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“Quizás la oportunidad llegará”

Justin Balma 01

 

(16/12/2021) De niño el P. Justin Balma perdió un 50% de su capacidad motora, pero eso no lo detuvo para encontrar su vocación de “hacer el bien a los pobres, a los más pobres” Hoy nos cuenta cómo es enfermero y responsable del Centro Médico Don Orione en Burkina Faso.

En el mes de junio, el P. Justin Balma dejó Burkina Faso para ir a Italia a una consulta ortopédica, con el fin de cambiar la prótesis que actualmente le permite estar de pie y caminar. Esta posibilidad se la ofrecieron nuestros amigos y benefactores de la Asociación Baobab-Amici di Tampelin, quienes han estado colaborando y apoyando nuestra misión en Tampelin (Burkina Faso) desde hace más de diez años, donde el P. Balma es enfermero y responsable del Centro Médico “San Luis Orione”. Le pedimos que nos contara cómo nació su vocación. Este es su testimonio:

«Nací el 13 de marzo de 1978. A la edad de dos años me enfermé de poliomielitis que redujo mi capacidad motora en un 50%. Asistí a la escuela primaria como todos los niños, con el apoyo de mi familia que siempre me ha demostrado un gran amor. Mi familia es profundamente católica y soy el sexto de diez hermanos, de los cuales ahora siete estamos vivos.

Sentí por primera vez el deseo de ser sacerdote cuando aún era un niño, a la edad de 10 años, yendo a la parroquia. Recuerdo que ese año el párroco invitó a todos aquellos que querían ser sacerdotes, religiosos o religiosas a unirse al grupo vocacional. Al regresar a casa, le expresé mi deseo a mi padre, pero él me respondió: “Justin, no es posible; ¿Alguna vez viste un sacerdote con discapacidad?”. Mi respuesta fue: “Quizás yo seré el primero”.

Ante mi insistencia, papá me acompañó a unirme a este grupo. Durante algunos años asistí al grupo hasta que surgió la oportunidad de hacer el pedido para ser admitido en el seminario diocesano. Desafortunadamente, debido a mi situación, no fui aceptado. Pero el monseñor encargado me dijo: “Sigue estudiando y quizás algún día, si es la voluntad de Dios, llegará la oportunidad”. El hecho de ser rechazado me hizo encerrarme en mi mismo y desanimarme, y comencé a pensar que ya no me era posible llevar a cabo mi sueño. Durante los años de la escuela secundaria, sin embargo, volví a sentir el fuerte deseo de ser sacerdote, amar al Señor, ayudar a los pobres y especialmente a las personas con discapacidad como yo.

Afortunadamente, en el año escolar 1999/2000 los seminaristas de Don Orione vinieron a visitar mi parroquia y hablaron sobre Don Orione y su carisma: “Hacer el bien a los pobres, a los más pobres”. Don Orione y su carisma inmediatamente me fascinaron y me sentí provocado. Me acerqué al P. Mathieu que era el predicador y le expliqué mi deseo y él, simplemente, me dijo: “Puedes participar en nuestras reuniones vocacionales, te damos la bienvenida con alegría”. Así que lo hice y también comencé a leer el libro “Florecillas de Don Orione”. Este camino duró dos años durante los cuales también fui a la Universidad de Uagadugú, donde obtuve un título de estudios universitarios generales en ciencias de la vida y de la tierra. Al finalizar los estudios, en 2004, ingresé en la casa de formación de los orionitas para comenzar mis estudios de filosofía.

Después de diez años de formación y con la gracia de Dios, fui ordenado sacerdote el 5 de julio de 2014 en la Catedral de María Inmaculada en Uagadugú. Ahora, siete años después, miro con gratitud el camino que el Señor me ha permitido hacer y las oportunidades que he tenido como sacerdote para ayudar a los pobres y a los que sufren, y siento que lo único que hay que hacer es alabar a Dios y a su infinita bondad».

 

 

Justin Balma 01

Fuente: Don Orione oggi, n° 7 (2021) p. 19 - www.donorione.org

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