(02/11/2026) Tandil se llenó de vida con un nuevo Campamento Catequístico. Más de 600 personas de las comunidades de Villa Domínico, Victoria, Mar del Plata, Pompeya, Claypole-Varela y Villa Lugano se dieron cita de 23 al 26 de octubre, para compartir días inolvidables. Además, esta edición contó con un regalo muy especial: la participación por primera vez de la Escuela Especial de Claypole, que le sumó aún más calor, encuentro y fraternidad a la experiencia.
Bajo el lema “Seamos humanos al modo de María, para servir a Dios con alegría”, la juventud y las familias orionitas vivieron cuatro días a pura convivencia, oración y fiesta, renovando las ganas de caminar juntos y llevar el Evangelio a cada rincón donde nos toca servir.
Un clima que no pudo apagar el fuego orionita
La lluvia y el frío se hicieron sentir, pero no pudieron ni de cerca apagar el entusiasmo del campamento. Con mucha creatividad, compañerismo y ese infaltable espíritu de familia que nos caracteriza, cada momento se transformó en una oportunidad para compartir, reírnos y hacer crecer los lazos que nos unen.
Noches de encuentro y pura fiesta
Esta edición vino con novedades tremendas. Por primera vez vivimos la Carpa del Encuentro en versión nocturna: un espacio mágico para hacer un parate, encontrarnos cara a cara con Jesús y renovar la fe.
El sábado la energía explotó con el PAPAFEST, donde la música, el baile y la celebración se combinaron con la reflexión sobre la figura del Papa, uniendo el empuje joven con la profundidad de nuestra misión.
Peregrinación, pan compartido y luz en la noche
El camino nos llevó también hasta el Cristo de las Sierras. Tras la caminata compartida, revivimos la experiencia de los discípulos de Emaús: ese momento donde Jesús se hace presente en el andar, en la escucha y en el gesto sencillo de partir y compartir el pan.
Al caer la jornada, vivimos la emotiva Misa de las Luces, celebrada por los padres Cristian Ducloux, Fernando Guevara y Eldo Muso. A la luz de las velas, la oración de todos nos recordó que la fe siempre ilumina el camino y le da sentido a nuestra entrega.
Cierre radiante en el Calvario
El lunes el sol se hizo presente para regalarle el broche de oro al campamento. En el Calvario, cada comunidad se reunió a los pies de la cruz para la foto del recuerdo, llevándose en el corazón una vivencia que nos fortalece y nos da fuerzas para todo lo que viene.
Nos despedimos entre abrazos, canciones y recuerdos imborrables, con la gratitud a flor de piel y el deseo renovado de vivir cada día al modo de María: con sencillez, cercanía y mucha alegría en el servicio.
¡Ave María y adelante!