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“El cottolengo no es un hospital, es una familia”

El cottolengo no es un hospital es una familia

 

(09/04/2021) “El cottolengo, aún cuando los cuidados para los residentes deben ser muy estrictos porque es su gran mayoría población de riesgo, tiene una vida muy festiva. Siempre estamos celebrando algo: en los últimos días se hizo el vía crucis, la bendición de los ramos y de manera habitual siempre se festejan los cumpleaños o se organiza alguna actividad especial. Nuestros residentes siempre tuvieron una vida muy activa.

Al ser Itatí una localidad bastante pequeña, estaban acostumbrados a tener actividades fuera del cottolengo, a salidas y paseos. Eso es algo que se vio resentido por la pandemia, pero que se intenta compensar con propuestas de talleres y actividades todo el tiempo”, describió el padre Facundo Mela, director del Pequeño Cottolengo “Don Orione” de Itatí, en diálogo con República de Corrientes.

El sacerdote llegó a la localidad a ocupar el cargo en reemplazo del padre Edgardo Crotti, quien dirigía la institución hasta febrero pasado, tras un año de prestar servicios en el lugar.

“Soy el nuevo director desde hace dos meses. Estoy poniéndome al día con la nueva legislación, los nuevos paradigmas y con el cottolengo, sobre todo en esta situación de pandemia, que condiciona mucho la labor que se realiza”, describió Mela, quien desde hacia varios años dedicaba su actividad en diversos colegios y no tanto en instituciones como la actual.

“Por la pandemia no solo se restringieron las salidas, sino también las visitas. Festividades familiares como la Navidad, la pasaron los residentes con los auxiliares y el personal del cottolengo. A veces con la tecnología pueden estar en contacto con sus parientes, por videollamada. Pero la vida dentro de la institución funciona con mucha actividad y también mucho cariño. El cottolengo no es un hospital, es una familia”, subrayó el padre Mela.

Otra consecuencia del impacto del aislamiento tiene que ver con el sostenimiento económico de la institución. Las donaciones, con las que se contaba habitualmente y eran acercadas por peregrinos de distintas latitudes, ya no llegan allí. “Por primera vez, hubo que comprar yerba, algo que generalmente donaban los peregrinos misioneros”, graficó Mela.

Por otra parte, el sacerdote recordó el reclamo que se presentó a la Nación para requerir una actualización en los aranceles de los profesionales que trabajan en la atención y cuidados específicos, y que “las obras sociales como PAMI o Profe tienen muy atrasadas”, sostuvo.

Así, apeló también a la solidaridad de los correntinos que pudieran acercar donaciones. “Ahora se necesitan ropas de abrigo, porque viene el invierno. De los 36 residentes, al menos 22 utilizan sillas de ruedas y pañales. Y eso requiere varios cambios de ropa por día, sobre todo de varón. Además, con los que pueden, se está haciendo más ejercicio físico”, explicó.

“Cada tanto, algún residente reclama volver a actividades recreativas, como ir al cine. Pero aquí hay más de 30 personas trabajando y cada día hay una propuesta diferente”, aseguró. “Aunque todavía falta mucho, crecimos bastante como sociedad en la integración. Es un gran desafío el de incluir a las personas con discapacidad, todavía hay gente que experimenta el rechazo”, reflexionó al final.

INFO: republicadecorrientes.com

 

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