40 años de Don Orione en Paraguay

 

40 anios de Don Orione en Paraguay 02

 

(10/05/2016) Con una misa presidida por el arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, que contó con la presencia del P. Gustavo Aime, Superior Provincial de la Congregación, y religiosos orionitas llegados especialmente para la celebración,  se recordó el 40º aniversario del inicio de la misión pastoral en Paraguay.

Los primeros misioneros de la Congregación de Don Orione desembarcaron en Ñeembucú en 1976 y en 1988 abrieron en Mariano Roque Alonso el Pequeño Cottolengo.

Esta institución alberga hoy a 72 personas con discapacidad, pobres y abandonados por sus familiares. Las mismas están bajo cuidado las 24 horas del día, porque muchas de ellas no pueden valerse de sí mismas. Se solventa con aporte del Estado y de sus benefactores.

En la eucaristía, el arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, pidió al Estado no escatimar fondos para obras sociales que atienden a los pobres y en especial al Pequeño Cottolengo. “No seamos indiferentes a las necesidades de estos hermanos nuestros abandonados”, dijo.

Valenzuela destacó la obra de Don Orione, porque no escondió su mirada ante el sufrimiento ajeno. “Aquí se abraza, como lo hizo don Orione, al que sufre, al inválido. No se mira al costado, distraído y llevado por los vientos del consumo, como tantos cristianos mundanizados. Si no, atento, dedicado, consagrado plenamente a una especial obra de misericordia: aliviar el sufrimiento de los enfermos y de los abandonados”, indicó.

Sostuvo que en el Cottolengo, no solo se ayuda socialmente al pobre, a la persona con discapacidad, al abandonado. Mucho más que eso, aquí la fe de los padres orionitas, de su familia, de sus ayudantes, médicos, enfermeros, personal de servicio, todos ellos se encuentran con Cristo.

“Hago un llamado al Estado paraguayo, al Ministerio de la Salud, y las instituciones que sostengan con presupuesto anual la obra social realizada a los más pobres, con todo lo necesario para que esta comunidad religiosa pueda sanar heridas, atender a los abandonados. No seamos indiferentes a las necesidades de estos hermanos nuestros abandonados”, indicó.

Finalmente, manifestó que la Iglesia en Paraguay se alegra con esta estupenda obra de caridad y de misericordia hecha por los padres orionitas, porque el Pequeño Cottolengo es un regalo de Dios para la sociedad y para las familias. Ayer también recordaron los 12 años de la canonización del gran santo de la caridad, San Luis Orione.

INFO: Felipe Filártiga

Con una misa presidida por el arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, se recordó el aniversario de la llegada de los primeros misioneros orionitas a Ñeembucú en 1976.

Con una misa presidida por el arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, que contó con la presencia del P. Gustavo Aime, Superior Provincial de la Congregación, y religiosos orionitas llegados especialmente para la celebración,  se recordó el 40º aniversario del inicio de la misión pastoral en Paraguay.

Los primeros misioneros de la Congregación de Don Orione desembarcaron en Ñeembucú en 1976 y en 1988 abrieron en Mariano Roque Alonso el Pequeño Cottolengo.

Esta institución alberga hoy a 72 personas con discapacidad, pobres y abandonados por sus familiares. Las mismas están bajo cuidado las 24 horas del día, porque muchas de ellas no pueden valerse de sí mismas. Se solventa con aporte del Estado y de sus benefactores.

En la eucaristía, el arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, pidió al Estado no escatimar fondos para obras sociales que atienden a los pobres y en especial al Pequeño Cottolengo. “No seamos indiferentes a las necesidades de estos hermanos nuestros abandonados”, dijo.

Valenzuela destacó la obra de Don Orione, porque no escondió su mirada ante el sufrimiento ajeno. “Aquí se abraza, como lo hizo don Orione, al que sufre, al inválido. No se mira al costado, distraído y llevado por los vientos del consumo, como tantos cristianos mundanizados. Si no, atento, dedicado, consagrado plenamente a una especial obra de misericordia: aliviar el sufrimiento de los enfermos y de los abandonados”, indicó.

Sostuvo que en el Cottolengo, no solo se ayuda socialmente al pobre, a la persona con discapacidad, al abandonado. Mucho más que eso, aquí la fe de los padres orionitas, de su familia, de sus ayudantes, médicos, enfermeros, personal de servicio, todos ellos se encuentran con Cristo.

“Hago un llamado al Estado paraguayo, al Ministerio de la Salud, y las instituciones que sostengan con presupuesto anual la obra social realizada a los más pobres, con todo lo necesario para que esta comunidad religiosa pueda sanar heridas, atender a los abandonados. No seamos indiferentes a las necesidades de estos hermanos nuestros abandonados”, indicó.

Finalmente, manifestó que la Iglesia en Paraguay se alegra con esta estupenda obra de caridad y de misericordia hecha por los padres orionitas, porque el Pequeño Cottolengo es un regalo de Dios para la sociedad y para las familias. Ayer también recordaron los 12 años de la canonización del gran santo de la caridad, San Luis Orione.

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