
(17/06/2025) Del 13 al 15 de junio, el Convento San Alfonso en Villa Allende, Córdoba, se convirtió en el epicentro de un profundo encuentro espiritual. Más de 90 integrantes de la Familia Orionita —reuniendo a laicos del Movimiento Laical Orionita (MLO), religiosas Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad (PHMC), religiosos Hijos de la Divina Providencia (FDP) y consagradas del Instituto Secular Orionita (ISO)— se dieron cita para compartir el Retiro Espiritual de la Familia Carismática.
El encuentro contó con la guía del P. Fernando Fornerod, consejero general, quien trabajó junto a un equipo intercongregacional e integrado por miembros de las cuatro ramas de nuestra familia espiritual, reflejando desde el inicio la riqueza de la comunión compartida.
“Trabajaremos y juntos nos haremos santos”
Inspirados en esta profunda expresión de San Luis Orione, que sirvió como lema del retiro, los participantes vivieron jornadas marcadas por la oración, el silencio reparador, la adoración eucarística, la celebración diaria de la Santa Misa y el diálogo en el Espíritu. Todo esto se desarrolló en un clima de profunda fraternidad que permitió estrechar los lazos como familia orionita.
Durante sus reflexiones, el P. Fernando Fornerod trazó un itinerario espiritual que interpeló el corazón de los presentes a través de ejes fundamentales:
- Intimidad con Jesús: La caridad orionita nace siempre del encuentro personal con el Señor. Antes que las obras, se trata de una relación viva que sostiene, impulsa y da sentido a cada acción.
- Transformación interior: Esa cercanía con el Señor debe producir un cambio real, permitiendo que sea el mismo Cristo quien piense, sienta y ame en cada uno de nosotros.
- Comunión fraterna: La caridad auténtica se expresa construyendo unidad, reconociendo al otro como hermano y haciendo de la Iglesia y de nuestras comunidades un reflejo del amor de Dios.
- Abrazar a Cristo en los pobres: La misión se dinamiza al salir al encuentro de los más vulnerables, donde nuestro santo fundador descubría un lugar privilegiado de encuentro con el Señor.
- Santidad compartida: Este camino conduce naturalmente a una santidad sencilla, cotidiana y comunitaria, vivida juntos como familia espiritual que busca “hacerse santa” en los detalles de cada día.
Un clima de familia que renueva la misión
Quienes formaron parte de la experiencia valoraron especialmente la profundidad, sencillez y claridad de las reflexiones del padre Fernando, así como los prolongados espacios de silencio y la adoración eucarística, que propiciaron un ambiente óptimo para el encuentro con Dios. Asimismo, los momentos de diálogo en el Espíritu permitieron a los participantes compartir la fe de manera abierta y enriquecedora desde sus propias vivencias y realidades pastorales.
La Familia Orionita regresa ahora a sus comunidades de origen con el corazón encendido y el deseo renovado de seguir gastando la vida por el Evangelio al estilo de Don Orione: estrechamente unidos a Jesús, transformados por su gracia, abiertos a la comunión fraterna y siempre disponibles para abrazar a los últimos de la sociedad.