“La bondad vence siempre… El amor vence al odio;
el bien vence al mal; la luz vence a las tinieblas!
Todo el odio y todo el mal, y las tinieblas todas de este mundo,
¿qué son frente a la luz de esta noche de Navidad?
Nada! realmente nada frente a Jesús, frente al Niño Jesús!”
Con estas palabras de nuestro querido San Luis Orione, queremos saludarte con el deseo de una gran bendición de Dios, llena de amor para tu vida. Que la claridad de esta Noche Santa sea para vos la luz que alumbra y trae paz al corazón. ¡La luz divina del Niño Jesús te ilumine y te acompañe siempre!
¡Feliz Navidad y un excelente año 2026!
¡NAVIDAD: DULZURA DE DIOS!
Don Orione redacta una carta navideña en 1920 que titula “Regalo de Navidad”, en la cual comparte con sus religiosos, religiosas, colaboradores y amigos los proyectos de su corazón. Transcribimos un fragmento de la misma, donde la contemplación de la Navidad se hace poesía.
La claridad celestial
de esta mística noche de Navidad
atrae hasta a las almas más alejadas
peregrinos descarriados o perdidos ,
como la luz de la casa paterna
en la oscuridad del bosque!
Oh, luz divina del Niño Jesús!
suave y santa bondad de Dios
y de la Iglesia de Dios!
Hermanos,
obremos con la bondad del Señor,
y así no tendrán que tener miedo
de que se pierda la obra que realizan:
toda palabra buena es un soplo de Dios:
todo acto, santo y grande,
de amor a Dios y a los hombres,
es inmortal!
La bondad vence siempre:
tiene un culto secreto
aún en los corazones más fríos,
y más solitarios y alejados.
El amor vence al odio;
el bien vence al mal;
la luz vence a las tinieblas!
Todo el odio y todo el mal,
y las tinieblas todas de este mundo,
¿qué son frente a la luz
de esta noche de Navidad?
Nada! realmente nada
frente a Jesús,
frente al Niño Jesús!
Consolémonos y exultemos en el Señor!
Los males de la tierra
no tienen que hacernos perder
la efusión del Corazón de Dios;
la victoria final será suya,
del Señor!
Y el Señor vence siempre en la misericordia!
Todo pasa:
¡sólo Cristo permanece!
¡Es Dios, y permanece!
Permanece entre nosotros para iluminarnos,
para consolarnos,
permanece en su vida terrenal,
para darnos su misericordia!
¡Jesús permanece y vence,
pero en la misericordia!