En un clima de familia, con la participación de varios religiosos de la Obra, residentes del Pequeño Cottolengo de Paraguay y laicos de las comunidades vecinas, se dio comienzo a un nuevo año en la casa de formación. La eucaristía estuvo presidida por el Padre Provincial Gustavo Aime.
El P. Gustavo, en su homilía, ante todo agradeció al pueblo de Dios por recibirlo tan cálidamente en su primera visita como Provincial al Paraguay; seguidamente alentó a los postulantes a vivir este tiempo de discernimiento con transparencia (con quienes los acompañarán) y docilidad (a la acción del Espíritu Santo).
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“La experiencia de seguimiento al Señor debe estar siempre marcada por la alegría y la paz interior, aun en los momentos de dificultades. El ingreso al postulantado podría denominarse también como un camino de desierto, donde Dios renueva su Alianza con nosotros, una y otra vez, él camina y lucha con nosotros, también cuando flaqueamos está para sostenernos; haciendo referencia a las lecturas del primer domingo de cuaresma.” les dijo y los animó a vivir en fraternidad.
También motivó a vivir con generosidad y responsabilidad la vida pastoral. Finalmente, después de escuchar la presentación y el testimonio de los jóvenes que se integraron a la comunidad, hizo un llamado a todos los presentes a trabajar por las vocaciones.
Paraguay tiene que dar nuevos hijos a la Iglesia y a la Congregación, por eso: recemos y generemos acciones concretas para esto.
Informó: Padre Juan Manuel Gonzáles, fdp