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Por qué el Papa es tan importante para Don Orione

Por que el Papa es tan importante para Don Orione

 

Jesús. Papa. Almas. María. Cuatro palabras que son todo un programa. Don Orione las escribía al inicio de sus cartas, documentos y de sus escritos programáticos fundamentales. Son un resumen de las notas características de su espiritualidad.

Por P. Fernando Fornerod fdp

 

Las relaciones que se establecen entre ellas hacen que la espiritualidad sea la fuerza de la misión orionita. La centralidad del amor de Jesús y María manifiestan el compromiso por el hombre y por la construcción de una nueva humanidad.
La relación Papa - pobres, marca el estilo y horizonte de toda acción y pasión pastoral. En otras palabras, para Don Orione el seguimiento de Jesús se realiza en el servicio de amor hacia todos los desamparados y excluidos para que experimenten la Providencia del Padre.

A lo largo de su vida, Luis Orione buscó y trabajó para asegurar la libertad de la persona y de la misión del Santo Padre. Su experiencia vital influyó en la centralidad que la figura del Papa tiene en el carisma orionita y en su experiencia de la caridad hacia los pobres: los sirvió siendo él mismo pobre. Ambas dimensiones lo llevaron a comprender que el Papa, para manifestar el amor de Jesús por cada hombre y por todos los pueblos, necesitaba ser libre de todo tipo de condicionamientos. Porque para Don Orione, la Iglesia es portadora no de una esperanza utópica y alienante, sino que ofrece a Cristo como la respuesta que ilumina el sentido de la historia. En suma, los pobres, los desamparados, los pueblos descartados, encuentran en la Iglesia la experiencia de ese amor que libera y salva.

En esa experiencia de Iglesia, el Papa es para Don Orione el primer testigo del servicio de la caridad. Por ello, para sus religiosos y religiosas, quiso dos votos: el de fidelidad al Papa y el de caridad. Ambos expresan el completo espíritu de su carisma.

Los "desamparados" del tiempo de Don Orione son, hoy, como dice nuestro querido Papa Francisco, los "descartados", todas las personas que sufren algún tipo de exclusión de la comunidad humana. El mismo Papa le pide a la Iglesia que acepte el llamado a vivir el amor al género humano en su totalidad como realidad de una nueva condición: ser casa, comunión, comunidad, sin exclusiones.

En esa comunidad, la Familia Orionita se propone marchar junto al Papa y los pobres hacia las nuevas fronteras de la caridad de este tiempo. Como en aquel inolvidable 13 de marzo de 2013, sentimos renovada nuestra vocación y misión: amar a todos, para ser Iglesia, junto al Papa, nuestras comunidades y nuestros amigos y bienhechores, con un amor verdadero y grande: el de Jesús.

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