
(05/01/2026) Con profunda tristeza compartimos una noticia que nos conmueve como familia. Nuestra querida Escuela Ave María de Claypole ha sido víctima de un grave acto de vandalismo. Durante la jornada de hoy, personas desconocidas ingresaron al establecimiento provocando destrozos y un incendio que afectó a la dirección, aulas y galerías.
El daño no es solo material, sino histórico y sentimental. El fuego consumió por completo los registros institucionales, banderas de ceremonia, equipos de audio, materiales didácticos, elementos de educación física y objetos religiosos que formaban parte del día a día de nuestros alumnos y docentes. Se ha perdido gran parte de la memoria de esta casa tan querida por la comunidad.
Un corazón grande para reconstruir la historia
Ante la desolación de las cenizas, nos refugiamos en las palabras de nuestro fundador: “Todo es grande cuando es grande el corazón que lo da”. San Luis Orione nos enseñó que en los momentos de mayor dificultad es cuando más brilla la caridad y la sencillez que nos caracteriza.
Hoy, la escuela Ave María necesita de la oración y del compromiso de todos para ponerse de pie nuevamente. El golpe es duro, pero nuestra fe y nuestra Madre de la Divina Providencia nos impulsan a seguir adelante con la fortaleza de siempre.
Cómo podés colaborar con la escuela
Para quienes deseen y puedan colaborar con la reconstrucción y la reposición de los materiales perdidos, la Obra ha dispuesto los siguientes canales oficiales:
- Alias de Mercado Pago: orione.educacion.mp (Titular: Pequeña Obra de la Divina Providencia).
- Donaciones online: A través del sitio web oficial en donorione.org.ar/avemaria.
- Consultas y otras ayudas: Podés comunicarte vía WhatsApp al +54 9 11 6800-4173.
Agradecemos profundamente a todas las familias y miembros de la comunidad que ya se han acercado a brindar su apoyo. Los invitamos a seguir unidos en la oración, pidiendo a Don Orione que nos dé la fuerza necesaria para levantar nuestra escuela.
A pesar del dolor, mantenemos encendida la esperanza de nuestra misión orionita.
¡Ave María y adelante!