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En memoria de Don Roberto Simionato

En memoria de Don Roberto Simionato

 

(01/07/2024) El director general P. Tarcisio Vieira, en nombre del Consejo General, recuerda a Don Roberto Simionato con un mensaje enviado al P. Eldo Musso director de la Provincia "Nuestra Señora de la Guardia".

 

Queridos Hermanos,

Acabo de llegar a Togo para acompañar a los hermanos en la fundación de la nueva Provincia “Marie, Mère de Dieu”. Aquí recibí la triste noticia del fallecimiento de Don Roberto Simionato. Aunque la distancia me impide estar físicamente presente en su funeral, mi corazón está con ustedes en este momento de dolor, por lo que quería enviarles al menos un recuerdo.

Siempre es difícil despedirse de un Padre. Don Roberto fue un padre para todos nosotros. Sus innatas habilidades de liderazgo y organización, combinadas con su gran amor por Don Orione y su dedicación a la Congregación, lo convirtieron en un referente insustituible.

El guió a nuestra familia con sabiduría y visión de futuro durante un periodo de grandes cambios, desde la transición del gobierno de hermanos que habían vivido con Don Orione al de nuevas generaciones, hacia la apertura de nuevas misiones y la colaboración con los laicos.

La Providencia lo colocó al lado de Don Masiero para que, tras la repentina muerte de este, pudiera continuar el trabajo de renovación necesario para la Congregación frente a los desafíos del nuevo milenio.

Italiano de origen, pero criado y educado en Argentina, en América Latina, elegido Director general llegó a Roma, a la Curia General, la frescura de nuevas ideas y una visión más amplia del mundo, siempre conjugadas con su profundo respeto por Don Orione y sus raíces italianas, su corazón argentino. Fue él quien despertó en nosotros el deseo de “Ser, hoy, el Fundador”.

Era un hombre incansable, siempre en movimiento y con el deseo de hacer siempre más por la Congregación. Los miembros del último Capítulo General recordarán sus palabras de despedida y su expresión de humor inteligente: “Si no estoy presente en el próximo Capítulo General, ¡sepan que no fue mi voluntad!”

En los últimos años, en Claypole, encontraba consuelo paseando por el cementerio de la Cottolengo, rezando el Rosario y recordando a los hermanos, hermanas y huéspedes que lo habían precedido. Ellos, como él, nos han dejado un legado valioso para guardar y llevar adelante. Su trabajo y su dedicación hicieron posible todo lo que vemos hoy. Don Roberto jugó un papel fundamental en todo esto. Ahora él disfruta de su compañía en la felicidad eterna.

Algunos lo llamaban “el hombre de los encuentros y reuniones”. Ciertamente era un organizador impecable, pero sobre todo era un hombre de grandes visiones. Dentro de sí tenía un fuego que ardía, el fuego de los nuevos tiempos, en los que se lanzó con valentía, guiando a toda la Congregación hacia el futuro.

Hoy, Don Roberto concelebra esta misa con ustedes desde una posición especial. No estamos aquí para elogiarlo, aunque se lo merezca, sino para rendir homenaje a Dios que nos dio un verdadero discípulo del Señor y un fiel continuador del trabajo de San Luis Orione.

No estamos aquí para despedirlo, sino para pedirle que desde allí arriba, donde ahora es más poderoso, en compañía de nuestro Padre Don Orione, continúe bendiciendo e inspirando nuestro trabajo, para que su legado no se pierda.

Permítanme concluir con algunas palabras de Don Orione escritas con motivo de la muerte de Fray Romualdo y que aplico a Don Roberto.

Querido [Don Roberto Simionato], ¡descansa en paz! Rezaremos por ti, pero no nos contentamos con llorar y rezar: sentimos que ya podemos, en privado, encomendarnos a ti como a un santo, porque, si el misterio de la vida de gracia se ha completado para ti, ahora comienza para ti, como es de esperar, el misterio de la vida de gloria.

Rezamos por ti; rezaremos siempre por ti, rezaremos por todos y por donde has estado.

Tu muerte bendita estimulará muchas obras santas y hará santos.

Por ahora no puedo decir más, pero confío en que al dejar la vida presente nuestro querido [don Roberto] está a punto de comenzar, también aquí en la tierra, una segunda vida: y esto es propio de los siervos de Dios. Viven no sólo en el corazón de sus devotos, sino que reviven por sus ejemplos, viven por los frutos siempre nuevos de sus obras, viven en los Institutos en los que vivieron con la dulzura de sus virtudes, y viven también por las gracias que obtienen de Dios para los que tienen gran fe en ellos; y esto según el misterioso ordenamiento de la Sabiduría eterna.

Recomendamos con confianza el alma de Don Roberto Simionato a la bondad de Dios, en compañía de San Luis Orione y de nuestros Santos de Familia. ¡Que descanse en la paz y en la luz del Cristo Resucitado!

P. Tarcisio Vieira
A nombre del Consejo General
Lomé (Togo), 26 de junio de 2024.

INFO: donorione.org

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