(14/01/2026) Más de cien jóvenes de nuestra Obra vivieron una intensa Misión de Verano en Mendoza, llevando el carisma de Don Orione a cada hogar y renovando el compromiso de ser una “Iglesia en salida”.
Entre el 2 y el 8 de enero, la ciudad de Maipú, en la provincia de Mendoza, se transformó en el epicentro de la alegría orionita. Más de cien jóvenes provenientes de comunidades de Buenos Aires —como Villa Domínico, Victoria, Lugano y Claypole— y de Mar del Plata, se unieron para llevar adelante una nueva Misión de Verano, marcada por el servicio y el encuentro fraterno.
Tal como relató la periodista Nancy Gramigna en su cobertura para medios locales, la presencia de los misioneros llenó las calles de Maipú con un mensaje de esperanza, destacándose especialmente la calidez con la que fueron recibidos por los vecinos en cada visita.
El valor del encuentro casa por casa
La misión se desarrolló con una agenda intensa que combinó la vivencia de la fe con el trabajo territorial. Divididos en grupos, los jóvenes recorrieron los barrios y visitaron los hogares, donde no solo compartieron la Palabra, sino que se detuvieron a escuchar y acompañar las realidades de cada familia.
Los misioneros destacaron la respuesta de la comunidad maipuense: desde un saludo al pasar en bicicleta hasta las puertas abiertas de par en par, cada gesto de cercanía fue recibido como un regalo de la Providencia que movilizó profundamente al grupo.
Vida comunitaria y servicio compartido
Durante su estadía, el grupo se alojó en el Colegio Presbítero Mauro Golé. Allí, la convivencia fue un testimonio de unidad, con los jóvenes organizándose para las tareas de limpieza, cocina y logística diaria.
Fue muy valioso el apoyo de los miembros de la parroquia local y de vecinos voluntarios, quienes se acercaron para colaborar en la preparación de las comidas, demostrando que la misión es siempre una tarea compartida entre quienes llegan y quienes reciben.
Momentos que quedarán en el recuerdo
El cronograma de actividades abiertas a la comunidad fue un éxito de participación. Los juegos en la Plaza Quintana, la celebración de la Santa Misa al aire libre y la gran kermés para los más chicos fueron hitos de una semana inolvidable. El cierre llegó con una emotiva peña comunitaria, donde la música y el canto sellaron los lazos de amistad forjados durante esos días.
Un compromiso que continúa
Acompañados por el Padre Cristian Ducloux y sacerdotes de la Obra, los jóvenes explicaron que esta experiencia no termina con el regreso a casa. El objetivo principal fue fortalecer a los grupos pastorales locales y a los jóvenes de Maipú, para que el trabajo de evangelización y servicio continúe creciendo durante todo el año.
Al estilo de San Luis Orione, nuestros misioneros regresaron con el corazón lleno, sabiendo que en cada encuentro supieron ver a Jesús y sembrar una semilla de caridad que seguirá dando frutos en la comunidad mendocina.
Fuente: La 30 Digital