Francisco junto a Don Orione, promoviendo el diálogo entre Dios y el hombre

El 7 de marzo de 1965 el beato Pablo VI, en el 25 aniversario de la muerte de San Luis Orione, celebró la primera misa en lengua italiana de la historia, en la parroquia de Ognissanti (Todos los Santos) en Roma. ”Se inaugura hoy -dijo el Pontífice durante la homilía en aquella fecha- la nueva forma de la Liturgia en todas las parroquias e iglesias del mundo, para todas las misas en las que participa el pueblo. Es un gran acontecimiento que se recordará como principio de abundante vida espiritual, como un compromiso nuevo para corresponder al gran diálogo entre Dios y el hombre”.

Cincuenta años después de esa fecha decisiva, el Papa Francisco ha recordado aquel paso dado por la Iglesia –el inicio de la gran reforma litúrgica del Concilio Vaticano II– con una eucaristía en el mismo templo elegido por el hoy beato.

 

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Una multitud jubilosa de fieles, formada por los feligreses y los representantes de la Familia Orionita provenientes de Roma e Italia, ha dado este sábado la bienvenida al Santo Padre; en la primera fila estaban las personas con discapacidad que viven en las casas de la Obra de Don Orione y 20 mujeres sin hogar hospedadas en el Centro de Acogida de la parroquia.

En el patio del Instituto San Felipe Neri, muchas personas que no tenían sitio en el templo han seguido la ceremonia a través de una pantalla gigante. La misa ha comenzado a las 18 horas; acompañando al Santo Padre estaban el cardenal Agostino Vallini, vicario para la diócesis de Roma, el cardenal Walter Kasper, titular de la iglesia de Ognissanti, Don Flavio Peloso, Superiror de la Pequeña Obra de la Divina Providencia y el párroco Don Francesco Mazzitelli.
Durante la homilía, el Papa ha aludido al pasaje del Evangelio en el que Jesús se enfrenta a los mercaderes del templo en Jerusalén, donde dice “¡No hagáis de la casa de mi Padre un mercado!”. “Esta expresión no se refiere solamente al mercadeo que se practicaba en el patio del templo. Se refiere también a un cierto tipo de religiosidad”, ha explicado.

“El gesto de Jesús es un gesto de ‘limpieza’, de purificación, y la actitud que Él desautoriza se puede obtener de los textos proféticos, según los cuales a Dios no le gusta un culto exterior hecho de sacrificios materiales y basados en los propios intereses. Es el reclamo al culto auténtico, a la correspondencia entre liturgia y vida; un reclamo que vale para cada época y también hoy para nosotros”, ha añadido.

Así, el Santo Padre ha recordado que “la Iglesia nos llama a tener y promover una vida litúrgica auténtica, para que exista sintonía entre aquello que la liturgia celebra y aquello que nosotros vivimos en nuestra existencia”.

“El discípulo de Jesús no va a la iglesia solo para observar un precepto, para sentirse bien con un Dios que después no debe ‘molestar’ demasiado; va a la iglesia para encontrarse con el Señor y encontrar en su gracia, que obra en los Sacramentos, la fuerza de pensar y actuar según el Evangelio”, ha destacado el Pontífice.
El Papa ha concluido sus palabras afirmando que “este templo fue construido gracias al celo apostólico de san Luis Orione. Justo aquí, hace cincuenta años, el beato Pablo VI inauguró, en cierto sentido, la reforma litúrgica con la celebración de la misa en la lengua que hablaba la gente. Espero que esta circunstancia reviva en vosotros todo el amor por la casa de Dios. En ella encontraréis una gran ayuda espiritual”.

Al final de la misa, el Superior General Don Flavio Peloso dirigió a Francisco una palabras en nombre de la Pequeña Obra de la Divina Providencia de San Luis Orione.

“Expreso mi gratitud por haber aceptado la invitación de venir a celebrar la misa en el mismo lugar y en el mismo día que el beato Pablo VI celebró hace 50 años, dando inicio a la reforma litúrgica.”

“La gente de Todos los Santos, -continuó el Superior General- hoy como ayer, asiste maravillada y agradecida con el don de la Iglesia que quiere acercar al pueblo con la liturgia renovada, en un encuentro y diálogo más comprensible con Dios.”

“Gracias de nuevo, Santidad –concluía Don Flavio Peloso- , ya que con esta celebración ha querido renovar el gesto de benevolencia de Pablo VI, que eligió la iglesia de Todos los Santos para aquella primera misa en italiano, para estar con la gente de una parroquia y también porque aquí recordaba a nuestro fundador, Don Luis Orione, a los 25 años de su muerte, que se convirtió este año el 75º aniversario. En sus palabras y su ejemplo los orionitas, religiosos y laicos, en todo el mundo y no sólo en Buenos Aires, entendemos mejor lo que significa “de acuerdo con el corazón” de Don Orione. Cuente con nuestra oración y nuestro afecto “.

Después de la Eucaristía, en la que también se ha conmemorado el 75 aniversario del fallecimiento de san Luis Orione, Francisco ha saludado a los Consejos Generales de los Hijos de la Divina Providencia, de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, de la Provincia de Italia; a la responsable general del Instituto Secular Orionita, al coordinador general del Movimiento Laical Orionita, a los religiosos de la comunidad de la parroquia de Ognissanti y de la Curia General.

Sobre las 19.15 horas, en el patio del Instituto San Felipe Neri, donde se encontraba reunida la gente que ha seguido la Santa Misa en una pantalla gigante, el Obispo de Roma ha tenido tiempo solo para un breve saludo y una bendición antes de regresar a la Casa Santa Marta, en el Vaticano.

Fuente: donorione.org / Zenit.org / vatican.va

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