
(18.04.20) Desde la Curia General de la Obra Don Orione, ubicada en la Vía Etruria 6 de Roma, el P. Tarcisio Vieira quiso enviar un mensaje a los trabajadores de los cottolengos y a toda la Familia Orionita de Argentina, Paraguay y Uruguay.
De esa manera, el Superior General de los Hijos de la Divina Providencia, la congregación de religiosos y sacerdotes que fundó Don Orione en 1892, se hace cercano y nos da fuerzas para no decaer en este tiempo de grandes desafíos como los que vivió el propio Luis Orione cuando fue a socorrer a las víctimas de los terremotos que se dieron en la Italia de su tiempo.
Nos invita a “mirar a Don Orione y su confianza en la Divina Providencia”, al mismo tiempo que valoremos cada mínimo gesto de amor que podamos realizar, porque es allí donde se manifiesta a través de nosotros la presencia del Resucitado.
“¡Estamos en las manos de Dios! Y en estas manos, nosotros estamos protegidos y nosotros estamos bien”, exclama.
En nuestra cuenta de Instagram TV @DonOrioneAR podés ver el saludo completo en video.
A continuación, el texto completo en español del mensaje que nos envió el P. Tarcisio. ¡Ave María y adelante!
Queridísimos amigos y laicos orionitas que están en nuestras obras, sobre todo en nuestros Cottolengos:
Quiero enviarles un mensaje a todos ustedes para este tiempo, en este período de emergencia en todo el mundo. También nosotros, aquí en Italia, estamos viviendo esta situación en un modo muy importante.
Entonces, el mensaje para ustedes es el mensaje de Don Orione. En estos momentos, nosotros miramos a Don Orione y aquello que él ha hecho y pensamos así: ¿Qué habría hecho Don Orione en esta situación?
Yo creo que la respuesta puede ser muy amplia pero algunos puntos son particularmente importantes. En esta situación de crisis, de gran emergencia, que Don Orione ha vivido como nosotros sabemos en su historia, nacía inmediatamente en su corazón una gran confianza en la Divina Providencia. “¡Estamos en las manos de Dios! Y en estas manos, nosotros estamos protegidos y nosotros estamos bien”.
Entonces, el primer sentimiento es una gran confianza en la Divina Providencia que conduce nuestra historia.
Después, Don Orione tenía un grandioso corazón que era capaz de dar respuestas concretas a las situaciones. Es decir, su sensibilidad y su compasión en estos momentos emergían en un modo extraordinario.
¡Es lo que nosotros podemos hacer! Con mucha sencillez, en nuestros límites. Aquello que nosotros podemos hacer lo podemos ver con nuestros ojos, con nuestras manos.
El bien, por más pequeño que sea, es importante: estar atentos a las situaciones, a las personas. Ver si alguno está triste, si algún otro está un poco depresivo, salir al encuentro, animar, sostener… Ayudar. Eso.
Estos momentos de emergencia son difíciles. Pero es justamente en este momento en el cual puede salir lo mejor de nosotros. Lo mejor de nosotros que somos hijos de Don Orione.
Les deseo en este mensaje que ¡miremos a Don Orione! ¡Miremos su confianza en la Divina Providencia! Miremos su compasión y busquemos nosotros ser Don Orione… Hoy.
Les agradezco por todo lo que hacen. Les agradezco por su disponibilidad por ser cercanos a las personas más frágiles que están a nuestro cuidado.
Un saludo muy fuerte. Pueden estar seguros de nuestra oración y de nuestra cercanía. ¡Un abrazo!