
(18/02/2026) El inicio de este 2026 nos encuentra como Familia Orionita en un tiempo de profunda gratitud y renovación. Siguiendo el dinamismo propio de nuestra misión, diversos religiosos han asumido nuevos destinos pastorales, un movimiento que se vive no como un simple cambio de nombres, sino como una respuesta de amor y servicio a nuestras comunidades.
La alegría de los nuevos comienzos
En cada rincón donde late el carisma de Don Orione, las asunciones de los nuevos párrocos y la constitución de las comunidades se han transformado en verdaderas fiestas de fe.

En Villa Lugano, por ejemplo, se vivió un clima de profunda alegría comunitaria cuando el arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge García Cuerva, puso en posesión al P. Héctor Romero. La celebración no solo fue un punto de partida para Lugano, sino un puente de afecto con la comunidad de Villa Domínico, que se hizo presente para acompañar a quien fue su pastor durante los últimos años.

Por su parte, en Villa Domínico, la comunidad también abrió sus brazos al P. Cristian Ducloux, quien inició su ministerio como párroco en una misa presidida por el Padre Obispo Marcelo “Maxi” Margni, de la diócesis de Avellaneda-Lanús. Allí, junto al P. Juan Pereira López y el Hno. Roberto Noza, la misión se relanza con renovada esperanza.
El ADN de la cercanía en nuestras provincias

El espíritu federal de la Obra también se hizo sentir en el interior. En Córdoba, el Cardenal Ángel Rossi destacó algo que define este tiempo de cambios: el ADN orionita de acompañamiento y escucha. Al recibir al P. Porfirio Ramírez como nuevo párroco, la comunidad reafirmó su compromiso con el carisma de servicio a los más humildes.

En San Francisco, la tarde del domingo 8 de febrero marcó el inicio oficial de una nueva comunidad integrada por el P. Héctor Pazos, el P. Guillermo Campos y el Hno. Enrique González. Fue un momento de “cercanía, gratitud y esperanza”, donde la parroquia, el Cottolengo y la escuela especial se unieron para recibir a sus nuevos pastores.
Claypole: Un nuevo tiempo de pastoreo y servicio

La comunidad orionita de Nuestra Señora de Luján vivió un momento de profunda comunión al recibir a su nuevo párroco, el P. Juan de Rosa Ríos Velázquez fdp. En una emotiva Eucaristía, el obispo auxiliar de la Diócesis de Lomas de Zamora, Monseñor Fernando Rodríguez, puso en posesión al sacerdote

Este nuevo ciclo en Claypole se completa con la designación para la vida espiritual del predio: el P. Mateo Salvador Giordano fdp ha sido nombrado Vicario de la comunidad y Rector del Santuario ubicado en el Cottolengo.
Misión y carisma en el Jardín de la República

En San Miguel de Tucumán, el P. Facundo Mela fdp ha asumido recientemente un rol central como el nuevo Superior y Párroco de la Parroquia San José Benito Cottolengo para este ciclo 2026. Su llegada ha sido recibida con alegría, ya que además de la vida parroquial, tendrá a su cargo la animación espiritual del Pequeño Cottolengo Don Orione, una de las instituciones más emblemáticas de la provincia en la atención de personas con discapacidad. La comunidad celebra su presencia para continuar el legado de acompañamiento y escucha que caracteriza a los Hijos de la Divina Providencia en el norte argentino.
Itatí: El servicio en el Santuario de la Virgen

Por su parte, el P. Roberto Anonis fdp, quien se desempeñaba en la comunidad tucumana, ha sido destinado a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí. En el pueblo de la Virgen, se suma a una comunidad religiosa que ya trabaja bajo la guía del P. Claudio Javier Muñoz como Rector y Párroco. En este lugar de profunda devoción mariana, los religiosos se disponen a acompañar el caminar de miles de peregrinos, fortaleciendo la presencia orionita que este año celebra 90 años de servicio ininterrumpido en el santuario correntino.
Caminar juntos en este 2026
Estos “nuevos destinos” son el reflejo de una Obra que está viva y dispuesta a seguir anunciando el Evangelio. Aunque las partidas a veces generen nostalgia, como se vivió en la despedida del P. Rodrigo Gálvez en Córdoba o del P. Ernesto Gabriel López en Claypole, la certeza de que el carisma nos une más allá de las distancias reconforta el corazón.
Damos gracias a Dios por poder compartir estos momentos en comunidad y le pedimos a San Luis Orione que nos dé sabiduría para caminar juntos en este nuevo año, siendo siempre “faros de caridad” para quienes más lo necesitan.