P. Tarcisio Vieira: “Debemos hablar el mismo lenguaje de Don Orione, que es el de la caridad”

(14/08/2026) En el marco de su visita pastoral a nuestra provincia religiosa, el Superior General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, P. Tarcisio Vieira, compartió un cálido diálogo desde la sede de la Casa Provincial en Buenos Aires.

A lo largo de la entrevista, el Padre General repasó los emotivos momentos vividos durante las celebraciones por los 50 años de presencia orionita en el Paraguay, destacando la entrega de los primeros misioneros y cómo ese sueño continúa vivo hoy en toda la región. Asimismo, reflexionó sobre los principales desafíos que afronta la congregación en el mundo actual, la importancia de promover vocaciones santas y conscientes, la alegría ante la futura visita del Papa León X y nos dejó un fuerte mensaje de compromiso: seguir haciendo el bien con creatividad mediante el lenguaje de la caridad.

A continuación, compartimos la transcripción de sus palabras:

Agradezco esta oportunidad de hablar con todos ustedes que leen el sitio de Don Orione o escuchan o ven este video. Estoy aquí en la sede provincial, he venido particularmente para la celebración de los 50 años de la presencia orionita en el Paraguay. Hemos celebrado este evento, esta ocasión el primero de agosto, un momento muy hermoso porque nos hizo ver los frutos de la disponibilidad y de la vocación misionera de los primeros orionitas, aquellos que fueron al Paraguay, el padre Ángel Pelizzari que fue el primero, el padre Julián que acompañó también al padre Ángel, luego el padre Luis Caciutto y tantos otros. Una hermosa ceremonia porque en ese momento vimos cuánto bien hace la disponibilidad vocacional misionera de los religiosos de Don Orione. La gente agradecía nuestra presencia porque comprendió que el carisma de Don Orione en ese lugar ayudó a la gente a acercarse a Dios, a ser más hermanos, a vivir su vocación cristiana de una manera más intensa.

Entonces, esta ha sido la motivación de esta visita mía y en esa ocasión hablé sobre todo del sueño de Don Orione y cómo la realización en Paraguay de nuestra presencia está vinculada a ese sueño misionero de Don Orione, el sueño de la Virgen del manto azul. Así, el sueño misionero de Don Orione continúa hoy a través de sus hijos. También aquí en Argentina, también en Uruguay, pero en Argentina también una presencia muy hermosa, muy intensa, una presencia que se traduce hoy sobre todo en una familia carismática. Este es el encanto del carisma y de la vida de nuestra congregación. No solo los Hijos de la Divina Providencia o las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad o el Movimiento Laical, cada rama distinta de la otra, sino una familia que evangeliza a través del apostolado de la caridad en esta nación, en Paraguay y también en Uruguay. Así que es una gran, una gran alegría estar aquí con ustedes.

Se me hizo alguna pregunta, ¿no?: ¿Cuáles son los desafíos principales del carisma orionita en el mundo, pero también particularmente aquí en América del Sur? Bueno, yo pienso que el carisma de Don Orione, su espiritualidad, nació en un contexto de crisis, de crisis de la sociedad, también de una crisis eclesial, y Don Orione supo leer los signos de los tiempos y dar una respuesta concreta. Y la respuesta de Don Orione fue la respuesta del carisma, de la caridad que nos ayuda a renovar todas las cosas en Cristo. La centralidad es el Señor en Cristo, una centralidad que se expresa en nuestro deseo de desarrollar la caridad en el contexto donde vivimos. Supo hablar a la gente que no venía a la iglesia, supo hablar a las personas que no consideraban a Dios en sus decisiones cotidianas, supo hablar a las personas de su tiempo. Hoy nosotros estamos invitados a hablar el mismo lenguaje de Don Orione, el lenguaje de la caridad, porque con este lenguaje podemos llegar a tantas personas, a muchos, incluso a aquellos que no se consideran dentro de la Iglesia o no consideran a Dios en sus elecciones diarias. Debemos usar la misma forma de hablar de Don Orione, que es la de la caridad. Así, en el mundo afrontamos los desafíos en los lugares donde estamos y siguiendo este enseñanza de Don Orione. La espiritualidad de la caridad nos ayuda a vivir y a dar respuestas concretas a las situaciones que encontramos en el mundo, sea aquí en América del Sur, sea en África, en Europa, en Asia, en los lugares donde estamos.

Un desafío importante para la Iglesia hoy y para la congregación es la cuestión vocacional. Y no se puede negar que en alguna parte del mundo orionita vivimos un cierto invierno vocacional. Pero esto nos debe hacer estar atentos, porque no debemos estar demasiado preocupados por los números, sino sobre todo por la calidad vocacional de nuestros jóvenes, de aquellos que responden a la llamada del Señor, se disponen a aceptar la invitación de anunciar el Evangelio, el Evangelio de la caridad según el carisma de Don Orione. Creo que ahora están naciendo vocaciones más conscientes, más intensamente disponibles a donar la vida por el carisma de la congregación, por el carisma de la caridad. También en otras partes siempre hay una primavera vocacional y debemos preocuparnos también de que estas vocaciones sean verdaderamente una respuesta a la llamada del Señor con un deseo libre y espontáneo de servir a la Iglesia, de servir a la congregación según nuestro carisma. Por eso veo con mucha alegría el intenso trabajo vocacional que se realiza aquí en la provincia Nuestra Señora de la Guardia, en Argentina, en Paraguay, en Uruguay, porque es importante en el futuro tener buenas y santas vocaciones y especialmente trabajar por la vocación laical, porque la familia carismática de Don Orione es amplia. Y nosotros debemos tener no solo la preocupación por la vocación ministerial, sino también por la del religioso hermano, la de la religiosa, la de los laicos profundamente insertados en la familia y en el carisma de San Luis Orione. Creo que esta es la mejor respuesta y, por nuestra parte, por parte de los religiosos, una atención especial a través de nuestro testimonio, nuestro testimonio gozoso de vivir como consagrados al Señor en la congregación, para que los jóvenes, viendo nuestra vida, nuestro testimonio de vida, respondan también: “quiero esta vida también para mí”. Por eso, como religiosos, debemos tener el cuidado de dar un buen ejemplo de vida consagrada orionista.

Esta visita mía aquí en Argentina es en un momento de gran alegría. Veo la alegría en el rostro de las personas porque se ha confirmado la visita del Papa León X aquí en esta nación, uniendo su visita también a Uruguay y a Perú. Bueno, son tres naciones donde la congregación está presente. En Argentina, una gran presencia, pero también en Uruguay y en Perú la presencia de nuestras hermanas. Una gran alegría. Entonces, ¿cómo prepararnos para esta visita? El Papa vendrá, creo yo, sobre todo como un mensajero de paz y el Papa León está insistiendo mucho en esto, naturalmente, dado el contexto internacional viene como un hombre de paz trayendo el anuncio del Evangelio que es el mensaje de paz. Él se presentó a la Iglesia con aquel saludo que recordamos de aquel momento de gran emoción: “la paz esté con ustedes, la paz del Señor Jesús, la paz de Cristo resucitado”. Creo que este será el mensaje principal, unido a otras palabras que seguramente dirá a esta nación y que nosotros, los orionitas, escucharemos con mucha atención porque nos servirá de guía y orientación para nuestra acción aquí en Argentina, en Uruguay, pero también para nuestras hermanas en el Perú. Sabemos que el Papa conoce nuestro carisma y seguramente dirá algunas palabras que nos tocarán de cerca. Así pues, preparémonos para acoger al Papa León con nuestro entusiasmo, pero sobre todo con la disponibilidad del corazón para escuchar la voz del Señor que habla a través del Papa León X.

Se me ha pedido un mensaje que quiero dejar a la familia orionita de la provincia, de Argentina, presente en Paraguay, presente también en Uruguay, y el mensaje es de continuidad: continuar siendo hijos de Don Orione en esta realidad. Nuestra identidad orionita ha dado tanto a estas naciones en los servicios, en las actividades de caridad, pero también proporcionando a tantas personas —a los religiosos en primer lugar como misión, pero también a los laicos— un deseo de ser santos. Don Orione vino entre nosotros para sembrar en nuestros corazones un gran deseo de santidad; la santidad que se expresa particularmente, según nuestra espiritualidad, en la caridad, en querer el bien, en hacer el bien. Y con este propósito tanto se ha hecho aquí en la provincia, y mi mensaje, mi deseo es justamente este: que se continúe siendo una respuesta a la llamada que Don Orione nos hace de hacer el bien, hacer el bien siempre y de una manera creativa. Estoy seguro de que la forma de leer la realidad de los orionitas hará que tantas obras, tantas actividades y tantos servicios se sigan realizando justamente porque el carisma de Don Orione nos da la posibilidad de ser testigos en este tiempo nuestro.

Por lo tanto, el mensaje y el deseo están expresados justamente en ese saludo que repetimos siempre: Ave María y adelante. Ave María adelante. Este es nuestro grito. Don Orione siempre pronunció esta expresión, y no tanto como un saludo festivo, sino como un compromiso. Así, ante las dificultades, las situaciones difíciles, los grandes desafíos que debemos afrontar, una Ave María confiada en la intercesión de la Virgen, Nuestra Señora de la Guardia, y luego adelante para hacer el bien, el bien siempre, renovando todas las cosas en Cristo.

Y les dejo con una bendición, invocando del Señor, a través de la intercesión de nuestro santo fundador, muchas bendiciones para la vida personal, para la vida en comunidad de nuestros religiosos, para la vida de nuestras obras de caridad. Que el Señor esté siempre con ustedes y que, por la intercesión de San Luis Orione y de la Virgen de la Guardia, Dios todopoderoso los bendiga siempre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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