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“Los invito a celebrar la santidad del Fundador”

Tarcisio Vieira Canonización

 

(15/05/2024) El Padre Tarcisio Vieira, Director General de la Obra Don Orione, nos acerca unas palabras con motivo del 20 aniversario de la canonización de Don Orione, con el deseo de “Instaurare omnia in Christo”

 

Queridos hermanos.

La celebración del 20 aniversario de la Canonización de Don Orione es el momento oportuno para recordar las siguientes palabras de San Juan Pablo II, pronunciadas durante la celebración eucarística del sexto domingo de Pascua, el 16 de mayo de 2004:

“Hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo” (Hch 15, 26). Estas palabras de los Hechos de los Apóstoles pueden aplicarse bien a san Luis Orione, hombre totalmente entregado a la causa de Cristo y de su reino. Sufrimientos físicos y morales, fatigas, dificultades, incomprensiones y todo tipo de obstáculos marcaron su ministerio apostólico. “A Cristo, la Iglesia y las almas -decía- se los ama y sirve en la cruz y crucificados, o no se los ama y sirve” (Escritos, 68, 81).

El corazón de este estratega de la caridad “no conoció confines, porque estaba dilatado por la caridad de Cristo” (ib., 102, 32). El celo por Cristo fue el alma de su vida intrépida, el impulso interior de un altruismo sin reservas y el manantial siempre fresco de una esperanza indestructible.

Este humilde hijo de un empedrador proclama que “sólo la caridad salvará al mundo” (ib., 62, 13) y repite a todos que “la perfecta alegría está sólo en la entrega perfecta de sí a Dios y a los hombres, a todos los hombres” (ib.).

Anteriormente, en la tarde del día 15, saludar a los peregrinos orionitas que llegaron a Roma, con una voz frágil y tierna, el Santo Padre ya había pronunciado palabras de sincero agradecimiento a nuestro Sagrado Fundador:

“Una sorpresa muy grata ha sido escuchar, hace unos momentos, la voz de don Orione. ¡A cuántos corazones consoló esta voz, a cuántas personas aconsejó! A todos indicó el camino del bien. Humilde y audaz, durante toda su vida estuvo siempre dispuesto y atento a las necesidades de los pobres, hasta el punto de que fue honrado con el título de "ayudante de la Divina Providencia". Su testimonio sigue siendo muy actual. El mundo, muy a menudo dominado por la indiferencia y la violencia, necesita personas que, como él, "colmen de amor los surcos de la tierra, llenos de egoísmo y odio" (Escritos, 62, 99). Hacen falta buenos samaritanos dispuestos a responder al "grito angustioso de numerosos hermanos nuestros que sufren y desean a Cristo" (ib., 80, 170).

Queridos hermanos, don Orione mostró claramente que la primera obra de justicia es dar Cristo a los pueblos porque «es la caridad la que edifica a todos, une a todos en Cristo y en su Iglesia» (ivi 61.153). Aquí reside el secreto de la santidad... ".

Estoy seguro de que en todas nuestras provincias, vice provincias, comunidades se organizarán celebraciones y eventos para recordar ese momento del 16 de mayo de 2004. Los invito, pues, a celebrar la santidad del Fundador porque en nosotros y en muchas personas que giran en torno a nuestras Comunidades y Obras, el deseo de “Instaurare omnia in Christo”

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