Tu ayuda llega a Venezuela con Don Orione

El reciente y devastador terremoto en Venezuela ha dejado a su paso destrucción, dolor y miles de familias en una situación crítica. En medio de esta emergencia, nuestra Parroquia Ntra. Sra. de la Candelaria en Caraballeda (La Guaira) se encuentra en plena “zona cero” del desastre.

Aunque nuestros religiosos sobrevivieron providencialmente y su edificio quedó temporalmente inhabitable, no han dudado un segundo en ponerse al servicio del pueblo.

“Gracias a Dios estamos bien –relató el padre Laudence- En este preciso momento, me encuentro brindando apoyo espiritual a una familia cuyos dos hijos siguen desaparecidos entre los escombros. El terremoto fue muy, muy fuerte; la situación es bastante complicada… Así que aquí estamos, tratando de hacer lo que podamos”.

A los padres Laudence Betancourt y Carlos Liscano -quienes viven allí- se ha unido un grupo de sacerdotes, religiosos, seminaristas y voluntarios provenientes de nuestra comunidad de Barquisimeto (a unos 400 kms de Caraballeda).

Diariamente se distribuye alimentos, agua potable, ropa, artículos de primera necesidad, y se da apoyo a las personas y familias más vulnerables.

Este escenario de dolor evoca inmediatamente las raíces más profundas de nuestro carisma. Recordamos hoy cómo el propio San Luis Orione, movido por una caridad inquebrantable, acudió en primera línea para asistir y consolar a las víctimas de los trágicos terremotos de Messina (1908) y Avezzano (1915). Fieles a ese legado, la presencia de las obras de Don Orione nos permite llegar rápidamente a las comunidades más necesitadas, ofreciendo no solo ayuda material, sino también apoyo, escucha y esperanza.

Cada donación, por pequeña que parezca, se transforma directamente en un plato de comida, un medicamento o un techo para un hermano venezolano. Te pedimos también que nos acompañes con tu oración por todas las personas fallecidas, sus familias y el alivio de los damnificados.

Para sostener esta labor de emergencia y poder reconstruir lo perdido, necesitamos de tu generosidad.