Misión en el desierto Lavallino

Durante el mes de Enero un grupo de jóvenes orionitas mendocinos (55 de la comunidad de Godoy Cruz y 15 de la comunidad de Costa de Araujo), junto con 6 religiosos (P. Omar Cadenini, P. Cristian Ducloux, P. Fernando Fornerod, Hna. Mercedes Tomanino, Hno. Gustavo y el párroco de costa de Araujo) compartieron la misión de verano 2015 en el desierto Lavallino, más exactamente en las zonas rurales de Gustavo André y Lujan Williams (Mendoza).

El Padre Cristian Ducloux nos cuenta sobre esta experiencia misionera: “Entusiasmo, alegría, juventud, amistad, esperanza y fe, fue lo que se respiró en las dos escuelas que los albergaron durante 8 días. Estas se convirtieron en los centros de misioneros, lugar de peregrinación de niños, jóvenes, familias y ancianos, que interrumpieron la tranquilidad de los pasillos calurosos y salones vacíos, propio de las vacaciones de verano, en patios de mateadas, salones colmados de cochones y el murmullo alegre de aquellos que se encuentran compartiendo gratuitamente la alegría de estar juntos compartiendo la vida y la fe.

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Lujan Williams es una zona desértica que, por medio de la mano del hombre, ha llegado a desarrollar el cultivo de la uva. Calles, o solo “huellas” en algunos casos, arenosas y polvorientas. Familias numerosas y humildes que habitan distantes unas de otras pero pre dispuestas para acoger aquellos que las visitan, fue el paisaje cotidiano de aquellos que estuvimos estos días.

Gustavo André, es un pueblo de alrededor de 4000 personas, con pequeños barrios que permiten que la gente conforme una mayor cantidad de vínculos sociales que se manifestaron en la gran participación en las actividades propuestas. El verde de sus parras y la alegría de su gente hicieron que esos días fueran verdaderamente especiales, llenos de alegría, llenos de gracia.

Las acciones misioneras se centraron en compartir con la gente la alegría que nace de la fe, y la fraternidad, sumado al servicio sanador del ministerio sacerdotal.

Estos lugares no cuentan con la asidua presencia sacerdotal o religiosa, (meses y meses sin misa, capillas cerradas y enfermos solos, deseosos de una palabra sanadora) por lo cual, contando con la presencia de varios sacerdotes no se escatimo en poner al servicio el don recibido, y nos propusimos poder brindar la confesión. Fueron muchas horas, la gente quería charlar, contarnos sus problemas, querían una mirada o una palabra compasiva y esperanzadora. Una escuela, un par de sillas, y una cola larga de gente que venían a chalar o confesarse… “venimos porque nos enteramos que hay sacerdotes!!!” nos decían.

Se administró el sacramento de la unción a los enfermos y todos los días, en distintos lugares podía escucharse la melodía de los cantos que acompañaban la eucaristía. ¡Qué necesidad de Dios! ¡Cuántas ganas de confesarse o que alguien le tocase la cabeza, que pasase sobre sus cuerpos lastimados o viejos, el Óleo de la salvación! La gente sacaba fotos, y exclamaban, “nunca tuvimos tantos sacerdotes juntos”.

Los jóvenes visitaban familias, rezaban el rosario, jugaban con los chicos, ayudaban a preparar las celebraciones litúrgicas y caminaban con orgullo rumbo a las a sus “ovejas” como con un trofeo en sus manos, porque les llevaban la presencia de un sacerdote.

Los días fueron pasando, y con ellos se fue profundizando en el corazón de los misioneros la experiencia misericordiosa de Dios. El Espíritu Santo no deja de actuar en aquellos que se abren a los hermanos en nombre de Dios.

El entusiasmo y la experiencia de fe vivida no han sido en vano. La próxima semana santa si Dios quiere nos encontrará nuevamente en estos dos lugares de Misión, salvo que esta vez no podremos regalarles la presencia sacerdotal, pero si con las ansias misioneras de ayudar con nuestro entusiasmo y la presentación de la Pasión según San Juan, para ayudar a vivir a esta porción del pueblo de Dios, una Pascua acompañada, ya que tenemos la certeza de que cuando dos o tres se reúnen en el nombre de Dios, Él siempre se hace presente, el siempre resucita”.

Informó: P. Cristian Ducloux, fdp

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