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Desde Añatuya suena fuerte el "Ave María y adelante"

Yudith Chavez

 

(28/05/2021) Yudith Chávez tiene 28 años, es docente de nivel inicial, vive en Añatuya, Santiago del Estero, y el 21 de mayo asumió ‒a pedido de los Obispos de la región NOA‒ el servicio de acompañar la coordinación de la Pastoral de Juventud de la zona. También anima la Pastoral de Comunicaciones para el Obispado de Añatuya, ya que otro de sus gustos y dones es servir a la evangelización por medio de las redes sociales e Internet.

Su nueva responsabilidad en la Pastoral de Juventud la asumió con el lema “Ave María y adelante”. Al enterarnos que Yudith había elegido esta frase tan conocida y hecha carne por los orionitas, nos contactamos con ella y quisimos saber el por qué del lema elegido.

"El "Ave María y adelante" de Don Orione siempre ha sido para mí un llamado a no desalentarme. Es una aclamación que me invita a abrazar a la Virgen, para confiar en su Hijo y seguir andando. El me invita a confiar en la Providencia. Es saber que Jesús maneja la barca de mi vida; que agarrada de María voy a estar cerca de Jesús. Es una frase perfecta para dar ánimo a los jóvenes y la cito para que los jóvenes no renuncien a sus sueños", relata Yudith.

 

- ¿Cómo conociste a Don Orione?

- En un principio, por mi abuela, ella es de Roque Sáenz Peña y recuerdo siendo niña ir de visita y acercarme a la comunidad orionita de esa ciudad, celebrar la fiesta de la Virgen de Itatí, participar del Oratorio. Tardes de chocolate, juegos y los caramelos que nos daba el padre Carbonelli. Mis tías, a su vez, trabajan en la Escuela Especial de esa ciudad, por lo cual ‒de una u otra manera‒ siempre Don Orione se hacía presente en la mesa familiar. Pero verdaderamente Don Orione me enamora en la etapa más linda de mi adolescencia, cuando como miembro del grupo juvenil de la Catedral Virgen del Valle de Añatuya comienzo a participar de los campamentos y misiones, que conocí por medio de monseñor Uriona y los sacerdotes orionitas que lo acompañaban. Monseñor Uriona nos animó con la pastoral de juventud y por medio de él comienzo a conocer a un Don Orione amigo, y entre charlas y actividades me cautivó “el loco de la caridad", el que entregaba su vida a los más humildes y vulnerables. En el año 2011 viajo a la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid. Luego de esa experiencia ‒que ha marcado en mi vida un antes y un después‒ conozco Pontecurone y Tortona, donde respiré la santidad de Don Orione y sumé la vivencia carismática de conocer sus raíces, su pueblo, sus obras, sus frases, su testimonio. Y acá estoy, intentado en la vida cotidiana vivir su manera de seguir a Jesús, más allá de que no tenga una comunidad local de orionitas en Añatuya.

 

Yudith Chavez

 

- ¿Qué te enamoró de Don Orione?

- Me enamoró su familia, ese espíritu familiar, el amor por los jóvenes, el Cottolengo, el Oratorio, todos son una FAMILIA. Eso me ha conquistado el corazón. Conocer el espíritu de familia en Don Orione ha sido fundamental en mi vida. De su persona, me impactaron “los zapatos rotos” gastados por la vida, por la entrega, por el bien a los demás. Fue muy fuerte para mí ver su cuerpo yacente, ver esos zapatos gastados, estar frente a él. También me cautivaron decenas de sus frases, pero especialmente la que dice “amar eternamente y dar la vida cantando al amor”. Esa invitación de amar a todos, en todos los lugares donde nos toque estar, sea en el colegio, la calle, el club, los lugares pastorales, en nuestros trabajos, con los jóvenes, con los amigos, en el boliche, pero AMAR, AMAR y dar la vida por por el otro. Y no puedo dejar de recitar la que me acompaña en mi lema de servicio pastoral, el “Ave María y adelante”.

 

Yudith Chavez

 

- ¿Por qué Don Orione le puede interesar a un/una joven hoy?

- Don Orione y su carisma es cercanía. Ello atrapa a los jóvenes. También sus obras concretas atraen y el testimonio de aquellos que viven su ser orionita, así como sus palabras sencillas de padre, esos zapatos gastados y el animarse a todo, que nos anima a la santidad. La invitación de “hacer el bien siempre, el mal nunca a nadie” es desafiante, marca un estilo de vida. Compartir la vida hace bien al corazón. Don Orione era cercano, estaba, escuchaba, recibía la vida como venía. Don Orione es un testimonio de aquellos jóvenes que quieren una sociedad distinta, que quieren construir la sociedad del amor. Además, Don Orione era de aquellos jóvenes que hacían lío, como nos pidió el papa Francisco. Por todo esto Don Orione es atrayente para los jóvenes.

 

Yudith Chavez

 

- En el camino de preparación al centenario de su llegada a nuestra tierra, ¿qué mensaje le querés compartir a la Familia Orionita y, en particular, a los jóvenes orionitas?

- A mi querida Familia de Don Orione quiero, en primer lugar, darles la paz. Que Dios nos ayude a hacer propias las palabras y el legado de Don Orione. Que sus obras, sus palabras, sean cada vez más apropiadas por nosotros. Que nuestras raíces sigan firmes: que sigamos haciendo siempre el bien. Seamos casa de escucha, especialmente cuidando el corazón de los jóvenes, para que los jóvenes sientan que la vida tiene sentido, que tienen porvenir. Que la casa de Don Orione cuide a los jóvenes, sobre todos los que más sufren. Y a los jóvenes orionitas quiero invitarlos a que nunca bajemos los brazos, a hacer el bien siempre, a sembrar las semillas de la caridad. Seguramente nos costará trabajo y cansancio, pero ¡arriba el ánimo!, a poner los ojos en Jesús. ¡Construir el futuro vale la pena! Construyámoslo juntos, somos “el sol o la tormenta del mañana”. En todos los ámbitos de nuestra vida, juguémonos por Cristo, “hagamos siempre el bien”. Valoren las comunidades, se lo dice alguien que en su ciudad no tienen un grupo de Don Orione. Por eso, en los lugares donde estoy, llevo siempre el amor a la Virgen, como Don Orione, cantando al amor, con la certeza que “no se siembra en vano a Jesús en el corazón de los jóvenes”.

¡Ave María y adelante!

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