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Discapacidad e inclusión en el día de los derechos de las personas con discapacidad

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(03/12/2020) Para la Obra Don Orione el trabajo con las personas con discapacidad ha sido y sigue siendo un motivo central de su carisma, su identidad y su cotidianeidad.

Los cottolengos y hogares materializan el deseo y el apostolado de Don Luis Orione, que concibió al Pequeño Cottolengo como un auténtico proyecto de inclusión social, con la profunda convicción que no podía haber personas desechables, ni vidas sobrantes.

El Pequeño Cottolengo, tal como lo anhelaba el Apóstol de la Caridad, quiere ser “faro de civilización”, luz testimonial en la construcción de un mundo más justo e incluyente.

Con 85 años desde la apertura del Cottolengo de Claypole, la Familia Orionita viene trabajando para que en cada uno de sus cottolengos y hogares se pueda brindar, siempre en un espíritu de familia, las mejores posibilidades de promoción y desarrollo para cada uno de sus residentes.

 

Para estar a la cabeza de los tiempos

En el mundo, el modelo asistencial es el que más se ha desarrollado en el trabajo con las personas con discapacidad. Es un modelo de protección, donde se parte de la base que el otro requiere siempre de mi ayuda y no necesariamente yo le pregunto cómo, dónde, cuándo ni de qué manera la quiere.

La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobada por las Naciones Unidas en 2006 (suscripta por nuestro país y luego refrendada por la Ley 23.678 en 2008) plantea cambiar ese enfoque: que ya no sea de protección ni de asistencia, sino de reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad. Plantea que en lugar de asistencia se dé apoyos. Y va más allá: dice que los apoyos deben ser definidos por las propias personas con discapacidad. Se trata de un cambio de paradigma hacia un modelo inclusivo.

En este pasaje del modelo asistencial-protectivo al modelo de inclusión social, la Obra Don Orione viene dando pequeños y grandes pasos para transformar su trabajo institucional y, con ello, la conformación de sus equipos profesionales, el enfoque de la tarea cotidiana y todas sus instalaciones y programas.

Como se ve, es una tarea costosa tanto desde lo económico como desde la práctica: se requieren grandes recursos para adecuar y construir instalaciones y comprar equipamiento; pero también es arduo cambiar y adecuar aquellas formas de hacer y pensar arraigadas tras una larga historia.

Los primeros pasos para este cambio comenzaron a darse allá por 1994, luego de que el PAMI aprobara el ProADis - Programa de Atención a Personas con Discapacidad, que estableció por primera vez un sistema de organización y categorización de los servicios de las obras sociales.
A partir de ese momento, la Obra Don Orione debió adecuarse a las nuevas normativas. Así se incorporan por primera vez los equipos profesionales. El hermano Jorge Silanes fue uno de los principales promotores de ese cambio para que todo esto estuviera “a la cabeza de los tiempo”, como decía Don Orione.

Impulsado desde el Secretariado Asistencial empezó un largo proceso de cambio -que sigue en nuestros días- donde el compromiso de los religiosos, profesionales, personal de servicio y colaboradores resulta fundamental: categorización de las tareas en cada cottolengo y hogar; elaboración de un programa de atención integrado; conformación de los equipos profesionales; reformulación de la tarea educativa para formalizarla y abrirla a la comunidad... En definitiva, se pone en marcha la ardua migración del asistencialismo a un modelo orientado a la rehabilitación, la inserción social y la promoción humana de los residentes.

 

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Mucho hicimos, mucho nos queda por hacer

En definitiva, los cambios redundaron en una mejor calidad de vida de nuestros residentes. Un ejemplo: cada persona pasó a tener una o varias ocupaciones, aunque no trabaje. Así, a través de las actividades se los estimula y sufren menor cantidad de problemas de todo tipo. Aquí es fundamental la mirada y el acompañamiento de los orientadores.

En las Jornadas Asistenciales (Córdoba 2011), los Equipos de Conducción de cottolengos y hogares (resultado también del proceso de profesionalización) y los orientadores de todas las casas revisaron detalladamente las actividades y reformularon los objetivos de las tareas. Así resulta un modelo de democratización y profesionalización de la toma de decisiones que se enriquece con los talentos personales al servicio del trabajo conjunto en la atención de los residentes.

En este proceso de cambio, se ha puesto más el acento en la inclusión y la integración social. El Cottolengo de Claypole dio un gran paso con la experiencia de inclusión comunitaria participando en los talleres del Teatro General San Martín de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy, la obra teatral “La esquina de Don Orione” (ver página 7) recoge los frutos de esa experiencia. El desafío es que -en la medida de lo posible- los residentes se integren en actividades y grupos con la comunidad. Socialmente existe un impacto muy favorable porque mucha gente tiene la idea que los cottolengos son sitios aislados, oscuros, feos. Entonces, cuando ven a nuestros residentes participando activamente -como ocurría en el San Martín y en otras experiencias en todo el país- a la gente le cambia la mirada y ve que las personas que viven en el Cottolengo son su prójimo, que se puede integrar y participar.

Por todo esto, como Familia Orionita estamos muy contentos con el camino emprendido. Los próximos pasos nos llevan a consolidar los Equipos de Conducción y el trabajo profesional de todas las personas involucradas en la tarea. El desarrollo de la atención de las personas con discapacidad requiere necesariamente en estos tiempos de un espacio de análisis, diálogo y discusión para la toma de decisiones.
A largo plazo, la Familia Orionita quizás transitará hacia una reformulación de los servicios a la luz de todos estos nuevos paradigmas. Todavía tenemos una población bastante heterogénea, donde la mayoría padecen discapacidades severas. Por ello, deberemos deberemos conformar hogares para personas de alta dependencia.

A su vez, esto nos obligará y permitirá trabajar diferencialmente con aquellos grupos que pueden llegar a desarrollar un mayor grado de autonomía. Y así pensar, también, que alguna vez las personas con mayores posibilidades de promoción e inclusión, egrese del Cottolengo, en un modelo del tipo de “viviendas asistidas”. Es un trabajo a futuro. Va a costar. Pero, así también, el Pequeño Cottolengo soñado por Don Orione seguirá siendo un “faro de civilización”.

 

Principios generales de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad

a) El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas;
b) La no discriminación;
c) La participación e inclusión plenas y efectivas en la sociedad;
d) El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas;
e) La igualdad de oportunidades;
f) La accesibilidad;
g) La igualdad entre el hombre y la mujer;
h) El respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad y de su derecho a preservar su identidad.

 

Informe: Beatriz Pérez, Licenciada en Servicio Social y Magister en Discapacidad (Universidad de Salamanca, España). Secretaria Técnica del Secretariado Asistencial de la Obra Don Orione.

 

Fuente: Revista Don Orione

 

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