
(24/08/2017) El martes 29 de Agosto celebramos 17 años de la presencia de la Reliquia del Corazón de Don Orione en la Argentina.
Nos encontramos a las 17:30 hs. para celebrar la misa en el Santuario del Pequeño Cottolengo de Claypole, Av. Lacaze 3963 – Claypole.
“En Argentina he hallado para siempre mi segunda patria, y Dios mediante volveré a ella vivo o muerto, pues quiero que mis cenizas descansen en el Pequeño Cottolengo Argentino de Claypole. Preveo que partiré de aquí hacia fines de julio, pero dejo mi corazón en la Argentina, donde espero volver pronto” había dicho en nuestro país Don Orione antes de su partida a Italia en 1937.
Su deseo se cumplió el 29 de agosto del año 2000 con la llegada definitiva de su Corazón al Cottolengo de Claypole, lugar donde plasmó su sueño de ver un mundo con lugar para todos, y que desde entonces se transformó en centro de oración y peregrinación donde miles de fieles van todos los días del año a depositar sus esperanzas, sus pedidos, agradecimientos, o simplemente a visitar y sentir la presencia del Santo fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia.
Santuario: Av. Lacaze 3963. Claypole, Pcia. de Buenos Aires
Misas: Lunes a sábados a las 17 horas. Domingos y feriados a las 10:30 y las 17:30 horas.
Apuntes del 29 de agosto del año 2000:
Un día muy especial para la Familia Orionita de Argentina porque se produciría el reencuentro con la reliquia del amado corazón de Don Orione.
Un cielo profundamente azul y un sol que entibió desde temprano esa mañana de invierno fueron testigos de la ansiedad y la emoción de cientos de personas que fueron acercándose hasta el Pequeño Cottolengo de Claypole para participar de una celebración inolvidable.
Por qué el corazón en Argentina
Al año siguiente de la primera venida del relicario del corazón de Don Orione a la Argentina en 1984, los obispos del país solicitaron al Superior General de los Hijos de la Divina Providencia y a su Consejo Generalicio que concedieran la gracia de tener permanentemente en Argentina el corazón del Beato.
Algunos de los fundamentos de esa solicitud fueron:
• La fuerte devoción que hay por Don Orione y su obra en la sociedad argentina.
• La carta autógrafa del 29 de mayo de 1937, en la que Don Orione manifiesta que vivo o muerto volverá a la Argentina y en la que firma “Don Orione Argentino”.
• El discurso radial de despedida de Argentina, el 30 de julio de 1937, en el que Don Orione expresa su deseo de que sus cenizas duerman en el Pequeño Cottolengo Argentino en Claypole.
• Su oración por la Argentina, a la que denomina “segunda patria”.
• La fuerte devoción que hay por Don Orione y su obra en la sociedad argentina.
En el XI Capítulo General de los Hijos de la Divina Providencia –realizado en Roma en 1998–, por pedido expreso de los religiosos de Argentina, se volvió a considerar aquella petición de los obispos, llegándose finalmente a su aprobación.
La segunda venida del corazón
A diferencia de la vez anterior (1984) en la que la reliquia peregrinó por todo el país, ahora el corazón de Don Orione permanece en un único lugar: el Cottolengo de Claypole. Allí se preparó un ámbito especial dentro de la capilla, que de a poco se va convirtiendo en un sitio de permanente peregrinación y oración.
El pasado 28 de marzo, esta capilla ha sido declarada santuario diocesano por el actual obispo de Lomas de Zamora, Mons. Agustín Radrizzani, convirtiéndose así en el primer santuario orionita en todo el mundo.
Un día de fiesta y celebración
Ese 29 de agosto, festividad de Nuestra Señora de la Guardia, la advocación de la Virgen venerada especialmente por Don Orione, jóvenes, familias y religiosos de todas las casas que la Obra Don Orione tiene en Argentina se mezclaban con los rostros felices y sonrientes de los asistidos del cottolengo, que se encargaban de dar una bienvenida tan informal como llena de afecto. “Hola”, “Adelante”, “Pasen, ¿cómo están?” eran las primeras palabras que junto a sonrisas y abrazos recibían los peregrinos.
Mientras tanto, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en medio de una gran expectativa, llegaba el corazón de Don Orione. La reliquia fue traída desde Italia por un contingente de jóvenes orionitas que regresaban luego de haber participado de la Jornada Mundial de la Juventud, en Roma.
Apenas el corazón de Don Orione entró a la sala de recepción se produjo un fuerte impacto entre todos los presentes, incluidos los periodistas que se habían acercado para cubrir en detalle ese momento. Silencio, mucha calma y una inmensa paz espiritual llenaron el lugar. Se sentía la presencia de Don Orione.
“Vivo o muerto volveré”
El cielo seguía azul como el manto de la Virgen María, como si aquel sueño del pequeño Luis Orione donde nuestra Madre Celestial cobijaba a todos sus hijos, se hiciera realidad en ese momento. La gente que había llegado desde Tucumán, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Mar del Plata, Capital Federal, las casas del Gran Buenos Aires y los países hermanos de Chile, Uruguay y Paraguay, compartía entre risas y abrazos el infaltable mate.
Los cantos del Equipo de Animación, las bombas de estruendo que no dejaban de estallar y los aplausos de todos los presentes en la entrada del Pequeño Cottolengo de Claypole, anunciaron a la una de la tarde que estaba llegando el relicario con el corazón de Don Orione.
Desde los altoparlantes estalló el “Viva Don Orione”. Había llegado el momento tan esperado. Se alzaron pañuelos y gorros. ¡Don Orione estaba allí!
Una multitud acompañó el recorrido del relicario desde la entrada principal del Cottolengo de Claypole. A ambos lados del camino las manos se extendían en un saludo, los labios rezaban una oración, los ojos dejaban caer alguna lágrima… La emoción era tan grande como la alegría.
A paso lento, una larga columna de peregrinos acompañó los primeros metros que el corazón de Don Orione recorría por las calles de su amado Cottolengo de Claypole. En su camino, el relicario se detuvo frente a los grupos de asistidos del Cottolengo que saludaban desde sus sillas de ruedas, reunidos en grupo, abrazados, con sus caras manifestando una inmensa felicidad. ¡Allí estaban los hijos preferidos de Don Orione, reunidos frente a quien tanto los amó y los ama!
Los animadores invitaron a rezarle a la Madre tan querida por Don Orione. Y al final, miles de voces repitieron hasta el cielo el vibrante “¡Ave María, y adelante!”, con el que Don Orione alentaba a los suyos para emprender la tarea de “hacer el bien siempre”.
Misa junto al corazón
El relicario con el corazón llegó en peregrinación hasta el altar levantado especialmente para la misa de bienvenida en el Polideportivo San Ignacio del Cottolengo de Claypole. Una multitud calculada en 10.000 personas recibió con sus cantos de entusiasmo a los sacerdotes concelebrantes de la santa misa.
La liturgia de la palabra fue una muestra del significado que esta llegada definitiva del corazón tiene para la Familia Orionita de Argentina. Una hermana sacramentina, María Fe (ciega), leyó desde el alfabeto Braille el Libro de Isaías (61): “El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor…”. La lectura del Evangelio (Mateo 25) recordó el compromiso permanente con el hermano que sufre, como actitud de vida: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde un comienzo del mundo, porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron, preso, y me vinieron a ver…”.
En su homilía, Mons. Desiderio Collino (NdlR: ya fallecido, entonces obispo de Lomas de Zamora, diócesis en la que está asentado el Cottolengo de Claypole) destacó que en un siglo lleno de contrastes subsiste hambre de Dios y que “la respuesta de Dios a todas esas contradicciones ha sido la santidad y entre los grandes santos del siglo veinte sobresale, sin duda, Don Orione”. “Hoy el corazón viene a ayudarnos a vivir el amor”, continuó monseñor Collino. Y recordó que “fue la caridad de Cristo la que conquistó el corazón de Don Orione al punto de hacerle decir plenamente convencido que sólo la caridad salvará al mundo”.
Luego de las intenciones, en las que se pidió la intercesión de Don Orione por una sociedad más justa, comprometida y solidaria, fue el momento de compartir como hermanos el Pan de la Vida en la comunión.
Sobre el final de la celebración, el padre Adolfo Uriona (NdlR: entonces Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina), recordó las palabras de Don Orione que fueron el lema de esta venida: “Mientras subía las escalinatas del barco que lo llevaba de nuevo a Italia, dijo vivo o muerto volveré. Hoy se cumplió un milagro, porque volvió de las dos maneras: en la reliquia de su corazón muerto materialmente, pero más vivo que nunca en sus religiosos y laicos, y especialmente en los jóvenes y en los pobres del cottolengo”. Y señalando con su mano el relicario ubicado en el altar, el P. Uriona concluyó: “Don Orione está presente. Hagámoslo vivo en todas nuestras comunidades”.
Gran repercusión nacional
La llegada del corazón fue motivo de preparación en todas las comunidades orionitas de Argentina. Pero también de cara a la Iglesia y la sociedad se hizo un trabajo de difusión que permitió que la llegada definitiva del corazón de Don Orione tuviera un gran impacto en todo el país.
Los diarios dieron una extensa cobertura los días previos a la llegada y los canales de televisión y radios con llegada nacional transmitieron directamente desde el Cottolengo de Claypole las diferentes actividades que se realizaron el 29 de agosto.
Se recibieron numerosas cartas y faxes con saludos y oraciones de obispos, congregaciones, instituciones católicas y personas devotas de Don Orione.
La Oficina de Comunicación de Don Orione de Argentina transmitió on-line desde la página web oficial de la Congregación (www.donorione.org.ar), informando paso a paso sobre los acontecimientos con textos y fotos que renovaba permanentemente.
Don Orione entre nosotros: testimonios
El día 29 de agosto me acerqué al Cottolengo de Claypole con una especial intención: pedirle a Dios, por los ruegos de Don Orione, que si era su voluntad salvara a mi papá del complicado cuadro que generó el infarto cerebral y la insuficiencia cardíaca que padecía.
Según los médicos, todo estaba muy mal el lunes 28 y la mañana del 29.
Terminada la misa en Claypole pude tocar el relicario con el corazón de Don Orione y simplemente le dije: “Corazón por corazón, si Dios quiere”.
Ahora le doy gracias a Dios por esta nueva oportunidad que le regaló a mi papá, ya que a las 19 hs. del mismo martes 29 el cuadro de su salud presentó la mejoría necesaria para poder operarlo y se encuentra recuperándose muy bien en su propia casa. Nuevamente le debo a Don Orione un enorme favor: la salud de mi padre.
Con gran afecto en el Señor Jesús.
Pbro. Ariel Carlos Consoli (Morón – Buenos Aires)
El domingo 20 de agosto sentí un dolor muy fuerte en la espalda que me impedía respirar. Fui a un sanatorio, me hicieron una placa radiográfica y me diagnosticaron neumotórax espontáneo. Tuve que quedarme internada y controlar su evolución. En los primeros días fue positiva, pero al cuarto día el pulmón estaba colapsado. El doctor me comunica que debe operar. Por la noche me prepararon para la cirugía. Pero a la mañana siguiente, cuando me sacaron una placa, el pulmón había vuelto a mejorar y a los 15 días me dieron el alta médica.
Hasta aquí la descripción del dolor físico, que no se compara con la angustia que causa la desesperación de no saber qué puede ocurrir con tu vida. Me aferré a la oración a Dios Padre y a la Virgen para que velara y cuidara a mis dos hijas.
Sentí también que Dios me había regalado mucho y que de alguna forma tenía que retribuírselo, especialmente con el prójimo. Me conmovió el afecto y el cariño de mi familia, mis amigos, conocidos y gente que ni siquiera conocía que se unía a mis plegarias. Cada uno de ellos lo hacía con la devoción a la que acostumbraba orar: la Virgen de Fátima, la Rosa Mística, San Pantaleón, el Niño de Belén, Don Orione…
Se acercó también una persona que aprecio y valoro mucho y me entregó un trozo de lienzo bendecido por Don Orione. Fue el día que su corazón llegó a nuestro país cuando el médico decide no operarme.
Yo me aferré a él, tal es así que desde entonces lo llevo conmigo y no hago más que agradecer. Creo que personas como Don Orione están tan cerca de Dios que les es más fácil hablarle al oído.
Daniela Pignolo de Alfaro (Rafaela, Santa Fe)
Voces y sentimientos orionitas
Graciela Franco tiene 43 años y desde los 16 conoce la obra de Don Orione en Claypole. Junto a ella están su esposo Horacio y su hija de 10 años. “Somos una familia orionita y hemos venido a participar de esta fiesta grande” dice Graciela. Y cuenta orgullosa que su hijo, Juan Pablo Ramos, es uno de los jóvenes que fue a Italia a buscar el corazón.
Horacio: Sentimos una alegría inmensa que el corazón esté definitivamente entre nosotros. Esperamos que nos traiga un poco de paz y trabajo para la gente a la que le están faltando. Los que conocemos la obra de Don Orione estamos agradecidos de que él venga definitivamente a la Argentina.
A la sombra de un árbol, un grupo de matrimonios almuerza. Son de la comunidad de San Miguel. Leandro y Laura Cavall cuentan:
Laura: Ayudamos en el cottolengo. Estamos cerca de las hermanas para ver lo que se necesita y colaborar con lo que está a nuestro alcance. Para mí ayudar al cottolengo es algo grandioso. Lo hago de corazón desde hace más de 20 años.
¿Qué significa la llegada del corazón para ustedes?
Leandro: Es recordar a mi padre que me decía: “No sé si lo voy a ver, pero Don Orione va a volver a la Argentina”. Hoy, más que nunca, me acuerdo de mi padre.
Con el infaltable mate haciendo la ronda, un grupo de tucumanos espera la llegada del corazón. “Creo que somos unos privilegiados por estar acá. Uno desea vivir una experiencia de estas y nos tocó, gracias a Dios, representar a la comunidad orionina de Tucumán”, dice Sergio Sánchez, que desde chico estuvo vinculado a Don Orione. “Que traiga muchas bendiciones para todos”, dijo esperanzado. Un deseo compartido por María Elvira Raimondo de Salmerón, directora del colegio: “Que bendiga de una manera especial a nuestra comunidad educativa, a la del cottolengo, a la de la parroquia y, en general, a todos los tucumanos, porque estamos viviendo una situación económica y social muy difícil”, expresa. “Que bendiga a los pobres y a los que sufren”, sumó su voz Claudio Durán.
María de los Angeles tiene 54 años, está internada en el Cottolengo de Claypole desde su juventud. Sus ojos brillan cuando comparte su sentir. “Nosotros queríamos a Don Orione en la Argentina. Lo esperábamos tanto que nos desesperábamos. Don Orione antes nos ayudaba de lejos, nosotros lo queríamos tener acá, para que nos cure un poco más”.
“Somos paraguayos, de Asunción”, dice María Alonso, que con su familia llegaron desde temprano a Claypole. Roberto Cedrón, su esposo, agrega: “Nuestra casa está a 18 cuadras del Pequeño Cottolengo paraguayo”. No vinieron solos: 45 personas de la parroquia Sagrada Familia los han acompañado.
¿Por qué se han llegado hasta aquí?
María: Porque nuestros hijos pertenecen al Grupo Juvenil Orionita y detrás de los hijos vinimos nosotros. La mano de Dios se vio en todo esto.