
(30/09/2016) En primer lugar, en la Santa Misa presidida por el P. Jorge Torti (ecónomo provincial), dieron gracias a Dios por los años de servicio de Elvira, del sector de cocina, que ya goza de su jubilación.
Luego de la Misa, se produjo la bendición de las nuevas reformas de la sala de hidroterapia. Las hermanas de la comunidad dieron gracias a la Providencia que se hizo presente para poder realizar los arreglos que eran tan necesarios para retomar la actividad, y también al personal de mantenimiento del Cottolengo que colaboraron con mucho entusiasmo buscando como siempre lo mejor para las residentes.
Por último, el P. Jorge bendijo la nueva silla de ruedas especial de Balvina, una de las residentes del Cottolengo que esperó con muchas ansias esta silla que mejora sustancialmente su calidad de vida, permitiéndole realizar actividades con mayor autonomía.
Demos gracias a Dios por tantas manos generosas que se acercan a nuestra Obra para ayudar “a los más pobres entre los pobres” como decía nuestro padre fundador.