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(17/08/2016) El 15 de Agosto de 1927 en la Capilla de San Bernardino en Tortona (Italia) Don Orione consagró a la adoración perpetua de Jesús Sacramentado a las cuatro primeras hermanas, vestidas con el cándido habito blanco, escapulario rojo y una hostia bordada sobre el pecho.
Fueron llamadas:
Hna María Tarsicia de la Encarnación
Hna María Josefina de la Asunción de la Madre de Dios
Hna María Clara del Santísimo Sacramento
Hna María Anunciata de la Ssma Trinidad
San Luis Orione les dijo: “Entiendo ofrecer, con esta nueva rama de la familia religiosa, como una flor ante el trono de la Ssma Virgen, para que Ella misma, con sus benditas manos, la ofrezca a Jesús Sacramentado:” a Madre Tarcisia se dirigió con estas palabras: “Le confío estas hijas, piense usted en ellas, confirmándole su total confianza, constituyéndola Madre y Maestra de sus hermanas no videntes, para que las guiase con sabiduría y amor en la observancia de sus reglas, en la renuncia, a la adoración del Ssmo Sacramento, en la reparación por los pecados del mundo.”
Expresó también el deseo de que en las cuatro esquinas del corporal, usado ese día, fuesen bordados los nombres de las primeras cuatro adoratrices y se conservase en memoria.
Las Hermanas Sacramentinas Adoratrices no videntes, es una de las ramas de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad. “El fin particular de estas hermanas es el de personificar la oración”.
Sostienen con la adoración y el sacrificio la acción apostólica de las PHMC Y de los Hijos de la Divina Providencia, ofrecen a Dios la privación de la vista por los hermanos que no conocen todavía la verdad, a fin de que puedan llegar a Dios luz del mundo” ( Const. Art 4)
Las hermanas sacramentinas, podría decirse, que han brotado del corazón de Don Orione inflamado de amor por la Eucaristía, quien desde clérigo en la Catedral de Tortona, pasaba largas horas de adoración nocturna, meditando a la luz de la lámpara, delante del altar del Ssmo Sacramento. En el año 1915, conoce al director de una escuela para ciegos y éste le da a conocer el deseo de consagración de algunas jóvenes de dicha escuela. Don Orione alimentaba en sí el sueño, la idea de reunir a las primeras aspirantes ciegas que ya había recibido con las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, pensando en una única familia que “viviese a los pies del Santo Tabernáculo una vida de inmolación, de adoración y de alabanza, consumiendo la existencia delante de Jesús Sacramentado, con espíritu de vivísima y pura fe, de amor ardiente al Vicario de Cristo, el Papa, por la Iglesia, por la santificación del clero, por la amada congregación y por todos los hermanos errantes”…
Su lugar en la Iglesia, es el de vivir como María, en el corazón mismo de la Iglesia. Su misión específica es la adoración, la acción de gracias, la reparación, la impetración, en unión con Jesús mediador y víctima: viviendo el espíritu eucarístico para un auténtico testimonio de vida eminentemente apostólica, con verdadera piedad litúrgica y escondimiento fecundo (Const. Art.15)
Su mayor apostolado consiste en el testimonio de vida consagrada para todos los que se acercan a ellas, en busca de una palabra, consejo u oraciones.
Nueva Fundación en la Argentina:
En una carta enviada a las Hermanas Sacramentinas en 1985, en ocasión de cumplirse 40 años de los acontecimientos fundantes en nuestro país, el mentor e iniciador P. Roque Tonolli, recordaba que precisamente en 1945 él era Superior y Párroco de N. Sra. De la Divina Providencia del Barrio de Pompeya en esta Capital, era un joven sacerdote deseoso de continuar la obra emprendida por los padres Enrique Contardi y José Dutto, atareado por las numerosas obras apostólicas que atraían a misa y a funciones de cine los domingos a la tarde a más de mil niños. El P Tonoli recordaba que acostumbraba rezar cada mes privadamente la Novena a la Virgen de la Medalla Milagrosa y pidiendo con sencillez que surgiera en la Jurisdicción parroquial una casa de oración de monjes o monjas que suplieran, según decía, su insuficiencia y aseguraran la luz divina sobre el trabajo pastoral.
El domingo anterior al día 27 de noviembre, a las tres de la tarde recibe el llamado telefónico de una señorita que insistentemente pedía hacerle una pregunta. A la hora se hizo presente y atendió en medio del bullicio de los chicos, a una joven no vidente que le preguntó: ¿Don Orione no habrá pensado en jóvenes ciegas con deseo de consagrarse como religiosas?
Él quedó impresionado al recordar el pedido realizado en la Novena y se dio cuenta que la Virgen la había hecho venir para iniciar con ella las religiosas Sacramentinas no videntes. Esta joven se llamaba Yolanda Passerini, quien a los pocos días vino acompañado con otra compañera de nombre Micaela Montenegro, ambas venían del Colegio Santa Cecilia de Villa Devoto. Durante seis años cultivó con retiros espirituales y encuentros las seis vocaciones de jóvenes no videntes que surgieron, cuando se recibió la Visita Canóniga de la Superiora General de las Hermanas de Don Orione, iniciando así una etapa de superación de cada uno de los obstáculos que se fueron presentando, produciéndose numerosas anécdotas que son hoy testimonio de la gran fe y perseverancia de este sacerdote y sus dirigidas, quienes no cejaron hasta que en 1951 la autorización para la fundación fue dada por el Visitador Apostólico, Abad Manuel Caronti.
Mientras tanto, en Italia se eligieron las Hnas María Pía, María Victoria y María Agustina, para venir a la Argentina, y fueron despedidas en el Santuario de la Virgen de la Guardia, partiendo desde Génova en noviembre de 1952, llegando a Bs As en diciembre del mismo año. Es recién entonces cuando oficialmente las Hermanas Sacramentinas en Argentina, reconocen su fundación.
Y en un comienzo, tuvieron su sede en Casa Provincial de Floresta, pasando en 1976 a su nuevo hogar, cedido por los Padres en Claypole, permaneciendo desde ese momento allí, muy cerca del Corazón del Padre Fundador y de la Capilla en donde se adora el Ssmo Sacramento a diario.
Las primeras jóvenes argentinas, según la voluntad de Don Orione en cada fundación, se llamaron María Fe y María Esperanza, agregándose un año después María Caridad. María Fe, quien se encuentra con nosotros y es responsable de la comunidad, Ella era aquella jovencita que se había presentado al P. Tonoli llamada Micaela Montenegro.
Maria Caridad se fue al cielo primero para interceder desde allí, María Esperanza entregó su vida en oración, dejándonos el 16 de noviembre de 1994.
Nuestro recuerdo emocionado para ellas, para María Pía, María Pierina, que las siguieron. Con el tiempo el número de Hermanas sacramentinas creció, y otras jóvenes fueron siguiendo su camino, sirviendo a Jesús Sacramentado:
María Josefina
María Tarcisia
María Eugenia
María Verónica
María Virginia
María Antonia
María Margarita
Las Hermanas Sacramentinas están acompañadas desde los primeros tiempos por Hermanas Misioneras de la Caridad, hoy comparte con ellas tiempo y oración las Hermanas María Juliana y la Hermana María Rosa Luque. Estuvieron también: Hermana Ana, Hermana Felicita, Hermana Emiliana, Hermana Piedad, Hermana Verónica Bogado, Hermana María Azucena, y María Orionina
El 1 de Mayo del 2009 las Hermanas Sacramentinas a pedido de la superiora provincial Sor María Adriana comienzan en córdoba un nuevo cenáculo de adoración en el Cottolengo Santa Isabel.
Las Hermanas que integran la comunidad son Sor María Fe, María Verónica y María Margarita. Luego de un tiempo de experiencia Sor María Fe regresa a la comunidad de claypole.
Todas ellas encarnan la respuesta a ese pedido sencillo y confiado que un joven sacerdote dirigió a Nuestra Madre del cielo, supliendo nuestra insuficiencia y asegurando la luz divina sobre las obras del mundo
Actualmente son seis hermanas: Sor María Fe, María Eugenia, María Verónica, María Margarita, María Antonia, María Virginia y Sor María Juliana, la hermana misionera que las ayuda en lo que ellas no pueden.