
(12/08/2026) La comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, en Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), vivió una intensa experiencia de encuentro y misión junto a la Pastoral Orionita de Adicciones (POA).
Un total de 37 misioneros procedentes de los Hogares de Cristo de Claypole, Mar del Plata, Barranqueras y Orán se congregaron del 20 al 22 de julio, para compartir tres jornadas de fe y fraternidad. Jóvenes y adultos en camino de recuperación, acompañados por psicólogos, operadores y sacerdotes, transformaron sus vivencias personales en un testimonio vivo del amor de Dios que sana, levanta y ofrece siempre una nueva oportunidad.
Testimonio vivo y presencia en el territorio
La misión tuvo un doble propósito: visibilizar la problemática de las adicciones en los barrios Evita y Nuevo —creando espacios de escucha, cercanía y contención— y, al mismo tiempo, fortalecer el proceso de rehabilitación de los propios misioneros a través del anuncio del Evangelio y el servicio fraterno.
Durante las mañanas, las calles se llenaron de color, música y oración con las visitas a las familias. Por las tardes, la Capilla Nuestra Señora del Rosario abrió sus puertas a niños, jóvenes y familias para compartir dinámicas, charlas, celebraciones y momentos de oración. Allí, jóvenes atravesados por el flagelo de las drogas y padres dolientes encontraron oídos empáticos para sus historias.

Un refugio abierto a la comunidad
Como gesto concreto de compromiso social, el Camión Sanitario Municipal brindó atención en diversas especialidades médicas. A causa de la lluvia, los servicios se trasladaron al interior del templo, convirtiendo la iglesia en un verdadero espacio de acogida y hospitalidad.
La experiencia culminó el 23 de julio con la celebración de la Santa Misa de acción de gracias. Desde la Parroquia Nuestra Señora de Itatí expresaron un profundo agradecimiento a cada persona e institución que colaboró de manera concreta con el traslado, la alimentación, el alojamiento y los insumos de la misión.
Sembrar para el futuro con la alegría del Evangelio
Esta vivencia sembró una semilla que ya proyecta nuevos frutos: el anhelo de llevar esta misión a otra localidad del país el próximo año y lograr que miembros de la comunidad local de Sáenz Peña salgan también como misioneros. Mientras tanto, se continúan fortaleciendo los espacios de escucha y contención para quienes atraviesan el dolor de las adicciones y sus familias.
Tal como nos recordaba el papa Francisco, estamos llamados a construir “una Iglesia para todos, todos”, sin discriminaciones. En esa misma línea de esperanza, resuenan también las palabras de León XIV: “Dios nos ama como somos, pero nos sueña mejores”.
¿Conocías el trabajo de la Pastoral Orionita de Adicciones? ¿Qué mensaje de esperanza te deja esta experiencia? Si te sentís llamada o llamado a participar, acercate al grupo más cercano a tu lugar. E invitamos a todos a rezar por quienes recorren el camino de la recuperación.
¡Ave María y adelante!
