La integración empieza en la cocina

La integracion empieza en la cocina 00

 

Por Germán Cornejo para Revista Don Orione

La generosidad de nuestros donantes hizo posible adquirir una vivienda para unificar los Hogares de Rosario. Ahora nuestros residentes pueden desarrollar nuevos talleres de cocina y elaboración de panificados que también llegan a la comunidad.

En la actualidad, el Hogar Don Orione de Rosario, Santa Fe, brinda apoyos a personas con discapacidad entre 25 y 60 años en dos casas separadas del histórico Barrio Refinería: una dedicada a mujeres y otra a varones ubicadas a dos cuadras de distancia. Allí residen 12 y 19 personas con discapacidad, respectivamente.

En 2012 se comenzó a trabajar para unificar las dos casas y compartir los espacios comunes y los servicios tales como enfermería, lavandería y cocina. “El proceso de unificación está casi listo, con las obras edilicias terminadas y a la espera de las habilitación para concretar la mudanza”, contó el Administrador del Hogar, Fernando Ciardullo.

Para esto se realizaron distintas iniciativas, como los tradicionales “Almuerzos solidarios”, en los que colabora toda la comunidad orionita rosarina. Además se recibieron aportes especiales de la Conferencia Episcopal Italiana y la Fundación Pedro Mosoteguy, como así también de diferentes personas y empresas.

El proyecto para la unificación de los Hogares consistió en la compra de dos departamentos en propiedad horizontal linderos al Hogar de varones y las reformas estructurales necesarias, que permitieron llevar la capacidad para recibir a 35 residentes.

Para todos estos cambios también era necesario ampliar la cocina del antiguo Hogar, no sólo por su funcionalidad para preparar los alimentos cotidianos de los residentes, sino también para que sea un ámbito de integración, esfuerzo y esparcimiento que permitiera llevar a cabo los talleres que se venían realizando.

Los trabajos consistieron en la demolición de las estructuras existentes y la construcción de los nuevos espacios, a la vez que el recambio de los artefactos de cocina que ya mostraban los signos de su desgaste. A eso se sumó la provisión de dos heladeras y un moderno horno convector.

 

El taller de cocina me gusta…

Carlos Miranda. “…porque hago galletitas y yo cocino bien y estoy con mis compañeros, aprendiendo”.

Sebastián Rolón. “…cuando hacemos huevos de pascua y comemos chocolate, y preparar esa crema blanca, me gusta batir, tengo fuerza”.

Paula Gómez. “…poder ayudar a preparar lo que después comemos”.

Eva Flores. “… porque aprendí a hacer muffins y masitas con crema arriba, y la torta de colores que me encanta, y me parece importante lo que aprendo”.

Jorge Crer. “…porque además charlamos y nos contamos cosas y ayudamos a los otros chicos”.

Rosa De Jesús. “…porque hago las tortas para los cumpleaños a mis amigos”.

 

La integracion empieza en la cocina 00

 

Manos a la masa

Gracias a las nuevas instalaciones, toda la actividad del Hogar tomó un impulso motivador. “Cada año realizamos una asamblea con los residentes donde ellos eligen qué talleres se desarrollarán en el siguiente período, y el de Cocina es uno que vienen sosteniendo hace al menos cinco años”, explicó la Coordinadora Técnica del Hogar, Carolina Melagrani.

El motivo es muy claro: armar meriendas y cosas ricas para compartir con sus propios compañeros y para agasajar a las personas que los visitan. Pero no solo eso. A partir de esa inquietud se fue estructurando el resto de las áreas, como medicina y nutrición. En el área de fonoaudiología, donde hacen ejercicios de alfabetización, son los encargados de buscar y seleccionar recetas.

Como algunas personas tienen diabetes, celiaquía, intolerancia a la lactosa o requieren dietas hipocalóricas, desafían su creatividad para que las recetas integren a todos sin distinciones.

Para el futuro está planteado el objetivo de elaborar productos panificados de manera que esta actividad pueda ser sostenida y sustentable, pensando en abastecer las propias necesidades del Hogar y eventualmente vender fuera de sus puertas.

Carolina destacó también que la alteración de la funcionalidad o la discapacidad no impiden que todos los residentes participen según sus posibilidades. “La cocina es un espacio divertido y de mucho compromiso, donde cada uno pone lo mejor de sí, por eso es una experiencia muy gratificante para todos”, concluyó.

 

 

SUMATE AHORA A LA OBRA DE DON ORIONE

QUIERO COLABORARQUIERO AMPLIAR MI COLABORACION

Más novedades