El desafío de la Calidad de Vida

El desafio d ela calidad de vida 02

 

(02/08/2016) Artículo escrito por el P. Aníbal Quevedo fdp -Director del Pequeño Cottolengo de Tucumán- para nuestro último número de la Revista Don Orione.

Calidad de Vida, lejos de ser un concepto nuevo, es un término ampliamente utilizado en nuestros días y que aparece cada vez con más frecuencia para hacer referencia a aspectos positivos y deseables de la vida –materiales y espirituales– aún en las conversaciones cotidianas. En los últimos treinta años se ha convertido en un centro de atención para la investigación y la aplicación en distintos campos y, entre ellos, el de la discapacidad.

Un momento determinante en todo el mundo para las personas con discapacidad y su calidad de vida lo marcó la “Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad”, promulgado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2006. En Argentina esta convención fue sancionada como ley en mayo de 2008.

El principio rector de esta Convención es, según su art 1, inciso 1: “Promover, Proteger y Asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente”. Además, propone una nueva definición de personas con discapacidad que incluye a “aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”; dicho de otra manera, la discapacidad de una persona surge cuando su entorno le genera barreras, físicas o mentales, en lugar de ayudas necesarias. Este concepto responde a un nuevo y actual modelo de concepción de la discapacidad llamado “Modelo Social”.

Los hijos de Don Orione sabemos por enseñanza y ejemplo de nuestro padre fundador que en la persona con discapacidad brilla la imagen de Cristo; y por eso nos comprometemos fuertemente con su bienestar y Calidad de Vida. Estamos convencidos que no es suficiente brindar alojamiento y tratamiento médico; queremos brindar mucho más que eso: queremos entregar nuestro corazón y nuestra vocación de servirlos todos los días en cada uno de nuestros hogares y cottolengos distribuidos por todo el mundo.

La vida en el pequeño cottolengo

Don Orione nos enseñaba, en una carta/folleto llamada “El Pequeño Cottolengo Argentino – ¿Qué es?”, escrito en Argentina en 1935, “que ellos (los residentes) eran nuestros patrones y nosotros sus sirvientes”. Hoy, más de 80 años después de aquella hermosa carta, utilizando términos actuales se dice que las personas con discapacidad son “usuarios que demandan nuestros servicios”. Formamos parte de la gran familia que, siguiendo las huellas de San Luis Orione, quiere responder a las demandas de derechos de las más de 1000 personas con discapacidad residentes en nuestros hogares y cottolengos de Argentina, Paraguay, Uruguay y México.

El Papa Francisco, cuando visitaba la Pequeña Casa, gran hogar de personas con discapacidad fundada por San José Benito Cottolengo en Turín, decía: “La razón de ser de esta Pequeña Casa no es el asistencialismo, o la filantropía, sino el Evangelio: el Evangelio del amor de Cristo es la fuerza que le dio origen y la que le hace ir hacia adelante: el amor de predilección de Jesús por los más frágiles y los más débiles. Esto está en el centro. Y por eso una obra como ésta no sale adelante sin la oración…”.

¡No nos olvidemos nunca de este pedido del Santo Padre, rezar por las personas con discapacidad y de rezar por los cottolengos y hogares! Rezar por el trabajo que se realiza y por tantas personas que, de una u otra manera, ayudan a nuestras instituciones (empleados, profesionales, voluntarios, visitantes).

Si queremos saber cómo se vive en los cottolengos nos responde el mismo Don Orione en su carta de 1935 antes citada:
“En el Cottolengo se vive alegremente: se ora, se trabaja en la medida que las fuerzas de cada uno; se ama a Dios, se ama y se sirve a los pobres. En los desamparados se ve y se sirve al mismo Cristo, en santa y perfecta alegría. ¿Quién más feliz que nosotros?
Y también nuestros queridos pobres viven contentos: ellos no son nuestros huéspedes, no son asilados, sino que son los patrones y nosotros sus sirvientes, ¡así se sirve al Señor!

¡Cuán hermosa es la vida en el Cottolengo! Es una sinfonía de oraciones por los bienhechores, de trabajo, de alegría, de cantos y de caridad!”.

Para la Familia Orionita, uno de los desafíos que nos plantea el siglo veintiuno es extender las fronteras de la caridad también dentro de nuestras obras asistenciales, haciendo vida y acción cotidiana las palabras de Don Orione, para que nuestros “patrones” crezcan como personas con la Calidad de Vida que merecen. •

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