
Miles de fieles participaron de la misa principal en honor a Nuestra Señora de Itatí, en una fiesta de especial relevancia por cumplirse 115 años de la coronación pontificia de esta advocación mariana.
Durante la mañana, luego de la misa presidida por el P. Roberto Simionato fdp, rector de la Basílica, la imagen peregrina de la Virgen fue llevada hasta la costa del río Paraná para embarcarla en un guardacostas de la Prefectura Naval Argentina e ir al encuentro de la Virgen de Caacupé del Paraguay.
El encuentro de las imágenes y embarcaciones se produjo en medio del Paraná y desde allí emprendieron el regreso hacia la costa itateña en donde desembarcaron para iniciar la procesión hacia el santuario, en donde se recibió a las imágenes al son las marchas ejecutadas por la Banda de Música de la Policía de Corrientes para la ceremonia principal.
La misa central fue presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, acompañado por el obispo de Goya, monseñor Ricardo Faifer; el rector de la Basílica de Itatí, padre Roberto Simionato fdp; y el párroco de San Luis del Palmar, padre Epifanio Barrios, entre otros sacerdotes, diáconos y religiosos.
En su predicación a los fieles, monseñor Stanovnik invitó a hacer memoria de los dos jubileos celebrados y recalcó especialmente que Itatí “es tierra de María”, donde los pobladores y peregrinos, desde hace cuatro siglos a esta parte, aprendieron que son hijos de Dios y hermanos unos de otros.
“En esta tierra se gestó un pueblo de hijos y de hermanos bajo la mirada tierna de nuestra Madre. Hoy contemplamos agradecidos cómo Dios, por intercesión de la Virgen, nos cuidó y acompañó a lo largo de estos siglos. Con ella nos sentimos un pueblo de hijos y de hermanos, con una enorme diversidad que nos enriquece para construir la unidad”, dijo el arzobispo correntino.
De esta celebración participaron además las autoridades provinciales, encabezadas por el gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, y las municipales de Itatí y Ramada Paso, con los intendentes Natividad Terán y Pablo Puyol. Además de invitados especiales.
Los feligreses se congregaron frente a la Basílica, en la peatonal y la plaza para ser partícipes de la celebración eucarística, cumpliendo así la promesa a la Virgen por los favores recibidos y también presentándole súplicas.
Mientras se celebraba la misa, una multitud recorría las calles adyacentes a la plaza y el santuario, visitando los distintos puestos callejeros de venta de todo tipo de artículos, una postal propia de las fiestas patronales.
Texto completo de la homilía de monseñor Stanovnikmonseñor Stanovnik
Adiós Reina del Cielo
El padre Gustavo Aime presidió la celebración eucarística de clausura, concelebrada con sacerdotes orionitas, el rector del santuario p. Roberto Simionato y el párroco de San Luis del Palmar, padre Epifanio Barrios.
Luego se realizó la procesión de antorchas alrededor de la plaza Bolaños portando las imágenes de San Luis Orione, San Luis Rey de Francia y Nuestra Señora de Itatí.
Miles de fieles formaron parte de esta manifestación de fe que culminó en el atrio del santuario. Allí se cantó el Himno a la Virgen de Itatí y los párrocos de Itatí y San Luis del Palmar brindaron una breve reflexión de estos festejos, concluyendo con la bendición a todos los fieles.
Por último se cantó el “Adiós Reina del Cielo”, mientras la imagen peregrina de la Virgen ingresaba lentamente a la Basílica.
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Emocionante saludo a la Virgen
En el inicio del 16 de julio, a la medianoche se realizó el saludo a la Virgen de Itatí, y los fieles se congregaron frente a la Basílica para participar del homenaje a la Patrona del Litoral en el aniversario de Su Coronación Pontificia.
Con banderas, gorros, pañuelos y celulares los fieles, muchos de ellos con lágrimas en los ojos, saludaron el paso de María de Itatí engalanada con un imponente espaldar de flores. Los cadetes de la Policía de Corrientes hicieron guardia de honor. También hubo fuegos artificiales.
El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik brindó un mensaje a los peregrinos y luego les impartió la bendición, tras lo cual la imagen ingresó al templo, en donde a partir de las 1 se celebran misas.
Un evento artístico, donde el grupo Los de Imaguaré celebraron sus 38 años con la música, sirvió para cantar a la Virgen junto al padre Julián Zini y Neike Chamigo, quien tuvo a su cargo recibir a la imagen peregrina en su salida del templo.

Historia
Todo comenzó en la desembocadura del arroyo Yaguarí, que en guaraní significa arroyo de las fieras, sobre la margen izquierda del Río Paraná, a unos seis kilómetros del actual pueblo Itatí en la provincia argentina de Corrientes. Allí estaba ubicada la aldea precolombina de aborígenes guaraníes llamada Yaguarí cuyo jefe era el cacique Yaguarón.
En marzo de 1528 llega al lugar el Padre Francisco García que era capellán de la tripulación de Sebastián Gaboto, quien le dio a esa población el nombre de Santa Ana. Luego, mediante la obra evangelizadora de los Padres Franciscanos, comenzó y se desarrolló el culto a una imagen de la Inmaculada Concepción.
La reiterada aparición de esta misma imagen en ‘‘Itatí’’, que significa punta de piedra, hizo que los pobladores del Yaguari se trasladaran a ese lugar.El nombre de la Pura y Limpia Concepción de Itatí, viene de la lengua guaraní: “ita”, roca y “ti”, blanca, o sea “piedra blanca”; debido a los yacimientos de cal que estaban junto al arroyo Caleria.
Según la tradición, la imagen habría sido encontrada en el curso del alto Paraná; cerca del puerto de Santa Ana, por un grupo de aborígenes. Estos habían visto a la Virgen Inmaculada sobre una piedra, rodeada de una luz muy brillante y acompañada de una música sobrenatural. Fray Luis Gómez ordenó el inmediato traslado de la figura a la reducción, pero la imagen volvió a desaparecer en dos ocasiones, retornando a su lugar cerca del río.
Los religiosos comprendieron cuál era la voluntad de la Santa Madre, y se dispuso el traslado del asentamiento a esos parajes. En 1615 (1580 según otras fuentes) el puerto de Santa Ana quedo abandonado, y el Fray Luis de Bolaños funda la nueva reducción a la que da el nombre de “Pueblos de Indios de Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí”.
Con el tiempo, el lugar comenzó a conocerse simplemente como Itatí, y Fray Luis de Gamarra, párroco del lugar, fue el primero en dar a conocer los milagros de la Virgen.En la semana Santa de 1624, tiene lugar la primera transfiguración de la Virgen, que duró varios días. Gamarra relata en un documento de la época que “… se produjo un extraordinario cambio en su rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto”. Las transfiguraciones se repitieron a lo largo de los años, y en ocasiones también se oyó esa música sobrenatural de la que habían hablado los indígenas que encontraron la imagen.
Los milagros y las curaciones son incontables, pero quizás el más increíble y espectacular haya ocurrido en 1748. En ese año hubo un gran malón que buscaba destruir y saquear el poblado, pero cuando los indios llegaron a las puertas de Itatí, se abrió ante ellos una ancha y profunda zanja que les impedía el paso. Ante este hecho se retiraron despavoridos, y los habitantes del lugar acudieron entonces a la capilla agradecer a su Patrona.
Con los guaraníes del Yaguarí y con otras seiscientas familias que trajo el santo mártir Roque González de Santa Cruz, Fray Luís de Bolaños fundó el 7 de diciembre de 1615 el Pueblo de los Indios de la Pura y Limpia Concepción de Itatí. Con los guaraníes misioneros llegó a Tacuarembó la Virgen de Itatí. El primer testimonio que encontramos es del P. Jaime Ros: ‘‘El General Fructuoso Rivera llevaba en su ejército una pequeña imagen de dicha Virgen que quedó en posesión de una humilde familia…’’
Otro testimonio es el de Ramón González: ‘‘¿Cómo vino a Tacuarembó la Virgen de Itatí, la Virgen Misionera?. Vamos a decirlo; después de la reconquista de los pueblos de Misiones, situados en la margen izquierda del Río Uruguay, el General Fructuoso Rivera, al verse obligado a retirarse de allí en cumplimiento del tratado celebrado entre nuestro Gobierno y el Gobierno Brasileño, se trajo consigo a todas las familias misioneras de las poblaciones conquistadas, estableciéndose cerca de la barra del Río Cuareim, donde fundó la Colonia Bella Unión. Producida en el año 1832 la sublevación de la Colonia, esta fue arrasada y sus componentes dispersos en todas direcciones. Uno de estos componentes Doña Brígida Albano, bisabuela de Anastasia Zanit, fue quien trajo a Tacuarembó a la Virgen de Itatí’’.
Estos testimonios coinciden con lo sucedido en 1828 y que el profesor Oscar Padrón Favre define como ‘‘el gran éxodo guaraní – misionero’’, durante el cual, según distintos testimonios, entraron al territorio Oriental entre 3000 y 8000 personas de origen guaraní misionero en su gran mayoría. “El Éxodo de varios miles de indios que abandonaron las antiguas misiones acompañando a Fructuoso Rivera y se radicaron en momentos en que nuestro país nacía.
Este acontecimiento –de características singulares no sólo en la historia del Uruguay sino en la del propio continente- tuvo una influencia decisiva en la vida política nacional y en la formación de las poblaciones y la cultura de las zonas centro y norte del país Se trató de la población misionera que aún habitaba los siete pueblos de las Misiones Orientales: San Borja, San Luis, San Juan, San Miguel, Santo angel, San Lorenzo y San Nicolás.
A estos se les unió la población de otros cuatro pueblos ubicados al occidente del Uruguay: Yapeyú, Santo Tomé, La Cruz y Corpus. Según las investigaciones realizadas por el Prof. Ernesto Michoelsson, en 1833 ya encontramos afincados con chacras en los alrededores de San Fructuoso a los Guaraníes Manuel Cairé, Félix Arayé y Lorenzo Pani. La marcha de los guaraníes durante su éxodo hacia el sur fue como una gran ‘‘procesión presidida por los ancianos que llevaban los santos principales’’. Entre estos Santos principales o patronos estaba la Pura y Limpia Concepción de Itatí que fue venerada en Tacuarembó.
El P. Jaime Ros dejó un valioso testimonio del culto que recibió: ‘‘Los que peinamos canas podemos certificar que esta imagen era popular en nuestra campaña y que era reclamada frecuentemente para ser venerada en distintos lugares, donde cubierta de cintas y circuida de luces y flores se les hacía presidir las fiestas organizadas en su obsequio, que terminaban generalmente en baile a la usanza prístina’’.
También Ramón González fue testigo de dicho culto: “Era costumbre antiguamente y no sé si aún subsiste que cuando la gente moza se quería divertir se buscaba el pretexto de la Virgen de Itatí, se la iba a buscar y se organizaba un velorio en alguno de los ranchos de los alrededores del pueblo, en los cuales so pretexto de velar a la Virgen de Itatí se bailaba o se jugaba a las prendas o alguna cosa por el estilo., una vez en una casa, otra vez en otra’’.
Aquí la Virgen recibió un culto al estilo guaraní: velorios y fiestas que se prolongaron hasta 1935 donde la imagen original fue arrebatada de Tacuarembó. Por estas razones la Virgen es llamada India y Gaucha. ¡Virgen de las Fiestas!.
El 16 de julio de 1900, en las puertas del Santuario de la Santísima Cruz de los Milagros de Corrientes, la Imagen Taumaturga de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí, traída en barco desde su trono en una marcha cargada de hondo sentimiento, fue solemnemente coronada por el Obispo de Paraná Monseñor Rosendo de la Lastra y Gorillo, ante los Obispos del país, de Paraguay y Uruguay. El Presidente de la República, Gral. Julio Argentino Roca, de puño y letra, envió una misiva y asistieron o enviaron representaciones mandatarios provinciales.
El entonces gobernador de Corrientes apadrinó el acto, con el madrinazgo de Josefina Hardoy de Gallino, Presidenta de la Comisión Central de Damas. La corona impuesta sobre las sienes de la Imagen de la Virgen había sido concebida por Forment Maurice como una exquisita joya al estilo de las coronas imperiales del Renacimiento, en oro, con incrustaciones en sus engarces, de amatistas y topacios de gran tamaño, y dibujos afiligranados de artística expresión.
Al momento solemne de la Coronación, ante una multitud que llenaba el atrio del Santuario, la plaza adyacente y la manzana siguiente, sonaron cañonazos en el puerto de la ciudad, bombas de estruendo, se soltaron palomas y repicaron jubilosamente todas las campanas de las Iglesias de la ciudad de Corrientes, en el preciso momento en que el Obispo de la Lastra y Gordillo, a nombre de S.S. León XIII, colocaba la corona sobre las sienes de la Virgen, ante el llanto incontenible de la muchedumbre emocionada.
Después sobrevinieron los festejos que siguieron por varios días y no concluyeron sino hasta el retorno final de la Imagen de la Virgen a su trono del Santuario de Itatí, que cerraba así el suceso más notable y conmovedor de una época.
El 23 de abril de 1918, la Virgen fue proclamada Patrona y Protectora de la Diócesis de Corrientes creada el 3 de febrero de 1910 por el Papa Pío X. Hoy es reconocida como protectora de toda la región del NEA.
La pequeña localidad Itateña se halla a 73 km. de la ciudad de Corrientes. La Ciudad surgió de una reducción indígena. Allí el 16 de Julio de cada año miles de devotos de todo el país desbordan la capacidad del Templo Mariano. La Basílica de Nuestra Señora de Itatí, es uno de los santuarios más importantes de América.
Es el suceso más notable y apoteótico desde los tiempos de los festejos del III Centenario de la Fundación de Corrientes en 1888, y no tendría continuidad con otro suceso de su jerarquía hasta la Consagración de Monseñor Luís María Niella como Primer Obispo de Corrientes en 1911.

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Crédito: Noticias Itateñas / MLO Barranqueras