Revista Don Orione

63 revista on line

#63
Revista Don Orione 
Abril de 2015

Servidores consagrados del Reino de los Cielos

Queridos lectores:
Es la primera vez que les escribo como Superior Provincial de la Obra Don Orione. Lo hago con mucho cariño pensando en cada uno de ustedes, que tendrán entre sus manos estas páginas desde las que comenzamos a celebrar los 80 años del Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole; 80 años de fidelidad a esta misión sublime de servir a Dios en los más desamparados de nuestra sociedad.

El Pequeño Cottolengo es una expresión visible del Reino de los Cielos. Al atravesar el umbral del mismo nos encontramos con un numeroso grupo de personas que a diario se ponen al servicio de los desamparados. Me refiero a los religiosos, profesionales, empleados y voluntarios que, al atender con esmero y competencia las necesidades de los residentes, se transforman en testigos vivos de que es posible seguir a Cristo en la entrega incondicional en el servicio de los demás. De igual manera, en muchas oportunidades hemos podido observar escenas conmovedoras de servicio mutuo entre los mismos residentes.

Las escuelas también se transforman en una expresión visible del Reino de los Cielos cuando quienes trabajan en ella comprenden que su misión principal es estar al servicio del desarrollo de los alumnos. Don Orione les escribía desde Victoria a sus educadores de Brasil diciéndoles: “el que enseña obtendrá tan feliz resultado, si hace agradable (jamás pesada) la enseñanza, conduciendo a sus alumnos como la madre que conduce de la mano a sus hijos”.

El educador en su búsqueda por lo verdadero, lo bello y lo bueno se deja interpelar por la realidad en la que vive y busca, con el corazón puesto en el evangelio, los mejores caminos para transmitir esta verdad, belleza y bondad a sus alumnos. Si lleva adelante esta tarea impulsado por el espíritu del Evangelio entonces se preocupará de enseñar con su palabra, pero sobre todo lo hará con su propio ejemplo. Sé que en nuestras más de veinte unidades educativas hay muchos docentes que asumieron este desafío de ponerse al servicio del crecimiento de sus alumnos enseñando con sus palabras y, sobre todo, con su propio ejemplo de vida. De esta manera cada uno de ellos hace crecer el Reino de los Cielos en el aula y junto a sus alumnos.

La Vida Consagrada está llamada a ser una expresión visible de este Reino de los Cielos. Los consagrados hacemos realidad este Reino cuando con alegría nos ponemos al servicio de nuestros hermanos. Permanentemente el Papa nos invita a “ir a las periferias existenciales”. Como Hijos de Don Orione lo hacemos a través de las distintas obras de caridad en las que estamos presentes. Cuando el 14 de marzo vivimos la alegría como Familia Orionita de acompañar a cuatro hermanos nuestros que recibieron la ordenación diaconal, resonaron en nosotros las palabras de Jesús: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha”. Ojala que la lectura de estas páginas mueva el corazón de jóvenes que deseosos de ponerse al servicio de sus hermanos se animen a responder al llamado del Señor para transformarse en “operarios” de este Reino de los Cielos iniciado por Nuestro Señor Jesucristo.

Queridos lectores, imploro la bendición de Dios sobre cada uno de ustedes, sobre sus familias y los invito a que este año en el que celebramos el año de la Vida Consagrada pidamos con mayor insistencia “al dueño de los sembrados que envíe operarios para la cosecha”.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

P. Gustavo Aime
Superior Provincial

   
RDO 76 WEB

Revista Don Orione Nº76

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