Don Orione en misión

Don Orione en mision 01

 

(05/01/2017) Cientos de jóvenes orionitas suelen aprovechar el receso de vacaciones para salir en misión para llevar la Buena Noticia “fuera de la sacristía”.
Acercamos aquí un artículo que escribiera el P. Flavio Peloso (Superior General de los Hijos de la Divina Providencia en ese momento) al conmemorarse los 100 años de la primer misión de San Luis Orione.

En año 1914 fue el de la primera misión de Don Orione en América Latina, en Mar de Espanha, Brasil. Ésta fue la apertura de la Congregación más allá de los confines de Italia. Es una fecha importante porque sella el inicio del abrazo de los pueblos en el nombre y en el espíritu de Don Orione. ¡A muchos otros pueblos ha llegado sucesivamente el abrazo de Don Orione!. ¡Hoy estamos presentes en 32 naciones!

Como parte de las celebraciones propias de este año centenario, hubieron dos eventos principales: en Génova, el 9 de marzo, donde hemos recordado la partida de los primeros misioneros desde aquel puerto, y en Mar de Espanha, el 16 de mayo, donde fue abierta la primera comunidad orionita más allá del océano, en Brasil. Pero en todas las naciones se realizaron iniciativas para celebrar las raíces comunes de aquella “planta única con muchas ramas” que es la Familia Orionita.

Don Orione afirmaba que aquella “planta nueva y única”, la Pequeña Obra de la Divina Providencia, que “de año en año va desarrollándose, a la luz y al calor de Dios para consuelo de millares y millares de cuerpos y de espíritus” es “obra de Dios” y que “sólo Dios es quien la ha hecho surgir y quien la va extendiendo, a pesar de nuestras miserias”.

Ésta era la conciencia que Don Orione tenía: la Pequeña Obra es obra de Dios. Y también nosotros, hoy, cuando hablamos de Don Orione, de nosotros, de la Congregación, cuando celebramos fiestas o aniversarios, cuando nos reunimos en asambleas o capítulos, hemos de empezar siempre con esta conciencia: el carisma, la Pequeña Obra de la Divina Providencia es “obra de Dios”.

¡Qué consuelo y qué responsabilidad!

 

Un siglo de misión que sigue adelante

Hoy, si los y las orionitas podemos celebrar el centenario de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, planta única con muchas ramas, sintiéndonos familia, con un único espíritu y una única misión desde una punta a la otra del mundo, es porque somos “obra de Dios”, “vivificados todos por una única sabia”, por el carisma que es “una chispa de Dios”.

En tanto que “obra de Dios”, el carisma orionita es “católico”. Ha dado ya pruebas suficientes de su catolicidad porque ha sido asumido por distintos pueblos (más de treinta naciones), ha dado forma a la vocación de diversas categorías de personas (religiosos, sacerdotes, contemplativos, hermanas, laicos consagrados, asociados o no) y ha sido capaz de encarnarse en diversas épocas y culturas en la historia.

Nos toca a nosotros, Familia Orionita del siglo 21 preguntarnos: ¿Y cómo está la “planta única con muchas ramas” hoy? ¿Está viva? ¿Crece todavía?

Es siempre difícil responder a tales preguntas, porque las “cosas de Dios” -a veces- son como un “grano de mostaza” o se encuentran en medio de mucha cizaña y por ello no son fácilmente vistas por los ojos humanos. De todos modos, podemos compartir algunas de las ramas y brotes de nuestros días.

El mayor crecimiento de la Congregación de los Hijos de la Divina Providencia se está dando en África: Costa de Marfil, Togo, Burkina Faso, Kenia, Mozambique y Madagascar. En el mes de septiembre del año pasado tuvimos un pequeño sínodo orionita africano, justamente para discernir y acompañar la identidad y el crecimiento de nuestra familia en África.

Todavía con pequeños números, pero con mucha esperanza y vitalidad en India, Filipinas, en los países del este de Europa -sobre todo en Rumania- nuestra congregación sigue renovando su presencia activa.

En otras naciones hay una presencia consolidada y estable, pero con preocupación por la escasez de vocaciones, como en Italia, Polonia, España, Argentina y Chile.
Por todo esto, el Año Misionero Orionita fue celebrado también con la apertura de nuevas misiones. En la geografía de la Pequeña Obra de la Divina Providencia entraron los nombres de nuevas localidades donde se implantaron comunidades nacientes: Karunapuram en India; Kandisi en Kenia, Lucena en las Filipinas, Bongouanou en Costa de Marfil, Lomé en Togo, Tampelin y Banfora en Burkina Faso, Ambanja en Madagascar.

No obstante, en toda la Congregación hubo un movimiento de reflexión y de conversión al espíritu misionero propio del carisma orionita, que deben vivir en la propia patria y también fuera de la misma los religiosos, las religiosas y los laicos. El impulso misionero del papa Francisco es para nosotros una valiosa confirmación de la audacia del “fuera de sacristía” transmitida a nosotros por Don Orione.

El manto azul de la Virgen sigue alargándose. ¡Ave María y adelante!

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