fbpx

Su corazón se quedó con nosotros

Su corazon se quedo con nosotros

 

 

El 29 de agosto de 2000 no fue un día más para la Familia Orionita de Argentina: se concretaba la llegada definitiva de la reliquia del corazón del Apóstol de la Caridad. Pero hay una historia detrás de ese momento inolvidable que merece conocerse.

Por P. Facundo Mela y Alberto Pelagallo

 

"El corazón de Don Orione ya está en su amada Argentina" anunció desde su tapa la Revista Don Orione para retratar aquel momento histórico de profunda emoción y alegría para nuestra Familia Carismática y, también, para el pueblo fiel que se acerca desde ese día en peregrinación al Pequeño Cottolengo de Claypole.

Los jóvenes que habían participado de la Jornada Mundial de la Juventud en Roma fueron los portadores de la reliquia de Don Orione. El mismo Don Orione que había encontrado en nuestro país su segunda patria y a cuyo pueblo amaba profundamente, habiéndole prometido en su despedida en 1937: "Vivo o muerto volveré".

 

La promesa se cumple

Por aquel año 2000, hacía más de una década que las comunidades orionitas de nuestro país anhelaban poder reencontrarse con el amado corazón del Padre Fundador, que ya las había visitado durante varios meses en 1984.

De aquella visita de la reliquia del corazón, nuestro querido P. Adolfo Uriona ‒hoy obispo de Río Cuarto‒ nos dejó esta síntesis tomada de una charla de preparación para la venida definitiva.

"Recuerdo que, previo a la venida del corazón de Don Orione en 1984 nos preguntábamos cómo iba a impactar en la gente este hecho. Teníamos algunas perplejidades porque pensábamos que, como en América Latina no hay una familiaridad como en Europa respecto a las reliquias de los santos, la misma produjera en la gente algún rechazo (...) La experiencia que tuvimos entonces fue la contraria. La llegada del corazón, el cual estuvo un año en nuestra patria, causó un impacto espiritual muy grande. En ese momento, yo lo viví estando como vicario en nuestro Seminario (Villa Tupasí), ayudando en el Cottolengo de San Miguel y en la parroquia de Victoria. En esos lugares el templo estuvo repleto de gente que se acercó a ver el Corazón y también renovó su vida cristiana a través del sacramento de la Reconciliación".

 

Su corazon se quedo con nosotros 01

 

Tal había sido el impacto en el pueblo fiel y la sociedad de esa larga estadía de la reliquia, que un año después la Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino solicitó a la Curia General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia la permanencia del corazón de Don Orione en forma definitiva en nuestro país.

Para ello, se fundamentó en:
- La carta autógrafa del 29 de mayo de 1937 en la que Don Orione dice "dejo mi corazón en la Argentina" y firma "Don Orione argentino".
- En el discurso radial de despedida de Argentina el 30 de julio de 1937 donde expresa: “Quisiera que mis cenizas descansaran en Claypole con los pobres del Pequeño Cottolengo”.
- En su Oración por la Argentina, a la que denomina "mi segunda patria".
- "En la seguridad del amor que hay por su obra y su persona entre nosotros".

Estos cuatro puntos fueron recordados por el P. Roberto Simionato, por entonces superior General de los Hijos de la Divina Providencia, en su emotiva homilía del 27 de agosto de 2000, día que consignó a los jóvenes argentinos el corazón de Don Orione: "Hay buenas razones para que el corazón vaya a la Argentina", dijo.

Y agregó: "Llevarse el corazón de Don Orione es un privilegio y una responsabilidad. Es un privilegio: ¿cuántos quisieran llevarse el corazón? Es un privilegio porque Claypole se va a convertir en un lugar sagrado para toda la Congregación (...) Claypole custodia su corazón y será un santuario de caridad, meta de peregrinaciones (...) Y es por eso que el privilegio se convierte en una responsabilidad: los argentinos tendrán que tener un corazón que se parezca un poco más al de Don Orione. No se puede ser depositarios del corazón de Don Orione y dejar que en nuestro corazón aniden pensamientos obscuros. Tendremos que tener un corazón alegre, generoso, capaz de amar, de acometer empresas grandes por la Iglesia, por los pobres".

Así, la reliquia del corazón de Don Orione nos interpela a tener un corazón sin fronteras, que nos lleva como Familia hacia las nuevas periferias, animados por la caridad que hace el bien a todos, siempre.

 

Facsímil del pedido de la Conferencia Episcopal pidiendo por el corazón.

Su corazon se quedo con nosotros 01

TOP