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Francisco: "La solidaridad es el único camino posible hacia un mundo pospandemia"

 

 

 

(02/09/2020) Unas 500 personas, todas con tapabocas, -jóvenes, ancianos, religiosos- manifestaron la alegría de reencontrarse con el pontífice. La última audiencia general con su presencia de fieles fue el 26 de febrero; luego se llevaron a cabo desde la Biblioteca del Palacio Apostólico en transmisión en vivo.

Continuando con su ciclo de catequesis sobre el tema: "Sanando el mundo", para la recuperación del tejido personal y social” -iniciado el 5 de agosto- el pontífice exhortó a repensar la fase de recuperación después de la pandemia.

Para salir mejor de esta crisis hay que hacerlo juntos, despertando la solidaridad, lo que indica mucho más que unos actos esporádicos de generosidad: requiere "una nueva mentalidad que piense en comunidad", "prioritaria en la vida de todos sobre la apropiación" de bienes por algunos”, se trata de justicia.

Y hoy, dijo Francisco, es más necesario que nunca que vivamos en una "aldea global" en un mundo donde lamentablemente sucede que "alguna cuota del mercado financiero" cae y la noticia está en todas las agencias, como también hemos visto en estos días, mientras " miles de personas a causa del hambre y nadie habla de eso”.

El camino de la interdependencia a la solidaridad
La pandemia actual puso de relieve la interdependencia que, sin embargo, advirtió Francisco, puede convertirse en dependencia de unos de otros, aumentando la desigualdad cuando se olvida el origen común en Dios y, por tanto, no siempre se transforma en solidaridad.

Este es un largo camino. "El egoísmo -individual, nacional y de los grupos de poder- y las rigideces ideológicas, por el contrario, alimentan las" estructuras del pecado", dice el Papa, refiriéndose extensamente a la encíclica Sollicitudo rei socialis de san Juan Pablo II y reflejando las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia en la situación actual.

La historia de la Torre de Babel muestra exactamente lo que le sucede al hombre cuando intenta llegar al cielo ignorando el vínculo con lo humano, la creación y el Creador: “Construimos torres y rascacielos, pero destruimos la comunidad. Unificamos edificios y lenguajes, pero mortificamos la riqueza cultural. Queremos ser dueños de la Tierra, pero arruinemos la biodiversidad y el equilibrio ecológico”.

INFO: AICA

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