Don Orione llega a Salta: “Vamos a Orán porque la Providencia nos señaló el lugar”

(23/02/2026) La Familia Orionita celebra un hito que marca el pulso de este tiempo: la apertura de una nueva comunidad en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, provincia de Salta. Esta presencia no nace de un impulso azaroso, sino de un discernimiento profundo iniciado en el Capítulo Provincial 2021 y ratificado en la Asamblea Provincial 2025, donde se buscó concretar una nueva apertura como “un signo de esperanza” para la Provincia religiosa.

  • Comienzo en la Catedral. El superior provincial Eldo Musso, el padre Rodrigo Gálvez, Mons. Luis Antonio Scozzina, el hermano José Almirón y el padre Facundo Mela.

El inicio oficial de la misión

Con profunda alegría e impulso misionero, la Pequeña Obra de la Divina Providencia inició oficialmente esta nueva presencia pastoral. El sábado 21 de febrero, durante la Eucaristía celebrada en la Catedral, Mons. Luis Antonio Scozzina OFM presentó a los religiosos ante la comunidad diocesana.

La bienvenida continuó el domingo 22 de febrero, en la misa celebrada en la Capilla Nuestra Señora de Luján, ubicada en el Barrio Estación, en la periferia de la ciudad. Los religiosos P. Rodrigo Gálvez f.d.p. y Hno. José Almirón f.d.p., quienes residirán en el barrio junto a la capilla, fueron recibidos con entusiasmo por los fieles y los jóvenes del Hogar de Cristo, expresando el deseo de caminar juntos al estilo de San Luis Orione.

Un camino marcado por la Providencia

La llegada a Orán es el resultado de un camino de oración y consulta. Como bien lo expresa el Padre Rodrigo Gálvez, quien asume este desafío junto al Hermano José Almirón: “Llegamos a Orán después de pensar en varios lugares posibles de búsqueda. Lo lindo es que no fue algo caprichoso; hubo un caminito de rezar, de buscar y consultar. Eso nos da la certeza de que es el lugar que Dios nos mostraba. No fue lo primero que se nos ocurrió, sino que fue apareciendo. Vamos ahí porque la Providencia nos señaló el lugar”.

El Padre Rodrigo Gálvez ,y el Hermano José Almirón. Del Corazón a la Periferia...
  • Del Corazón a la Periferia… El Padre Rodrigo Gálvez y el Hermano José Almirón junto a la reliquia del Corazón de San Luis Orione, días antes de comenzar su misión en Salta.

Dos espacios de misión: Capilla Luján y Hogar de Cristo

La labor de la nueva comunidad se desarrollará en la Diócesis de Orán, encabezada por Mons. Luis Scozzina (ofm), en un sector donde la Obra buscará sumarse al trabajo ya existente. Los religiosos estarán presentes en dos campos pastorales específicos: por un lado, la Pastoral de Periferia, desde la Capilla “Nuestra Señora de Luján” ubicada en el barrio Estación; y por otro, la Pastoral de Adicciones, acompañando al equipo de laicos del Hogar de Cristo “Padre Diego”, situado a unas 35 cuadras de la capilla.

Esta ubicación responde a criterios claros fijados por la Obra: estar presentes donde el carisma no haya llegado antes, trabajar en conjunto con laicos y priorizar zonas urbanas periféricas, alejándose de las estructuras de las “grandes obras” para centrarse en una pastoral más directa y sencilla.

  • Ingresando por primera vez al Hogar de Cristo “Padre Diego”

Una presencia en las periferias geográficas y existenciales

Para el Hermano José Almirón, quien formará parte de esta avanzada misionera, Orán representa ese llamado del que tanto hablaba el Papa Francisco. “Pienso en el Cardenal Bergoglio y su pastoral de las periferias. Orán está en las periferias geográficas, con sus distintas culturas y realidades. Si hoy vamos es porque otro lo hizo antes que nosotros, desde Jesús mismo que nos envió. Francisco hablaba de lo existencial, pero ¿por qué no ir también a lo geográfico? Allí donde hace calor, donde hay polvo, como lo habrán hecho los primeros curas en Sáenz Peña. Don Orione decía: ‘Donde no corren los caballos, trotarán los burros’. Somos los pobres para los pobres”, reflexiona el Hermano José con la sabiduría de sus 64 años y cuatro décadas de vida consagrada.

El desafío de sumarse a lo que ya late

A diferencia de otras obras orionitas —caracterizadas por Cottolengos, Colegios o Parroquais de gran envergadura—, la presencia en Orán tiene un perfil de simplicidad y colaboración. No se trata de “desembarcar” con una estructura propia, sino de integrarse a la vida diocesana y al trabajo que ya se está realizando.

El Padre Rodrigo destaca este cambio de mirada: “Hay una búsqueda de volver a empezar desde realidades más pequeñas, más simples y cercanas a la gente. Queremos volver a lo poco. En el Hogar de Cristo nos toca trabajar con otras personas; estamos acostumbrados a que las obras ‘sean nuestras’, pero acá nos sumamos a un equipo de la diócesis con laicos y consagrados. No vamos con la bandera de Don Orione para hacer todo a nuestra manera, sino para aportar nuestro carisma desde el servicio compartido”.

Esta actitud de escucha es central para la nueva comunidad. No se trata de llevar un “plan salvador” cerrado, sino de reconocer y poder escuchar qué es lo que el Espíritu ya está actuando en el lugar. “La Iglesia tiene un montón de carismas y nosotros colaboramos desde el nuestro. Como decía Don Orione, no se te va a preguntar qué religión tenés, sino si tenés un dolor. En las periferias hay dolor: el flagelo de la droga, la soledad… y nosotros vamos a acompañar ese dolor unidos a la Iglesia local”, añade el Hermano José.

  • El padre Jorge Torti, quien formó parte de los religiosos que acompañaron a los misioneros, junto al padre Eldo Musso (Superior Provincial)

Acompañar desde la presencia y el silencio

Al definir este nuevo camino, palabras como “misión”, “periferia” y “presencia” surgen con fuerza. La tarea fundamental no será la gestión administrativa, sino el ser “estar” con el otro.

Estamos ahí para acompañar, pero no desde arriba, sino a la par”, enfatiza el Hermano Almirón. “Acompañar incluso con nuestro silencio, pero presentes. Ser presencia junto a los equipos de trabajo para que la persona sufriente se sienta mejor. Cada persona es un mundo y hay que atender toda esa complejidad; no nos cortamos solos, va toda la Familia Orionita con nosotros en este paso”.

La sorpresa de la Virgen: “Ya me la dio hecha

Al recordar los inicios de Don Orione en Argentina, específicamente cuando el Santo llegó al pueblo de Victoria y se asombró por lo que Dios ya había preparado, los religiosos sienten una sintonía similar con lo que encontraron en Orán. A pesar de las distancias y los desafíos climáticos, la acogida y la infraestructura preparada para recibirlos han sido un signo de la generosidad divina.

El Hermano José confiesa su sorpresa al ver las instalaciones: “Me mandaron fotos y yo me imaginaba algo más precario, pero encontré una casa bien arreglada, con todo lo necesario. Dios no se deja ganar en generosidad y hoy eso se palpa”.

Por su parte, el Padre Rodrigo cierra con una analogía histórica: “Es la experiencia de Don Orione cuando decía: ‘Vine a construirle una casa a la Virgen y la Virgen ya me la dio hecha’. Íbamos a donde nos toque, y ya está la Virgen de Luján esperando, la casita preparada y los equipos trabajando. Nosotros a veces nos preocupamos por el ‘qué vamos a hacer’, pero la Virgen ya nos lo da hecho de arranque. Nuestra misión es, simplemente, sumarnos a esa obra de amor”.

Va toda la Familia Orionita con nosotros

Tal como lo marcara el Hermano José, el inicio de esta misión contó con la “presencia de familia”. Los sacerdotes Eldo Musso (Superior Provincial), Jorge Torti y Facundo Mela acompañaron las celebraciones y los encuentros comunitarios. Asimismo, durante el primer almuerzo en la nueva residencia, se unió Mons. Claudio Casticrone, obispo auxiliar de la diócesis, compartiendo junto a Mons. Luis Antonio Scozzina la alegría de este nuevo paso pastoral que hoy ya camina en tierras salteñas.

  • Mons. Claudio Casticrone (obispo auxiliar de la diócesis) se sumó para compartir el almuerzo.

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