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Recemos por los que murieron solos en la pandemia

Recemos por los que murieron solos en la pandemia 01

(05/05/2020) “Recemos por los difuntos que murieron por la pandemia. Cuando murieron estaban solos, murieron sin las caricias de sus seres queridos, y muchos de ellos, ni siquiera tuvieron un funeral. Que el Señor los reciba en su gloria”, pidió esta mañana el papa Francisco al inicio de la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta.

En la homilía, el Papa comentó el pasaje del Evangelio en el que los judíos le piden a Jesús que diga abiertamente si es el Cristo. Pero el Señor responde: “Se los he dicho, y no creen; las obras que yo hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí. Pero ustedes no creen porque no son de mis ovejas”.

Incluso para nosotros, explicó el pontífice, que “estamos en el rebaño”, hay obstáculos que “no nos dejan progresar en el conocimiento del Señor”.

El primero es la riqueza. “Muchos de nosotros, que hemos entrado por la puerta del Señor, luego nos detenemos y no avanzamos, porque estamos prisioneros de las riquezas. El Señor fue duro con las riquezas” ya que éstas “son un obstáculo para avanzar. ¿Entonces debemos caer en el pauperismo? No. Pero tampoco ser esclavos de las riquezas, no vivir para las riquezas, porque las riquezas son un señor, un señor de este mundo, y no podemos servir a dos señores. Y las riquezas nos detienen”.

“Otra cosa que impide progresar en el conocimiento de Jesús, en la pertenencia a Jesús -dijo- es la rigidez: la rigidez del corazón. También, la rigidez en la interpretación de la Ley. Jesús reprende a los fariseos, a los doctores de la Ley por esta rigidez. Que no es fidelidad: la fidelidad siempre es entrega a Dios; la rigidez es una seguridad para mí mismo”.

Otro impedimento es la pereza. Ese cansancio que “nos quita la voluntad de progresar” y “te lleva a la tibieza, te hace tibio. La pereza es otra cosa que nos impide avanzar”.

Y además el clericalismo, porque éste “se pone en el lugar de Jesús”. “Dice: ‘Esto es así, así y así; y si no haces esto, eso y aquello, tú no puede entrar’. Un clericalismo que quita la libertad de la fe de los creyentes. Esta es una enfermedad, horrible, en la Iglesia: la actitud clericalista”.

Otra cosa que nos impide progresar en el conocimiento de Jesús es “el espíritu mundano. Cuando la observancia de la fe, la práctica de la fe, culmina en una mundanidad. Y todo es mundano. Pensemos en la celebración de algunos sacramentos en ciertas parroquias: ¡cuánta mundanidad hay allí! Y no se entiende bien la gracia de la presencia de Jesús”.

En todas estas actitudes, resaltó el Papa, “se carece de libertad. Y no se puede seguir a Jesús sin libertad”. Claro que a veces “la libertad va más allá y uno se resbala, pero peor es resbalarse antes de empezar a caminar hacia Jesús”.

Al término de la homilía, Francisco pidió al Señor que nos ilumine “para ver dentro de nosotros si está la libertad de caminar hacia Jesús y convertirnos en ovejas de su rebaño”

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