
(21/06/2017) La comunidad de Sáenz Peña celebra los 80 años de la visita de Don Orione a esta ciudad con una semana de actividades.
En junio de 1937, luego de un largo viaje remontando el Paraná, Don Orione (primero de la izquierda en la foto) llega a la ciudad chaqueña, para visitar a su querido padre Contardi.
Permanece en Sáenz Peña uno días, dejando tras de sí a sus amados hermanos y la semilla de la Obra en esta tierra.
La Comunidad de Sáenz Peña ha programado una serie de actividades para conmemorar este histórico momento (VER PROGRAMA DEBAJO)
Transcribimos una reseña de la Revista Don Orione que refiere al viaje de San Luis Orione a Chaco en sus últimos días en Argentina.
El 22 de junio, antes de emprender un viaje de despedida al Chaco, al Santuario de Ntra. Sra. de Itatí (Corrientes), a Rosario, Don Orione escribe:
“Dentro de una hora o poco más, me deberé embarcar para ir a ver y a saludar -tal vez por última vez en esta tierra- a nuestros amados Hermanos que trabajan, con tanto ardor y sacrificio, en el vasto campo de la fe y de la caridad, pequeños y humildes a los pies de los Obispos y de la Santa Iglesia. Voy a Sáenz Peña, en el Chaco, y luego al Santuario de Itatí, que está frente al Paraguay, donde se habla el guaraní.
Serán tres días de navegación por el Paraná para ir, tres días para volver, y varios centenares de kilómetros por tierra.”
Los algo más de mil kilómetros de Buenos Aires a Itatí, hoy se pueden recorrer con una cierta facilidad; pero no era así en la década del 30, cuando en el interior no había caminos asfaltados y los medios de trasporte eran más que precarios. ¿Cómo viajó Don Orione? Escuchemos como lo cuenta él mismo en una carta:
“A bordo del Vaporcito “General Artigas”,
24 de junio de 1937. En viaje al Chaco y a Itatí.
Como pueden ver, tengo el gusto de escribirles mientras viajo por el Paraná, para saludar –quizás por última vez en mi vida– a esos queridos hermanos nuestros, sacerdotes y clérigos, que trabajan para defender y salvaguardar nuestra fe: son los que están más lejos de Buenos Aires, en el centro del Chaco y en Itatí, en el límite de la Argentina, frente al Paraguay. (…)
Antes de ayer y ayer hizo mal tiempo, pero hoy salió el sol y comienza a sentirse mucho calor. En Bs. As. hacía mucho frío.
Este río Paraná es anchísimo y tranquilo, se puede descansar y trabajar. Cuando embarqué, estaba agotado y casi no podía caminar; ahora estoy descansado y recuperado de fuerzas y de voluntad. En el puerto de Rosario subieron a verme los nuestros –les habían avisado los de Bs. As.–; están bien; los visitaré en el viaje de vuelta.
En este hermoso vaporcito también se puede trabajar. Celebré misa los dos días de viaje, y espero poder hacerlo también mañana.”
Tres días en barco, desde Bs. As. a Resistencia, y de allí unos 200 km por tierra de Resistencia a Sáenz Peña, para encontrarse con el P. Contardi y, simultáneamente, despedirse de él. En carta desde Itatí escribe:
“Llegué aquí desde el Chaco. Ayer hacia las once dejé Sáenz Peña y a nuestro querido P. Contardi; y al saludarlo, quizás por última vez, sentí en lo íntimo del corazón lo que la lengua no puede expresar. El P. Enrique Contardi es párroco de Sáenz Peña, a 230 quilómetros en el interior: Sáenz Peña es la segunda ciudad del Chaco. Está él solo con dos catequistas, para una población de más de 30.000 habitantes: además de grandes núcleos de población desperdigados en distancias enormes, colonias de indios, –una a más de cien km llamada Pampa del Diablo–. El Obispo, Mons. Nicolás de Carlo, no terminaba de alabar al P. Contardi por su trabajo apostólico, por el renacimiento cristiano de Sáenz Peña. Desde febrero hasta hoy, junio, ha refaccionado y ampliado la capilla, hizo el altar y los bancos nuevos, y tres habitaciones. Vive en la mayor pobreza: llegó en febrero, y sólo el 13 de junio, fiesta de San Antonio, pudo estrenar las sábanas. Son muy pobres, pero felices: cuando hay buen espíritu y Dios está con nosotros, hay más felicidad que con todas las riquezas del mundo”.
