completar la exigente competencia que tenía tramos de 10, 25 y 42 kilómetros en la categoría maratón, con un tiempo global de nueve horas y media en modalidad “sin parar”.

 

Casi diez horas de esfuerzo y trabajo de equipo

Todo comenzó a las 7 de la mañana del 16 de marzo, cuando cruzaron la línea de largada. La temperatura era de 2 grados centígrados y luego iría subiendo hasta alcanzar un promedio de 5 grados.

A escasos 400 metros, comenzaron un ascenso de 6 kilómetros -que los llevó a una altura de 700 metros sobre el nivel del mar- y luego una bajada de 3 kilómetros de piedra laja, lo cual hace muy difícil el trayecto por el peligro que implican las lajas patinosas o desprendidas.

La siguiente etapa fue por una turba, es decir, una zona pantanosa con musgo y barro que los llevó al siguiente ascenso de 3 kilómetros, a traves del cual llegaron a los 800 metros sobre el nivel del mar, a la altura de la base del glaciar Martial.

Alcanzaron la línea de llegada poco después de las cuatro de la tarde, realmente agotados por las subidas y bajadas, pero felices por haber alcanzado nuevamente la meta.

Al final del evento, los atletas Nico y Fede recibieron un trofeo como reconocimiento por haber sido las primeras personas con discapacidad intelectual que completaron la maratón más austral del mundo.

 

Los Atletas del Cottolengo conquistaron el fin del mundo

 

En primera persona

Por Claudio Montero (*)

(21/03/2018) Cada vez que participamos en una carrera sabemos como grupo que nos vamos a poner a prueba desafiando nuestros propios límites y los que nos impone la naturaleza. La Ushuaia Trail Race, carrera de alta montaña de 42km no fue la excepción, nos exigió al ciento por ciento.

Cada kilómetro recorrido, cada gota de transpiración derramada, cada músculo contracturado o a punto de estarlo, valió la pena porque correr al límite les hace saber que están vivos, les ayuda a crecer a ser cada día mejores, no solo en el deporte sino en la vida misma.

En cada carrera aprenden a ser más solidarios y menos egoístas, son más compañeros y menos competitivos, a la vez que son más tolerantes y comprensivos. Llevo muchos años rehabilitando y entrenando a personas con diferentes discapacidades y con gran alegría y satisfacción veo cómo avanzan, los preparo para la vida tratando de que disfruten lo que hacen.

De cada carrera se llevan algo positivo, pero lo que se repite en todas es la calidez de la gente. Los que ya conocen las tradicionales remeras del Grupo Aeróbico, como también en aquellos que por primera vez ven participar a los atletas del Cottolengo Don Orione de igual a igual con el resto de los atletas.

Desde hace 13 años los atletas del Programa Aeróbico vienen participando en múltiples eventos utilizando el deporte como un vehículo que mejore su integración e inclusión.

Como responsable del Programa puedo visualizar los logros de cada uno de ellos, que gracias a la sistematización de los entrenamientos, la disciplina, esfuerzo y dedicación aprendieron a organizarse mucho mejor en todas las rutinas de su vida cotidiana.

La positiva evolución a nivel bio-psico-social es impresionante, el poder participar en diferentes eventos deportivos les abrió cada vez más puertas, al mismo tiempo que siguen hacia docencia. Se convirtieron en agentes multiplicadores demostrando que las personas con discapacidad al igual que los deportistas con alguna discapacidad en primer lugar son personas y luego deportistas.

Cuando se les brindan los apoyos necesarios, que es lo que trato de hacer en todo momento, ellos avanzan, elevan su autoestima, son más independientes y lo que es mejor aún se convierten en seres más autodeterminados y actores de sus propias vidas.

Considero que la actividad física y el deporte fueron, son y serán él disparador para que cada una de estas personas se den cuenta del potencial que tienen, pero para que esto sea posible el acceso al conocimiento, su producción y comunicación no se debe limitar a la palabra sino que debe extenderse al hacer en todas sus manifestaciones y es aquí donde la actividad Física en todas sus expresiones cobra gran significación a la hora de mejorar la Calidad de Vida de los individuos.

Estoy convencido que en la diversidad está la verdadera riqueza y que más discapacitante que la propia discapacidad es el medio que la condiciona.

Por tal motivo decidí que mis atletas corran al límite desafiando sus propias limitaciones pero lo que es más importante desafiando las limitaciones que la sociedad todavía les pone.

(*) Profesor Nacional de Educación Física - Coordinador del Programa Aeróbico del Cottolengo Don Orione de Claypole.

 

 

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