
(05/07/2016) La Familia Orionita de Paraguay está celebrando todos estos años de misión, trabajo y vida pastoral al Sur de Ñeembucú a cargo de la vida pastoral de cuatro Parroquias y sus respectivas capillas y comunidades.
El 14 de agosto la cita será en la Parroquia N.S. del Rosario de Mayor Martínez donde desde las 8:00 hs se desarrollarán una serie de actos seguidos de la Santa Misa conmemorativa con la presencia de Mons. Mario Medina y todos los integrantes de la Familia Orionita Paraguaya
Compartimos con ustedes un artículo escrito por Germán Cornejo para nuestro último número de la Revista Don Orione.
La Familia Orionita celebra los 40 años de presencia en tierra guaraní, una historia que nació en 1939 cuando Don Orione le anticipó a un joven sacerdote paraguayo que sería obispo y los Hijos de la Divina Providencia la primera congregación en su diócesis.
El primer religioso de Don Orione en llegar como misionero a la ciudad de Asunción fue el P. Ángel Pellizzari, por una motivación tan determinada como desconocida. Corría el año 1976 y nadie se había comunicado con la Casa Provincial de Buenos Aires para solicitar la presencia de la congregación. Sin embargo, el flamante obispo de San Juan Bautista de las Misiones, monseñor Ramón Bogarín Argaña lo estaba esperando (ver “Una historia llena de mensajes”), y el 1 de agosto de ese año encargó al P. Pellizzari la atención de las tres parroquias de la región de Ñeembucú.
Así se inició la misión permanente en esa zona del sur paraguayo, donde la Obra Don Orione ahora cuenta con cuatro parroquias: Santa Rita (General Díaz), Nuestra Señora del Rosario (Mayor Martínez), Nuestra Señora del Carmen (Desmochados) e Inmaculada Concepción (Villalbin).
Una década después comenzaron las tratativas para la fundación del Pequeño Cottolengo paraguayo. Así, en 1986 se concretó la llegada de Rolando, el primer joven con discapacidad que fue recibido en las instalaciones de Mariano Roque Alonso, una localidad vecina de Asunción.
Hoy viven 72 personas con discapacidad distribuidas en los dos hogares del Pequeño Cottolengo, que también atiende a más de 400 beneficiarios en los servicios de Educación Especial, Rehabilitación y Atención Odontológica. No sólo eso, sino que siguen adelante con el proyecto de albergar a 40 nuevos asistidos cuando quede concluida la construcción del tercer hogar.
Otro signo de que la generosidad del Paraguay no es sólo cuestión del hábitat sino de los corazones de su gente, es la cantidad de vocaciones religiosas y sacerdotales que allí han surgido, que en la actualidad suman dieciséis. En noviembre de 2015 se ordenaron dos sacerdotes, Agustín Gauto Villalba y Regino Espínola Rodi, y en agosto, el diácono Abel Olmedo Riveros recibirá el Orden Sagrado.
En la misa de celebración del 40º aniversario realizada en la localidad de Puerto Botánico, el arzobispo de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, destacó que Don Orione “no escondió su mirada ante el sufrimiento ajeno”. Justamente así fue como se cumplió la promesa del Apóstol de la Caridad: el P. Pellizzari contó muchos años después que llegó a Paraguay “motivado solo por saber que en esta tierra hay muchos pobres”.
Desde entonces, el carisma de Don Orione vive en el Paraguay generoso, el de la tierra colorada y de la promesa cumplida.