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Un legado desde el corazón

Un legado desde el corazon 01

Adriana Alberton guardó en su corazón una experiencia juvenil en el cottolengo que, con los años, la llevó a legar sus bienes a la Obra Don Orione.

 

“Hace ya unos años comencé a pensar qué pasaría con mis cosas si muero. Por supuesto que esto uno se lo pregunta no cuando es joven, sino cuando van pasando los años”, nos contó la señora Adriana María Alberton, una de las personas que sumaron su colaboración a la Obra Don Orione a partir de la iniciativa "Legados solidarios", de la que Don Orione forma parte junto a otras instituciones amigas.

Adriana explicó que sus familiares tienen un buen pasar económico, lo que hizo que un día comenzara a preguntarse “por qué no legar mis bienes a quienes tengan necesidades. Es una decisión que se va gestando y madurando". Y agregó: "Pensé en la Pequeña Obra de la Divina Providencia porque desde chica conozco su trabajo y siempre me impresionó mucho la entrega y el amor que le dan a cada una de las personas que viven en el cottolengo. Siento que es una verdadera familia”.

Adriana conoció a la Obra Don Orione siendo parte del Grupo Juvenil de su parroquia en Quilmes. Siempre había escuchado hablar del cottolengo, pero nunca había ido, hasta que un sábado cruzó la puerta y Don Orione se quedó para siempre en su vida. "Yo he sentido que cuando uno va, cree que va a dar, y cuando uno sale y vuelve a sus cosas de siempre se da cuenta que los residentes son los que dan: su amor es expresión pura de Dios, y los que vamos a visitarlos somos los que salimos recibiendo mucho", expresó con emoción.

Reconoce que con el tiempo descubrió que siempre tuvo una conexión con la Obra Don Orione, lo que la hizo regresar muchos años después de aquel primer encuentro de su juventud. Incluso para sus cumpleaños comenzó a pedir que no le llevaran regalos, sino que sus familiares y amigas hicieran donaciones al cottolengo.

Además, destaca la labor de quienes atienden y cuidan a los residentes, por quienes siente una gran admiración: "Todo lo que es ayudar al prójimo es hermoso, pero ayudar a las personas más vulnerables requiere de una vocación y un gran amor que hace que sea una obra maravillosa".

Hasta la pandemia, Adriana visitaba regularmente el Pequeño Cottolengo de Claypole. Espera poder volver pronto, para reencontrarse, una vez más, con Don Orione. "Me siento feliz de haber legado a la Obra, ya que considero que el día que no esté en este mundo, sé que el esfuerzo y el trabajo de toda mi vida no habrán sido en vano, sino que resultará de utilidad para que una obra tan hermosa siga dando tanto amor”. Y trasmitió su convencimiento con esta frase: “Puedo decir con toda certeza que es una decisión del corazón, que me une a Don Orione en su confianza en la Providencia. Yo también siento, como él, que la Providencia de Dios no falla”.

 

+ Información sobre cómo hacer un Legado Solidario:

Teléfono: (011) 7078 0676

Correo electrónico: info@donorione.org.ar

 

 Un legado desde el corazon 01

Vistando el Corazón de Don Orione (En el centro, 2001)

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