
El Pequeño Cottolengo Don Orione de Avellaneda cumplió 80 años de vida, y la comunidad orionita de Avellaneda lo celebró con varios actos.
En la mañana del jueves 2 de julio el Obispo de Avellaneda-Lanús, Monseñor Rubén Frassia, presidió una misa que también sirvió para festejar el centenario que el pasado lunes 29 de junio cumplió la congregación “Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad”.
Monseñor Frassia mostró una profunda alegría “por la presencia del Cottolengo y todo el bien que hace al Municipio de Avellaneda”.
En la celebración estuvieron presentes la Hna. María Trinidad Almada, superiora provincial, parte de su consejo, y el P. Gustavo Aime, superior provincial de los Hijos de la Divina Providencia. Participaron también sacerdotes de la comunidad de Villa Domínico y del clero diocesano, residentes del Cottolengo de Claypole y hermanas que han transitado por esa casa durante la historia construída en estos años. El Ing. Rubén Ferraresi, intendente de Avellaneda, quien entregó una placa recordatoria y reiteró su cariño y disponibilidad para seguir colaborando con la casa.
La superiora provincial acercó la reliquia de Don Orione que está recorriendo las comunidades de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad con motivo de su centenario, y al finalizar la Santa Misa, Monseñor Frassia impartió una bendición especial a las hermanas presentes y recordó en su oración a las religiosas que estuvieron en el Cottolengo y ya gozan de la gloria del cielo.
Luego la Hermana Adriana Delfino, responsable del Cottolengo de Avellaneda, dirigió unas palabras de agradecimiento a los presentes y realizó una memoria agradecida a todas las personas que en estos 80 años colaboraron de diversas formas con la casa.
Después de la celebración, se compartió un ágape y comenzaron diversos números preparados por las residentes, en los cuales plasman el trabajo realizado día a día tanto por ellas como por los profesionales que trabajan en el Pequeño Cottolengo con tanta disponibilidad y entrega para mejorar su calidad de vida. Hubo espectáculos de baile, música, mimo y expresión corporal, entre otros. También se realizó una muestra de los productos realizados por las chicas en los diversos talleres.
Al finalizar, la Hna. Adriana renovó el agradecimiento a todos los que hicieron posible este festejo y se concluyó este hermoso día de fiesta rezando un Ave María y ofreciendo a nuestra Madre del cielo la vida del Cottolengo.
El Cottolengo de Avellaneda
Ubicado en un lugar estratégico de Avellaneda, Estévez al 600, el Cottolengo sirvió en sus primeros años como una especie de “guardería” que daba respuesta a muchas familias que trabajaban en los frigoríficos de la zona y que no tenían dónde dejar a sus chicos.
“Don Orione vio esa necesidad, por eso comenzó como una guardería de alguna manera, además de alojar a personas con discapacidad”, detalló la Hna. Adriana.
En la actualidad, el Cottolengo Don Orione funciona como un hogar para personas con discapacidades y como Centro de Día. Este último es un servicio que funciona en doble jornada en el que se brindan actividades de taller, de rehabilitación y de terapéutica.
“Tenemos kinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional, psicología, educación física, arte, todo con el objetivo de favorecer el desarrollo de la calidad de vida de la persona. Según las potencialidades de cada uno, el Centro de Día busca desarrollarlas al máximo o evitar que se deterioren”, explicó la religiosa.
La entidad también cuenta con un Jardín de Infantes, que nació como consecuencia de aquellos chicos que en su momento concurrían a la guardería y que debían escolarizarse. En estos momentos, ese establecimiento de educación inicial cuenta con una matrícula de cerca de 200 alumnos, en su mayoría chicos de Villa Tranquila.
El Cottolengo tiene 82 residentes mujeres, quienes viven en un clima de familia. “El modo de vivir acá, entre las residentes, los consagrados, los trabajadores y los voluntarios es poder sentir que somos familia. Muchas residentes, dentro de sus posibilidades se hicieron cargo del otro, sintiendo como madres, hijas o hermanas”, remarcó la directora.
Entre las necesidades del Cottolengo, siempre será bien recibida toda aquella persona que desee donar su tiempo como voluntario. Además, los vecinos u otras entidades pueden donar alimentos, sobre todo lácteos, pañales para adultos, artículos para la higiene personal y limpieza y elementos para los distintos talleres.
“También necesitamos máquinas para lavar y secar ropa, como así también cosas para la cocina, que debe tener tantos años como el Cottolengo”, comentó la Hna. Adriana.
Quienes deseen colaborar con el trabajo que realizan en el Cottolengo de Avellaneda podrán comunicarse al 4201-9719 o escribir a orioneavellaneda@yahoo.com.ar .
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Informe: Micaela tercero