
Por Fernando Mallo para Revista Don Orione
(11/04/2019) Una nueva actividad de formación del Instituto Industrial Pablo Tavelli de la comunidad orionita de Mar del Plata impulsó a un grupo de alumnos a diseñar un auto eléctrico que compitió en el “Desafío ECO YPF” junto a más de 70 escuelas de todo el país, cosechando una valiosa experiencia en conocimientos y, sobre todo, de vida.
Habrá soñado alguna vez Don Luis Orione que su nombre estaría en una competencia de autos? Un grupo de alumnos del Instituto Tavelli puso el nombre del Apóstol de la Caridad sobre las ruedas de un auto eléctrico que tomó parte del “7º Desafío Eco YPF”, una competencia con vehículos de emisión cero diseñados por estudiantes de escuelas técnicas de toda Argentina.
La cita se llevó a cabo el 18 de noviembre de 2018 en el Autódromo Hermanos Gálvez de Buenos Aires y congregó a más de mil alumnos de escuelas de 23 provincias. Más allá de los resultados obtenidos, de esta experiencia se rescata el enorme esfuerzo y creatividad que alumnos y profesores pusieron para concretar el proyecto. Qué mejor, entonces, que algunos de los mismos protagonistas, nos compartan las vivencias que les dejó ser los responsables de poner a Don Orione en las pistas.
Muy interesante y exigente
Marcos Sánchez (alumno de 5º año 2019)
La pasé muy bien en el equipo de trabajo que se formó. Primero tuvimos que armar el auto, fabricar piezas, ponerle los sistemas de frenado, realizar la instalación del circuito electico y distintas pruebas de funcionamiento para conocer el comportamiento del auto.
Así llegamos a la competencia. El primer día tuvimos que hacer la revisión técnica y luego se desarrollaron las dos primeras competencias: “Flying Laps”, dos vueltas con un cambio de piloto, el resultado se obtenía de la sumatoria de tiempos; y “Setup Challenger”, en un circuito señalizado con conos y áreas de frenado, en la que tuvimos un inconveniente y no la pudimos terminar. Pero arreglamos el auto para el día siguiente y completamos las otras dos pruebas: la primera fue de aceleración “1/8 de milla” en rondas eliminatorias entre tres autos, y por último “Endurance”, que consistía en dar vueltas en el circuito durante una hora y media tratando de encontrar un equilibrio entre la velocidad y el consumo de batería. Todo muy interesante y exigente, especialmente para nuestro equipo que no tenía experiencia previa como otras escuelas.
Por todo esto, va mi agradecimiento a los profesores encargados del proyecto, también a los directivos y a todas las personas que hicieron posible que lo llevemos a cabo.
Apoyo desde el primer momento
Marcos Daniel Berón (egresado 2018)
Con un grupo de compañeros nos enteramos que existía esta competencia y comenzamos a investigar cómo hacer para participar. Nos contactamos con la organización y nos enviaron la información. Presentamos la idea ante los directivos del colegio y tuvimos su apoyo desde el primer momento. A partir de ahí fue todo espectacular.
Con un grupo de 14 alumnos, 3 profesores y los directivos, comenzamos a organizar como iba a ser el armado del auto y los roles de cada uno. A medida que se acercaba la fecha aumentaban las horas de trabajo y ya no era solo una o dos veces por semana, ¡sino todos los días!
El 16 de noviembre viajamos a Buenos Aires y, la verdad, los resultados fueron mejores que los esperados. Si bien tuvimos algunos problemas con la dirección y la alineación como parte de la inexperiencia, el grupo de trabajo que se armó fue buenísimo y todos nos divertimos durante la previa y en la competencia.
En lo personal estoy agradecido a mis compañeros porque trabajaron un montón durante todo el proyecto, y a los pilotos, que sin haber practicado se lucieron en cada carrera. Pero en particular, con los profes y directivos, porque gracias a ellos fue posible la experiencia.
Espero que este proyecto siga por más años, ¡es una gran forma de incentivarnos a los alumnos a diseñar, a proyectar y a jugar con una idea y llevarla a cabo!
Terminar de la mejor manera
Franco Caporale (egresado 2018)
Hice todo mi colegio secundario en el Tavelli y me enorgullece haber sido parte de la Obra Don Orione. Aquí he aprendido muchos valores y conocimientos, que luego fueron puestos en el auto.
Empezamos con el proyecto en mayo. Por cada decisión teníamos una charla con los profes. Ubicar al piloto fue una de las cosas más difíciles para atender las normas de seguridad. Otro desafío fue hacer el eje de tracción.
Pero formar el equipo fue, sin dudas, lo que más me gustó, conocernos y trabajar en conjunto, discutir como hacer cada trabajo. Ahí me di cuenta de lo grande que fue este proyecto. Cuando me enteré de que iba a ser el Jefe de Equipo sentí un gran orgullo y una gran responsabilidad por representar al colegio desde ese rol.
La noche previa a la competencia hicimos un asado que todos disfrutamos. Nuestro jefe de Talleres, Mariano Sasso me dijo: “Capo, inmortalizá este momento”, para que saque una foto. No fueron las palabras, sino lo que el momento representaba: terminar el Secundario de esta manera me hizo muy feliz.
Nos fuimos contentos con el hecho de participar. Y el día de la competición tuvimos una sorpresa extra: un compañero y amigo que estuvo en la construcción del auto fue papá por primera vez. Sé que Dios quiso que fuera así.
